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    Funciones del Agente de pastoral

    Pastoral de la Salud | Mons. Valentín Reynoso (Plinio), msc
    Funciones del Agente de Pastoral de la Salud, a la luz de la Nueva Evangelización   
    “El Señor será un refugio para su pueblo”( Jl. 16)
    1. Introducción
    Llegamos al tercer artículo sobre Pastoral de la Salud y Nueva Evangelización y nos preguntamos una vez más: ¿qué significa la nueva evangelización? Significa que de nuevo hay que volver a evangelizar, puesto que la secularización se está decantando, -se está propagando-, en Occidente como una galopante descristianización.
    Los valores fundamentales del evangelio, tales como la vida, el amor, la fraternidad, la igualdad, la solidaridad, la verdad, el respeto... han cedido estrepitosamente ante el empuje de nuevos valores como el progreso, la eficacia, el éxito, el consumo, el poder, el tener, el placer, el prestigio, el lucro, el brillo..., pues aunque los valores cristianos siguen en la boca, hace tiempo que –en muchos- ya no están en el corazón. No son los que nos mueven cada día, sino los que dejamos que nos conmuevan en días señalados y contados con los dedos de una mano.
    Hay que evangelizar de nuevo, de una manera nueva, “con nuevo ardor, con métodos nuevos, con nuevas expresiones” (Beato Juan Pablo II, 1983) y con nuevas metas. Nuestra meta es el reino de Dios. Aquí se trata de bautizar no a una cultura, sino a todo el que crea, es decir, al que quiera asumir y compartir el mensaje de Jesús.
    2. Volvamos a la fuente, al Evangelio
    Para recuperar toda la savia del Evangelio hay que volver a la raíz y conservar las virtudes cristianas: el amor de Cristo, la fe de Pedro y Pablo, la esperanza de los mártires, la pobreza de Francisco y Domingo, la profunda vivencia de Teresa y Juan de la Cruz, la caridad de S. Vicente de Paúl, de la Madre Teresa de Calcuta...y ponerse en camino hacia una “Iglesia pobre y para los pobres”, como nos pide el Papa Francisco.
    Esta es justamente la dirección en que ha de moverse la Pastoral de la Salud, una tarea asumida con sentimientos amor, de bondad, de tierna compasión y de misericordia, en actitud de atender a los pobres, los enfermos, a los niños, los ancianos, los desvalidos… hasta dar la vida, como lo hizo Jesús.
    3. El Agente de Pastoral de la Salud, testigo y portavoz
    En el interior de las estructuras sanitarias, el agente de pastoral es, ante todo, testigo y portavoz de la dimensión religiosa del hombre. Su presencia tiene el propósito de asegurar al enfermo una asistencia global e integral.
    Agente de pastoral no es únicamente el obispo, el sacerdote o el diácono, sino también los religiosos, religiosas y los laicos que se han comprometido en ese servicio pastoral. El ministerio en el mundo de la salud se sitúa en el marco más amplio de un servicio entendido como integración y explicitación de distintas funciones o de diferentes papeles en los que profundizaremos a continuación.
    4. Funciones del Agente de Pastoral de las Salud:
    a) Función Simbólica

    A menudo, los sacerdotes no son conscientes del valor simbólico inherente a su identidad. También es cierto que algunos se hallan tan imbuidos de la identidad simbólica que la utilizan para cubrir una carencia de madurez humana y religiosa.
    La dimensión simbólica aparece en el momento de encuentro pastoral. La figura del agente de pastoral desencadena en el enfermo una serie de reacciones relacionadas con su experiencia anterior con figuras religiosas. Si tal experiencia ha dejado un buen recuerdo, tenderá a relacionarse positivamente con el agente de pastoral, en quien verá al representante de determinados valores: Dios, la Iglesia, la comunidad, fe, perdón, comprensión, oración...Sirva de ejemplo el testimonio de una anciana le decía al sacerdote: "Padre, vuelva usted; su visita me hace mejor que la del médico. Usted me recuerda que Dios está conmigo en la enfermedad".
    Si, por el contrario, el enfermo arrastra una experiencia negativa con un representante religioso, tenderá a proyectar sobre el sacerdote o ministro reacciones y simbolismos negativos tales como: juicio, culpa, pecado, infierno, alejamiento...
    En la comprensión de este caso nos puede iluminar el siguiente hecho de vida:
    Un hombre de 62 años que había sufrido un infarto al ver entrar al sacerdote en su habitación, le dijo: "Padre, no quiero que usted pierda su tiempo conmigo. Yo creo en Dios pero no en la Iglesia ni en los curas". El breve diálogo que siguió iluminó al sacerdote sobre el por qué de esta reacción. Cuando aún era joven había sido reprendido públicamente y echado de la Iglesia por un sacerdote. El no había olvidado nunca ni perdonado este gesto. Una experiencia negativa de la adolescencia había causado su proceso de alejamiento total de la Iglesia.
    Incidentes de este tipo evidencian el poder que el símbolo religioso reviste y el modo en que puede ser percibido. Hay quien acoge con alegría al agente de pastoral y quien lo acoge con miedo y hostilidad. Las reacciones, disimuladas o evidentes, pueden permitir el acceso a la historia religiosa del paciente y ofrecer puntos de partida para aclarar estados de ánimo, prejuicios y ofensas sufridas.
    Función de Consolación
    En la dinámica de un encuentro pastoral, el modo en que uno se relaciona con el enfermo le ofrece la posibilidad de esclarecer, confirmar o cambiar su percepción inicial. Una cualidad pastoral esencial es la habilidad de "sintonizar" con la historia personal del paciente. El verse escuchado le permite expresar sus necesidades, sentirse tomado en consideración y llegar a una mayor comprensión de sí mismo. A veces la respuesta más profunda a la vulnerabilidad del otro es un silencio lleno de comprensión.
    Otra cualidad pastoral que es necesario cultivar es la capacidad de instaurar una relación de amistad con el que sufre. Convertirse en su amigo significa quererlo, encontrarlo en su propio nivel. A menudo, aquel a quien visitamos no se reconoce en la Iglesia institucional y prefiere que la relación permanezca a un nivel no religioso. Estar abiertos a aceptar su actitud, sin sentirse personalmente ofendidos, ayuda a mantener las puertas abiertas para profundizar el tema en el futuro.
    Así lo testimonia la experiencia de este sacerdote: Hace tiempo presidí la para liturgia fúnebre de un hombre de unos 40 años. Había sido su última voluntad, luego de una larga y valiente lucha contra el cáncer. Entre nosotros se había desarrollado una amistad a lo largo de dos años. Sincero y decidido, desde mi primera visita me había expresado el deseo de establecer conmigo una relación en la que me viera como amigo, no como sacerdote. Tan sólo en las últimas semanas de su vida me pidió que orara con él y que le administrara los sacramentos. Había llegado el momento en el que estaba preparado para ver en mí al ministro de Dios.
    En la siguiente entrega completaremos las funciones del agente de pastoral de la salud. Sigamos las pistas para la reflexión y diálogo.
    5. Pistas para reflexión y diálogo en grupo:

     Lee el texto en silencio
     Escoge los elementos que le interpelan y medítalos en tu corazón
     Cómo te ves como Agente de la Pastoral de la Salud?
     En cuál de las funciones te ubicas mejor?
     Pide al Señor que te dé un corazón semejante al de Jesús, para servir a los enfermos desde los sentimientos de Jesús.
    Fuentes: - Guía de la Pastoral de la Salud CELAM/CED
    - Dolentium Hominum




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