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    La práctica de la Misericordia

    Cotidianidades | P. Eulide García, MSC  
      
    La práctica de la Misericordia con la Naturaleza  
    El papa Francisco ha querido dedicar este año a la práctica de la misericordia, posiblemente  habrá muchas personas que escriban acerca de este tema, como también habrá conferencias, retiros, en fin… y esto es muy bueno en un tiempo que se está viviendo la práctica de la insensibilidad humana.
    En su carta o Bula, “Misericordiea Vultus” sobre el año de la misericordia, el papa trata este tema desde dos dimensiones: la corporal y la espiritual, la corporal no es más que la práctica de la misericordia en hechos visible, dar limosna, solidarizarse con los que sufren al borde del camino como nos lo presenta la parábola del buen samaritano; es poner en práctica eso que llevamos de Cristo en nuestro interior y la otra dimensión es la parte espiritual, vista desde la reconciliación o el perdón, un perdón que comienza por sí mismo, porque no se perdona, no puede perdonar a otros; lo mejor sería no ofender para no llegar a perdonar, pero nuestra realidad humana nos hace caer en las ofensas a cada momento, ofensas contra nosotros mismos y ofensas contra los demás. Ante esa realidad Cristo nos deja el remedio para sanarnos y ese remedio es la confesión, la cual nos permite salir del borde del camino y volver al centro del mismo y caminar livianos sin la carga de los pecados.
    Leyendo la encíclica “Laudato Si”, me llegó a la mente escribir algo sobre la práctica de una tercera dimensión de la misericordia y esta tercera dimensión es la práctica de la misericordia con la naturaleza o medio ambiente, pues para nadie es un secreto que la naturaleza siente, padece profundamente el daño que se le causa a diario; no escuchamos su grito, pero sí experimentamos el disgusto de la misma con fenómenos naturales que no son más que su protesta ante las embestidas  causadas por el ser humano. Si hay un elemento por el cual debemos ser misericordiosos es la naturaleza, ella es la madre de la vida dice el papa Francisco, ella nos proporciona la vida. Dios la creó y la puso en nuestras manos para que nosotros cuidáramos de ella, porque cuidarla es cuidarnos nosotros mismos, de ella recibimos todos los elementos para poder subsistir, ¿qué cosa puede decir el hombre que recibe que no haya venido de la madre tierra?
    Parece contradictorio que el ser humano por buscar una mejor vida tenga que destruir a quien le da la vida, tener misericordia con la naturaleza es tenerla  con la generación que va subiendo y con la que vendrá. La naturaleza nos da la salud, nos da los alimentos, los minerales especialmente el agua que es la misma vida.
    Actos de misericordia que podemos hacer a favor de la naturaleza
    1)                 Evitar todos los incendios posibles.
    2)                 Evitar los cortes indiscriminados de árboles, especialmente en las montañas y orillas de los ríos.
    3)                 Controlar la contaminación del óxido de carbono en autos y empresas.
    4)                 No tirar basuras en los patios y calles de nuestro sector.
    5)                 Crear leyes y seguimientos a minas que contaminan las aguas de los ríos y arroyos.
    6)                 Cuidar el hábitat de las aves y animales e insectos, cada uno ejerce una función de equilibrio en la naturaleza, que contribuyen a una mejor vida al ser humano.
    7)                 Motivar el uso de energía limpia.
    8)                 Exigir a los ayuntamientos el reciclaje de la basura y evitar la quema de la misma en los basureros municipales.
    9)                 Controlar los ruidos sónicos en las ciudades y en nuestras propias casas.
    10)             Evitar tirar basuras en cañadas y ríos que se revierte en contra del ser humano.
    Tanto amó Dios al ser humano que le entregó la creación para que este viviera en un verdadero paraíso terrenal. Pero hoy en día “la creación gime con dolores de parto”. Así dice el papa Francisco citando a  san Pablo; por los daños causados, no es posible que el ser pensante que Dios creó con tanto amor termine destruyendo su casa común que es el planeta, no podemos ser más irracionales que los animales que se dice actúan por instinto, sin embargo, da la impresión que piensan mejor que nosotros, porque ellos cuidan su hábitat, lo protegen y lo defienden hasta con su vida, porque saben que de la naturaleza depende su vida, cosa a la que nosotros no hemos llegado, no hemos alcanzado el grado de pensar como ellos. Ya lo dice la canción de Roberto Carlos “quiero ser civilizado como los animales”. ADH 796.

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