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    Propósitos de Año Nuevo, ¿por qué no los cumplimos?

    En Familia | Celia Rodríguez Ruiz | Hacer Familia


    Propósitos de Año Nuevo, ¿por qué no los cumplimos?
    Con la llegada del Año Nuevo, toca hacer balance de lo que hemos hecho durante el año y planear nuestros propósitos para el año entrante. Cada año somos muchos los que nos proponemos una lista de propósitos a conseguir. La entrada en un nuevo año supone un nuevo ciclo y nos vemos con energía para programar y planear. Pero, ¿por qué muchos de ellos se quedan por el camino y tiramos la toalla?
    Las listas de buenos propósitos son largas y dispares: aprender un idioma, dejar de fumar, apuntarse al gimnasio, ahorrar, etc... Sin embargo, aunque comencemos el año con una disposición hacía nuestros propósitos no siempre somos constantes con ellos, normalmente abandonamos nuestros planes a los pocos meses. Plantearnos propósitos es algo positivo ya que nos ayuda a mejorar y avanzar. Conseguirlos es posible, solo necesitamos un buen plan para ello.

    Los propósitos de Año Nuevo
    Un propósito es una intención, un objetivo a cumplir. Cada año es normal que todos nos propongamos nuevos propósitos a lograr. La entrada en un nuevo año, supone una fecha que marca de por sí un inicio y a la vez un final. El Año Nuevo supone cerrar una etapa, un año y abrir una nueva etapa el nuevo año. Es como abrir un nuevo capítulo de un libro, y en este nuevo comienzo, nos sentimos con una nueva oportunidad para hacer todo aquello que no hicimos antes o para arreglar o cambiar aquello que podamos.

    ¿Por qué hacemos propósitos en Año Nuevo?
    Hacer propósitos es algo positivo, algo bueno que nos puede servir para hacer una reflexión personal: donde estoy, qué es lo que quiero, qué es lo que no quiero, donde quiero llegar, cómo puedo hacerlo.
    El propósito supone una oportunidad de desarrollo basada en la reflexión sobre el momento actual, lo que hemos hecho en el pasado y lo que queremos en el presente. El ser humano es un ser inmerso en un proceso de desarrollo constante y continuo que se extiende durante toda la vida, es por ello natural a la persona proponerse cambios y desarrollarse.

    ¿Por qué no cumplimos los propósitos de Año Nuevo?
    Aunque siempre hagamos propósitos y sea algo bueno para las personas, ocurre que no siempre se cumplen nuestros propósitos de Año Nuevo. Normalmente, comenzamos muy motivados y con mucha energía, pero poco a poco perdemos el interés y abandonamos, no el propósito pero sí lo que tenemos que hacer para lograrlo. ¿Por qué nos ocurre esto?

    1. No cumplimos los propósitos cuando nos proponemos metas demasiado ambiciosas en cuanto a tiempo y logros. Por ejemplo, si me propongo perder algo de peso, no puedo pretender perder 5 kg en una semana, en cambio sí puedo perder 1 kg en un mes. Se trata de proponernos los propósitos a largo plazo con metas que podamos alcanzar a un corto plazo, pero que a largo plazo sean retos importantes.
    2. Tendemos a pensar que basta con proponerlo para conseguirlo. Efectivamente el primer paso es el proponérselo, pero todo propósito se ha de acompañar de un esfuerzo y dedicación. Todo desarrollo supone un esfuerzo personal.
    3.  A menudo somos impacientes con los resultados. Es importante tener paciencia y saber que las cosas llegan poco a poco, aprender a disfrutar del proceso y tomarlo como un aprendizaje.
    Celia Rodríguez Ruiz. Psicóloga clínica sanitaria. Especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil. Directora de Educa y Aprende. Autora de la colección Estimular los Procesos de lectura y escritura.

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