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    Convivencia: La Confianza

    La Confianza que rodea nuestras relaciones.   
    Los vecinos de aquella colonia de clase media eran sumamente herméticos y celosos de su privacidad. Se saludaban por cortesía cuando coincidían en el momento de guardar sus autos y nada más. Fue un triunfo reunirlos para escoger a una representante de la manzana que los ayudara a obtener de las autoridades la mejoría de los deficientes servicios. La flamante representante se presentó en la casa de una vecina con algún pretexto. La vecina la recibió con educación y la pasó a su sala en donde lucía un bello nacimiento lleno de figuras antiguas y armoniosamente escogidas. Sonó el teléfono y la vecina visitada acudió a otra habitación a contestar la llamada y después regresó a seguir atendiendo a su visita. Cuando la representante de manzana se fue, mientras la vecina visitada arreglaba la sala, inmediatamente notó que faltaban unas figuras de porcelana y los animalitos más bellos del nacimiento. La seguridad de que la ladrona era la representante de manzana se hizo absoluta porque nadie más había entrado a esa casa. La vecina fue a reclamar sus figuras y la ladrona fingió inocencia entre lágrimas e indignación. Aquellos adornos tan queridos se perdieron. Pero también se perdió la confianza en aquella mujer.
    No se puede vivir sin confianza
    La confianza es esa seguridad que tenemos de la rectitud y de las buenas intenciones de los demás. Lo sano es que en nuestras relaciones con los demás supongamos la buena fe de todos. Esa confianza sostiene nuestra esperanza de recibir de los demás un trato que corresponda al nuestro.
    Cuando tenemos la oportunidad de escoger a los amigos que forman nuestro círculo social, esa confianza se ejerce de un modo sano. Cuesta más trabajo mantenerla cuando los que nos rodean no han sido escogidos por nosotros y les damos tan sólo un trato circunstancial.
    Si nos conocemos y nos queremos hay mayor confianza. Vivir rodeados de personas en las que no podemos confiar nos hace herméticos, reservados, temerosos, incapaces de entablar una relación más íntima. Por no tener confianza nos encerramos en nuestra casa y vivimos la vida de otros en las telenovelas porque no tenemos una vida propia.
    Si vivimos buscando el mal, encontraremos el mal
    El miedo a las malas intenciones de los demás nos lleva a ser obsesivamente precavidos, de tal modo que sufrimos un verdadero tormento suponiendo que la persona que está junto a nosotros tiene malas intenciones.
    Decía un patrón con muchos empleados, que él prefería que lo robaran a estar pensando mal de aquellos que colaboraban con él. Curiosamente aquellos empleados sin vigilancia sabían corresponder a la confianza de su jefe.
    También hay que decir que un exceso de confianza nos hace pecar de ingenuos y vale la pena recordar aquí que “en arca abierta, el justo peca” y que no es correcto poner tentaciones que puedan hacer caer al inocente.
    Enseñar a confiar
    La delincuencia creciente y omnipresente nos hace dar a los niños normas para comportarse ante desconocidos. Pero también tenemos que enseñarles a confiar sanamente en los demás. Y aquí como siempre, los enseñamos a confiar teniendo confianza en ellos. Confiamos en ellos cuando les creemos y les hacemos caso. Pero como están en formación, debemos comprender que cuando fallen, no por eso les retiraremos nuestra confianza.
    Ellos también deben confiar en sus padres y en las personas mayores, por eso procuremos no defraudarlos ni prometerles cosas que no cumpliremos, porque a nosotros fácilmente se nos olvidan, pero ellos las recordarán toda su vida.
    Una de las definiciones de la fe es: confiar en Dios. Ponemos nuestra confianza en la veracidad y en la bondad de Dios. Pero también aquí hay exageraciones, como cuando el diablo tentó a Jesús y le pidió que se arrojara del pináculo del templo y que los ángeles lo sostendrían para que no se hiciera daño. Jesús le recordó a Satanás que no hay que tentar a Dios. (Mt 4, 7) Tentar a Dios es exponernos imprudentemente a un mal o a un peligro confiando en que Dios nos salvará. Eso es abuso de confianza.
    Un buen propósito:
    Ser nosotros mismos personas dignas de confianza por la rectitud de nuestra vida y por el buen desempeño de nuestras obligaciones.

    Familia y Vida / Jovanny Kranwinkel
    Primer Encuentro Familia y Vida: Influencia de los Medios de Comunicación en la Familia
    Con el preocupante y neurálgico tema “La Influencia de los Medios de Comunicación en la Familia”, la Arquidiócesis de Santo Domingo realizó el I Encuentro Internacional Familia y Vida 2009, realizado en Casa San Pablo, los días 27, 28 y 29 de noviembre.
    En este encuentro internacional varios expositores nacionales e internacionales presentaron a las familias la realidad actual de los diversos medios de comunicación y cómo interactúan los integrantes de la familia ante ellos.
    La charla magistral estuvo a cargo del Prof. Gaitano quien dio varias pinceladas de la realidad actual de los medios: “…de acuerdo con los datos de diversos estudios, los niños que ven habitualmente la televisión entre los seis y los treinta meses de vida, posen un vocabulario más pobre, muestran un nivel inferior de atención y son más agresivos”.
    “Es necesario un replanteamiento de la tarea de educar a las nuevas generaciones. Es preciso convencerse a fondo de que la educación, no la instrucción, es la tarea más importante de los padres, de la escuela y de la sociedad en su conjunto”, concluyó el Vicerrector de la Universidad de la Santa Cruz de Roma.
    Fue muy bien vista la exposición del Dr. Francisco Gonzales Garza de la Asociación Mexicana “A Favor de lo mejor”, pues ellos han logrado a través de la unión de más de 2,500 organizaciones incidir en los contenidos de los medios de comunicación.
    En resumen las principales conclusiones que nos ofreció este encuentro fueron las siguientes:
    • Se Observó que en nuestro país existe la creencia de que la mayoría de los medios de comunicación están al servicio exclusivo de la “Cultura del Individuo” y que dentro de los mismos la familia como sujeto no está considerada. En efecto en los contenidos de muchas de sus programaciones la familia se encuentra con la promoción directa o indirecta de la violencia en todas sus formas, la drogadicción, el pansexualismo, y otras manifestaciones de la cultura del individualismo.
    • Las familias crecieron en el conocimiento de las relaciones familia-medios /medios-familia y se fortalecieron en valores positivos, como la responsabilidad, el discernimiento, la discrecionalidad, y la necesidad de unirse para poder aportar al libre y adecuado desarrollo de los medios de comunicación y a la sociedad dominicana, que debido a los males que le aquejan, pide modelos adecuados de progreso.
    • En este 1er. Encuentro Internacional Familia y vida, se enfatizó sobre la importancia de la educación para el progreso de la sociedad, se convocó los medios como aliados y los padres como principales responsables de la educación de los hijos, también en el correcto uso y manejo que estos hacen de los medios de comunicación (TV, Radio, Internet, etc.).
    • Las Familias se hicieron conscientes de que pueden incidir en los medios, donde existen personas con valores y principios cristianos; y que unidos a ellos debemos trabajar por nuestra sociedad “A FAVOR DE LO BUENO”.
    Archivado en: Convivencia / Pbro. Sergio G. Román

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    AMIGO DEL HOGAR N. 817 NOVIEMBRE 2017

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