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    Dios necesita nuestra ayuda

    Casa de Luz | Juan Rafael Pacheco  |   casadeluzjn812@gmail.com  

    Dios necesita ayuda  
    El título de este artículo parecería ser un tremendo disparate. Afirmar que Dios necesita ayuda casi equivale a decir que mañana el sol no va a salir, a menos que nosotros hagamos algo al respecto.
    Uno de mis autores favoritos, el padre José Luis Martín Descalzo, recogió una hermosa oración de cristianos brasileños, que nos lleva de la mano hacia todo lo que nosotros, los que aparentemente no servimos para grandes cosas, podemos hacer para ayudar a Dios, que cuenta con nosotros.
    Dice así, llevando la oración al plano personal:
    ·                     Sólo Dios puede dar la vida, pero yo puedo ayudar a transmitirla.
    ·                     Sólo Dios puede dar la fe, pero yo puedo dar mi testimonio.
    ·                     Sólo Dios es el autor de toda esperanza, pero yo puedo ayudar a alguien a encontrarla.
    ·                     Sólo Dios es el camino, pero yo soy el dedo que señala cómo se va a Él.
    ·                     Sólo Dios puede dar el amor, pero yo puedo enseñar a otros cómo se ama.
    ·                     Dios es el único que tiene fuerza, la crea, la da, pero yo puedo animar al desanimado.
    ·                     Sólo Dios puede hacer que se conserve o se prolongue una vida, pero yo puedo hacer que esté llena o vacía.
    ·                     Sólo Dios puede hacer lo imposible, sólo yo puedo hacer lo posible.
    ·                     Sólo Dios puede hacer un sol que caliente a todos los hombres, sólo yo puedo facilitar una silla en la que se siente un anciano cansado.
    ·                     Sólo Dios es capaz de fabricar el milagro de la carne de un niño, pero yo puedo hacerlo sonreír.
    ·                     Sólo Dios hace que bajo el sol crezcan los trigales, pero yo puedo triturar ese grano y repartir ese pan.
    ·                     Sólo Dios puede impedir las guerras, pero yo puedo no reñir con mi mujer o mi hermano.
    ·                     Sólo a Dios se le ocurrió el invento del fuego, pero yo puedo prestar una caja de fósforos.
    ·                     Sólo Dios da la completa y verdadera libertad, pero yo podría, al menos, pintar de azul las rejas y poner unas flores frescas en la ventana de la prisión.
    ·                     Sólo Dios puede inventar una pureza como la de la Virgen, pero yo puedo conseguir que alguien que ya las había olvidado, vuelva a rezar las tres avemarías.
    ·                     Sólo Dios puede salvar al mundo porque sólo Él salva, pero yo puedo hacer un poco más pequeñita la injusticia de la que tiene que salvarnos.
    Señala el padre Martín Descalzo estar “seguro de que los hombres no servimos para nada, para casi nada… Descubro qué pobres somos y cómo todas las cosas verdaderamente importantes se nos escapan.  En realidad es Dios quien lo hace todo…  Tal vez nosotros ya haríamos bastante con no enturbiar demasiado el mundo.
    Otras veces pienso que, pequeñas y todo, esas cosillas que logramos hacer podrían llegar a ser hasta bastante importantes.
    En realidad, Dios se basta a sí mismo, pero parece que prefiere seguir contando contigo, con tus nadas, con tus casi nadas.”
    Bendiciones y paz. ADH 799

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