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    Por sus lemas los conocerán

    El sistema político dominicano ha pasado en los últimos 20 años a estar totalmente dominado por el clientelismo, modelo propio de la democracia latinoamericana. El clientelismo político ha sido definido por Javier Auyero como “un sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral”.
    Se caracteriza por el uso que se da al poder sobre las decisiones del aparato administrativo del Estado: la obtención de beneficios privados. No es extraña, pues, la profusión de escándalos de corrupción, tráfico de influencias, soborno a legisladores y funcionarios, enriquecimiento ilícito a la vista de todo el mundo.

    Tránsfugas. Un fenómeno propio de la degradación de los partidos por la generalización del sistema clientelar es la actual “moda” del transfuguismo, criticada incluso por la Junta Central Electoral, y que consiste en el traspaso alegre de miembros de un partido a otro cuando el original no le reporta los beneficios esperados, sin que medie ninguna motivación ética o ideológica. El titular principal de portada del Listín Diario del 16 de marzo rezaba Pasa al PLD liderato PRD Santiago Rodríguez, y el texto decía “La alta dirigencia del Partido Revolucionario Dominicano en la provincia Santiago Rodríguez, que encabeza el diputado y presidente provincial de esa organización política, Celestino Peña, pasó a formar parte del partido de gobierno. El grupo de 16 ex perredeístas integrantes de la Comisión Ejecutiva del PRD en la citada provincia fue recibido por el presidente Leonel Fernández en la Oficina Presidencial del PLD de la zona universitaria”. El PRD me quita mi candidatura, me voy para el PLD y el PLD me recibe como si nada, o viceversa.
    Nepotismo. El nepotismo, la preferencia que tienen algunos funcionarios públicos por dar empleos a familiares o amigos sin tomar en cuenta la competencia sino su lealtad o alianza, florece bajo el sistema clientelista. Manuel Osorio lo define así: "Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las gracias o empleos públicos". En países donde se practica la meritocracia, o sea, la preeminencia de los méritos para el otorgamiento de los cargos, el nepotismo se percibe como algo negativo y se considera acto de corrupción. En nuestro país han estallado escándalos de nepotismo uno tras otro, entre los mas sonados, en el ayuntamiento Santo Domingo Oeste, la corporación de empresas eléctricas del Estado, el programa de reducción de apagones, la UASD, el Congreso Nacional y el ayuntamiento de Villa Altagracia. La Asociación de Jóvenes Empresarios expresó al respecto que la “explosión” de casos de nepotismo le hace reflexionar sobre la falta de institucionalidad y el incumplimiento de las leyes por parte de aquellos que están llamados a servir de ejemplo para la ciudadanía. Resaltó la entidad lo consignado en el artículo 102 de la Constitución, el artículo 80 de la Ley de Función Pública y el literal P, del artículo 8 del Código de Ética del Servidor Público, textos que prohíben o sancionan el nepotismo.
    Función legislativa. En las elecciones del próximo mes la población escogerá a los legisladores nacionales, es decir, senadores y diputados que integrarán el Congreso Nacional; y a los legisladores locales, llamados regidores, quienes, junto a los alcaldes, formarán los gobiernos municipales.
    Con respecto a los senadores y diputados, la Constitución les asigna 25 funciones, todas dentro del ámbito legislativo. Las funciones de los regidores son también legislativas, pero limitadas a sus demarcaciones municipales; los regidores del ayuntamiento de Santiago, por ejemplo, legislan para el ámbito municipal de ese municipio, y así los de Las Yayas de Viajama, Bayaguana, Guayacanes, Paraíso, Neiba, La Romana, Higüey, Bánica, etc.

    Sin principios ni programas
    Lemas reveladores. Una lectura de los lemas que promueven a algunos candidatos nos traslada a otro mundo, un mundo donde el aspirante a senador, alcalde, regidor o diputado ofrece a los electores toda clase de ayuda o asistencia en caso de ganar. Muy pocos mencionan la función legislativa que están supuestos a asumir.
    Veamos algunos lemas recogidos al azar en la zona metropolitana (Distrito Nacional y provincia Santo Domingo) pero que pueden repetirse en cualquier demarcación:
    Un buen amigo, siempre a tu lado (Ramón Bueno, diputado PRD)
    Tu amigo siempre (Elvin Fulgencio -Pilo- , a diputado PLD)
    La confianza de tu comunidad (Nicolás Concepción, a diputado PRI)
    La diputada de la gente (Sonya Abreu de Romero, a diputada PRD)
    Un síndico para ganar (Tonty Rutinel, PRD)
    Respeto y confianza (Ernesto Lora, a diputado PRSC)
    Porque les sirve a todos (Domingo Páez, diputado PLD)
    Servidor de todos (Eduardo Hidalgo, a diputado PLD)
    Y así, son comunes los atributos de solidario, amigo, confiable, alguien a quien acudir, lo cual se complementa con el hecho de que todos tienen ambulancias, carrozas fúnebres, crédito en farmacias; redimen recibos de compra-venta.
    Barrilito y cofrecito. Y con razón, cada senador dispone de un fondo para actividades de asistencia, a discreción, que en el caso de las tres grandes provincias asciende a cerca de un millón de pesos al mes para cada senador; los diputados tienen una asignación parecida, que ronda los 300,000 pesos para cada uno. O sea, que hemos llegado al colmo de institucionalizar el clientelismo. Al presidente de la Junta Central Electoral, Julio Cesar Castaños Guzmán, le llovieron críticas porque sugirió la supresión de estos fondos mientras dure la campaña electoral a fin de que los actuales legisladores que buscan reelegirse no tengan ventaja sobre los nuevos candidatos.
    No tenemos nada que envidiarle a uno de los campeones del clientelismo en Latinoamérica, Argentina, donde los gobiernos del matrimonio Kirchner han aumentado a millones la cantidad de personas que cobran subsidios estatales, distribuidos a través de las bases del partido justicialista. De esta forma ellos se aseguran una base estable de votos, al tiempo que reducen las estadísticas de desempleo. Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, se han hecho figurar estos planes clientelistas como empleo, tornando las cifras de desempleo en más bajas de lo real, con lo cual matan dos pájaros de un tiro.
    Parafraseando a Jesús cuando dijo “Ustedes los reconocerán por sus frutos” (Mateo 7,16), en lo que se refiere a candidatos, si nos guiamos por sus lemas no habría que esperar frutos, sus propias campañas de propaganda revelan las intenciones que los motivan.
    Actualidad Nacional / Ramón Arturo Guerrero

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