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    Amenaza común acerca Iglesias Católica y Ortodoxa

    Actualidad Mundial | Ramón Arturo Guerrero 

    Amenaza común acerca Iglesias Católica y Ortodoxa tras 961 años separadas 

    El Papa Francisco y el Patriarca de Moscú y toda Rusia, Cirilo I, se reunieron el pasado 12 de febrero en el aeropuerto de La Habana, Cuba, en un encuentro que puso fin al distanciamiento de las iglesias que ambos obispos encabezan y que data del año 1054.
    Entre las reseñas de prensa sobre el histórico evento está la siguiente, de BBC Mundo: “El papa Francisco y el patriarca ortodoxo ruso Kiril (Cirilo) se encontraron este viernes en la sala presidencial del aeropuerto de La Habana, en Cuba, y se dieron un abrazo, en la que fue la primera reunión de los líderes de las dos Iglesias tras el cisma de 1054.
    En noviembre de 2014, al regreso de un viaje a Estambul, Francisco reveló que había hablado por teléfono con Cirilo y que le había dicho: "Iré adonde quieras. Llámame y yo voy".
    Pero, ¿por qué decidieron estos líderes religiosos encontrarse en La Habana, capital de un país que hasta 1992 era oficialmente ateo y es el que tiene menos cristianos de América Latina?
    John Allen, editor asociado de Crux, una publicación del Boston Globe y autor de 10 libros sobre el Vaticano y temas del catolicismo, considera que en la selección del destino ha habido suerte y estrategia. "La parte de suerte tiene que ver con que el patriarca ruso ya tenía previsto viajar a Cuba al mismo tiempo que el papa Francisco iba a México, así que resultaba práctico para ellos verse allí", explica Allen en conversación con BBC Mundo. Señala que la parte estratégica tiene que ver con el hecho de que la relación entre ambas iglesias está muy cargada por la historia europea”.

    El cisma de 1054
    En 1054, el Papa León IX quien, amenazado por los normandos, buscaba una alianza con Bizancio, mandó una embajada a Constantinopla encabezada por el cardenal Humberto de Silva Cándida, y formada por los arzobispos Federico de Lorena y Pedro de Amalfi. Los legados papales negaron, a su llegada a Constantinopla, el título de ecuménico al Patriarca Miguel I Cerulario y, además, pusieron en duda la legitimidad de su elevación al patriarcado. El patriarca se negó entonces a recibir a los legados. El cardenal respondió publicando su Diálogo entre un romano y un constantinopolitano, en el que se burlaba de las costumbres griegas, y abandonó la ciudad tras excomulgar a Miguel Cerulario mediante una bula que depositó el 16 de julio de 1054 sobre el altar de la Iglesia de Santa Sofía. El 24 de julio, Cerulario respondió excomulgando al cardenal y a su séquito, y quemó públicamente la bula romana, con lo que se inició el Cisma. Alegaba que, en el momento de la excomunión, León IX había muerto y por lo tanto el acto excomunicatorio del cardenal de Silva no habría tenido validez; añadía también que se excomulgaron individuos, no Iglesias.
    Hay quienes ven el cisma como resultado de un largo período de relaciones difíciles entre las dos partes más importantes de la Iglesia universal: causas como las pretensiones de suprema autoridad (el título de ecuménico) del Papa de Roma y las exigencias de autoridad del Patriarca de Constantinopla. El hecho más resaltado fue que el Obispo de Roma reclamaba autoridad sobre toda la cristiandad, incluyendo a los cuatro Patriarcas más importantes de Oriente. Los Patriarcas y primados, en comunión plena con estos, alegaban que el Obispo de Roma solo podía ser un "primero entre sus iguales" (Primus inter pares). Por su parte, varios de los Papas de aquella época pretendían sostener sus preceptos, por ejemplo, en los escritos del obispo Ireneo de Lyon (padre apostólico), el cual decía que "es necesario que cualquier Iglesia esté en armonía con la Iglesia hermana, por considerarla depositaria primigenia de la Tradición apostólica".
    Más adelante, ambas iglesias se reunieron: en 1274, en el Segundo Concilio de Lyon y en 1439 en el Concilio de Basilea, pero las intenciones se vieron frustradas por el mutuo repudio posterior.
    En años recientes, algunas Iglesias orientales han aceptado la primacía universal del Papa y ahora son denominadas Iglesias orientales católicas. Seis de ellas son patriarcales. Algunas nunca han estado en cisma con la Santa Sede, como la Iglesia maronita y la Iglesia ítalo-albanesa, y otras han surgido de divisiones de las iglesias ortodoxas o de las antiguas iglesias nacionales de Oriente.
    Con todo, tanto la Iglesia ortodoxa como la católica reivindican también la exclusividad de la fórmula: "Una, Santa, Católica y Apostólica", considerándose cada una como la única heredera legítima de la Iglesia primitiva o universal y atribuyendo a la otra el haber "abandonado la iglesia verdadera" durante el Gran Cisma. No obstante, tras el Concilio Vaticano II (1962), la Iglesia católica inició una serie de iniciativas que han contribuido al acercamiento entre ambas, y así el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras I decidieron, en una declaración conjunta, el 7 de diciembre de 1965, “cancelar de la memoria de la Iglesia la sentencia de excomunión que había sido pronunciada”.
    Como consecuencia de la expansión musulmana en el siglo VII, tres de los cuatro Patriarcados orientales cayeron bajo dominio del Islam: Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Por eso, el Oriente cristiano se identificó desde entonces con la Iglesia griega o bizantina. (varias fuentes)

    Hoy hay una amenaza común
    La turbulencia sectaria que vive el Medio Oriente es una amenaza para todas las denominaciones cristianas. Este relato de Jane Corbin, corresponsal de BBC Mundo, es ilustrativo: “A medida que subía la empinada montaña por encima de la llanura de Nínive, en Irak, el sonido de monjes cantando y el olor a incienso flotaban fuera del monasterio de San Mateo, del siglo cuarto. Alguna vez esta construcción albergó unos 7,000 monjes cuando el cristianismo era la religión oficial del imperio romano. Casi toda la población era cristiana entonces. Hoy quedan sólo seis monjes y no hay peregrinos que se atrevan a visitarlo” (26 de abril de 2015).
    Un análisis elaborado por los expertos en Islam Jonathan Adelman y Agata Kuperman, publicado por el Denver Post, revela el dramático proceso por el cual los cristianos del Medio Oriente vienen desapareciendo bajo la presión del fundamentalismo islámico.
    "En la siguiente década, habrá, si es que hay, muy pocos cristianos viviendo en Belén, lugar donde nació Jesús. Lo mismo en Nazaret, donde Jesús creció, y hasta en Jerusalén, donde cerca de 600 iglesias históricas existen todavía. Los cristianos en Palestina han caído de 15 por ciento de la población árabe en 1950 a 2 por ciento hoy. Belén y Nazaret, pueblos cristianos, tienen ahora una fuerte mayoría musulmana. En total 2 millones de cristianos han huido del Medio Oriente en los últimos 20 años.  La mitad de todos los cristianos iraquíes emigraron clandestinamente en los últimos 10 años. El informe responde que "la única gran causa es la presión de los radicales musulmanes”.  
    Esa gente ha tenido que ser presionada para salir. Y eso es precisamente lo que los radicales islámicos tratan de hacer.  En Egipto, muchas leyes o costumbres favorecen a los musulmanes y su constitución proclama al Islam como la religión del Estado. Es casi imposible construir o restaurar iglesias al tiempo que muchos miles de nuevos edificios musulmanes han sido aprobados por el Estado. Las leyes prohíben las conversiones de musulmanes al cristianismo. 
    En Arabia Saudita todos los ciudadanos deben ser musulmanes, es ilegal importar, fabricar o poseer materiales cristianos o no musulmanes, y los cristianos son encarcelados y deportados por esa causa.  Sudán ha seguido los códigos islámicos desde 1983 y se declaró país islámico en 1991. Una brutal guerra civil emprendida por los musulmanes del norte contra los cristianos y los africanos negros animistas del sur ha matado más de 2 millones de personas. 
    En Afganistán la aplicación rigurosa de las leyes islámicas ha sembrado tal odio hacia los cristianos que no hay más iglesias abiertas.  
    En Irán la pequeña población cristiana es tratada como una "segunda clase". La literatura cristiana es ilegal, los conversos del Islam a otra religión son perseguidos a muerte y la mayoría de la iglesias evangélicas son subterráneas.

    Los cristianos en el mundo
    2,184,060,000
    ·                     1,094,610,000 católicos
    ·                     260,380,000 ortodoxos
    Fuente: Pew Research Center (2014).
    ADH 800

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