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    Mujer Maravilla: descubre tu verdadero superpoder

    Para Vivir Mejor | Dra. Miguelina Justo



    Mujer Maravilla: descubre tu verdadero superpoder  
    Fue en el año 1941 cuando el mundo conoció la más famosa heroína de las tiras cómicas, la Mujer Maravilla[i].  Su creador fue el estadounidense William Moulton Marston (1893-1947), abogado, psicólogo graduado de Harvard, inventor del detector de mentiras y promotor de los derechos de la mujer. Conocedor de la mitología griega y de la romana, Moulton hace a la Mujer Maravilla una amazona inmortal, hija de Zeus y de Hipólita, bella como Afrodita, fuerte como Hércules y veloz como Mercurio[ii].  La dota de una fuerza sobrehumana y de armas que potencian su capacidad para combatir el mal: el lazo de la verdad, dos brazaletes indestructibles y una tiara, que le servirá de proyectil.  Esta heroína es invulnerable, rápida, ágil y justa.
    Como pocos superhéroes, la Mujer Maravilla ha logrado mantenerse vigente en el gusto popular, apareciendo en tiras cómicas, claro está, dibujos animados, películas, y series televisivas a lo largo de 75 años ya. ¿A qué se debe este éxito?  Sin duda que esta heroína equilibra de manera inigualable la belleza, la inteligencia y la fuerza. Es presentada, y así asumida, como un ideal. Se introduce como un ícono de la lucha por la justicia y la libertad en un momento donde el rol de la mujer en la sociedad norteamericana comenzaba a sufrir importantes transformaciones.  Sin embargo, tal parece que esta semidiosa, se ha sumado a la lista de imágenes inalcanzables, que han terminado por esclavizar a la mujer.  Veamos a nuestro alrededor…   Aunque queda un largo trecho aún por recorrer, la mujer del siglo XXI estudia, trabaja, cuida de niños y mayores y, para emular a Lynda Carter[iii], intenta no despeinarse, mientras corre en tacones para perseguir el mal.  La mujer de hoy debe ser perfecta en todo y para todos.  Madre abnegada, esposa atenta, amante apasionada, trabajadora exitosa, estudiante aplicada, amiga leal, en fin, irreal como la heroína griega.  Las consecuencias no se han hecho esperar y, como señala la Organización Mundial de la Salud[iv], las enfermedades cardiovasculares se han convertido en la principal causa de muerte entre las mujeres, a nivel mundial, aunque por lo general se le considere un problema «masculino».  El cuerpo grita, la mente se agota.
    De acuerdo con Karen Horney[v], la famosa psicóloga alemana, el ser humano busca la plenitud de su persona, la autorrealización. Horney habla del “yo real”, este que soy, como soy, y el “yo ideal”, aquel que deseo ser.  En no pocas ocasiones, puede que no asumamos este “yo ideal” como un modelo que nos invita a la mejora, sino más bien, aquel que efectivamente deberíamos ser.  Somos sometidos, entonces, a la “tiranía de los deberías”, que nos va enajenando, pudiéndonos llevar irreflexivamente a asumir conductas de acuerdo a una imagen ilusoria, inalcanzable y falsa. Surge el “yo despreciado”, el rechazo a este que creo ser, una persona dañada e incapaz.  ¿No es eso lo que pudiera estar pasando con la mujer de hoy? Considera que debe siempre ser agradable, diligente, eficiente, capaz de encontrar una solución perfecta para todo; delgada, bella, atenta, abnegada y saludable, no tiene permiso para enfermar, por lo menos, ella no se lo da. La lista de los “deberías” continúa.  Parece que la mujer deja de luchar por la autorrealización, por la plenitud personal y la felicidad verdadera, para enfrascarse en la inútil tarea de encajar en un modelo de inexistente, que ha sido impuesto por la sociedad y la cultura en la que vive.
    Detrás del maquillaje y los diplomas, quedan la tristeza, el miedo y la ansiedad. Detrás de las fotografías y las sonrisas, el cansancio y la frustración. “No soy suficientemente buena, capaz o hermosa” se repite esta mujer liberada y presa.
    Quizás sea ya la hora de que la mujer mire hacia dentro, hacia lo que en verdad quiere y necesita, no hacia lo que la sociedad le demanda.  La tarea de pretender ser aquello que no se es, resulta inútil y desgastante, pudiendo afectar seriamente la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con quienes nos rodean.  Basta de intentar encajar en disfraces que anulan la maravillosa diversidad que nos caracteriza. Es hora de reconocer nuestro verdadero superpoder, ser eso que somos, aquella persona que Dios creó en su infinito amor y sabiduría, un “tesoro en vasijas de barro” (2Cor 4,7). ADH 808.
    [i] Datos tomados de la página Wonder Woman, publicada por DComic y recuperados del enlace http://www.dccomics.com/characters/wonder-woman
    [ii] Stanley, K. E. (2005). "Suffering Sappho!": Wonder Woman and the (Re)Invention of the Feminine Ideal. Helios, 32(2), 143-171.
    [iii]  Ganadora del título de Miss Mundo Estados Unidos en 1972, esta actriz y cantante fue la protagonista de la una exitosa serie televisiva Mujer Maravilla, la cual fue transmitida entre los años 1975 y 1979.
    [iv] Salud de la Mujer,  Organización Mundial de la Salud, documento recuperado del enlace http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs334/es/
    [v] Valderrama (2006). La Teoría de Karen Horney, documento recuperado del enlace: http://www.psiquiatria.com/revistas/index.php/psicologiacom/article/viewFile/746/721/BUAP.

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