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    Adolescentes y Jóvenes en el Mensaje de los Obispos

    Jóvenes y Adolescentes | Mensaje de la CED


    Mensaje de los Obispos, Febrero 2017  
    ADOLESCENTES Y JÓVENES EN LA REALIDAD DOMINICANA

    La realidad de nuestros adolescentes y jóvenes
    Adolescentes y jóvenes suman el 36.3% (3, 674, 069) de la población dominicana, en las edades que oscilan de 10-29 años.

    Valores que nos llenan de alegría y esperanza:
    ·    Deseos de superarse a través del estudio.
    ·    Su disposición a reunirse, a encontrarse, a pasear y a divertirse juntos.
    ·         Valoran la amistad entre ellos.
    ·    Son generosos y solidarios en sus comunidades y sectores.
    ·         Participan activamente en acciones de desarrollo comunitario, en la reforestación, en las protestas a favor de la justicia, en las emergencias provocadas por las inundaciones y otras causas.
    ·    Numerosos jóvenes buscan al Señor en la Iglesia y en otras Comunidades Cristianas con amor y entusiasmo, integrándose en los grupos juveniles.
    ·    Las vocaciones de los jóvenes al ministerio sacerdotal y a la Vida Consagrada ha crecido en nuestro país
    ·    Crece también la vocación a los diferentes ministerios y servicios.

    Nos causa tristeza y preocupación, la realidad dolorosa que los marca y les impide desarrollarse y realizar la vocación a la que Dios los ha llamado:
    ·    Un gran número de adolescentes y jóvenes nacen y crecen en hogares disfuncionales, sin una figura paterna o materna que los guíe, con alto nivel de agresividad, faltos de cariño y de modelos que los impulsen a vivir los valores humanos y cristianos auténticos.
    ·         La realidad de la pobreza que azota al 40% de los hogares dominicanos, crea grandes desigualdades y escasas oportunidades para estudiar y progresar en la vida.
    ·         La carencia de líderes sociales y políticos que sirvan al pueblo en vez de fomentar la corrupción como estilo de vida y cobijarse en la impunidad.
    ·         Nuestros jóvenes encuentran pocos espacios de diversión sana donde recrearse y, por el contrario, se les ofrece la droga, los juegos ilícitos, el sexo fácil a edad temprana, la pornografía, la prostitución; cosas que tristemente cautivan a muchos y los llevan a la destrucción de sus vidas.
    ·         Crece el número de jóvenes desempleados, alcanzando el 28.7% de los que están en las edades de los 15 a los 24 años. A esto se añade que el 19.7% de jóvenes entre 15 y 24 años de edad no estudian ni trabajan, pasando a ser el grupo de los Ni-Ni.
    ·    Es alarmante que adolescentes y jóvenes se vean cada vez más envueltos en actos de violencia y todo tipo de delincuencia, impulsados por el consumo y tráfico de droga y el ideal de un enriquecimiento fácil, teniendo como paradigma a políticos corruptos y narcotraficantes.

    Invitación a que hagamos una opción preferencial por nuestros adolescentes y jóvenes:
    A las familias: Exhortamos a no sobreproteger, y a ayudar en la orientación de los adolescentes y jóvenes, dándoles ejemplo de buen comportamiento y enseñándoles sana doctrina y principios éticos y morales.

    A la Sociedad, y sus autoridades: Exhortamos a nuestros funcionarios y políticos a que actúen con honestidad, pulcritud administrativa y transparencia, con principios éticos y morales, apegados a la Ley y a la Constitución de la República, de modo que puedan ser modelos referenciales a nuestros adolescentes y jóvenes.

    Sugerimos al Estado:
    ·    Prestar todo tipo de atención a los adolescentes y jóvenes, fortaleciendo el sistema educativo, creando escuelas vocacionales de carreras técnicas y de oficios.
    ·         Promovamos una educación que valore y cuide la naturaleza, donde ellos aprendan a proteger el ambiente en el que vivimos.
    ·    Pedimos que los espectáculos públicos y los contenidos de la Internet sean supervisados y se apliquen los controles requeridos a todo lo que atente contra las buenas costumbres, los valores de la familia y nuestras leyes;
    ·         Que las emisoras de radio o televisión transmitan programas con finalidad educativa, artística, cultural y de prevención de la violencia.
    ·         Luchemos por políticas y programas de prevención contra el uso ilícito de sustancias alcohólicas, estupefacientes y sicotrópicas.
    ·         Invitamos a los maestros a ser otros padres, educando a los alumnos como si fueran sus propios hijos.
    ·         Acójanlos con amor de padres, porque el amor cura todas las heridas; ofrezcan una educación con creatividad e iniciativas.

    A los miembros de la Iglesia:
    ·    Es hora de que ofrezcamos "modelos" que reflejen en sus vidas el estilo de Jesús, tal como lo vemos en el Evangelio.
    ·    Nosotros debemos ser accesibles como Cristo, demostrar apertura, benevolencia y disponibilidad frente a sus problemas, superar las resistencias para instaurar y crear aquel contacto, que puede definirse como diálogo de salvación.
    ·    Nos corresponde saber escuchar y saber responder, madurez interior, coherencia entre vida y enseñanza, oración, unión con Cristo y docilidad al Espíritu Santo, instrucción adecuada y responsabilidad frente a la verdad, credibilidad y autoridad moral.
    ·    Comprometámonos con la dinamización de la Pastoral Juvenil, estructurándola con nuevo ardor, nuevo entu­siasmo y nuevas expresiones a nivel nacional, diocesano, zonal, parroquial y comunitario, creando espacios de crecimiento personal, de relaciones de amistad, alegría y liderazgo; en conversión continua, con sentido de per­tenencia a la Iglesia y en servicio a la comunidad.

    Los Obispos:
    Queremos reconocer en nombre de toda la Iglesia a tanta gente buena, que en grupos, organizaciones comunitarias y sociales dentro y fuera de la Iglesia trabajan con los adolescentes y jóvenes.

    Exhortación:
    ·    Exhortamos a los adolescentes y jóvenes a que asuman el protagonismo de su propia vida y vocación, ya que tienen dentro de sí la capacidad de abrir sus mentes y corazones para enfrentar la vida y realizar así de manera honrosa sus ideales y sueños, aportando a la sociedad nuevas propuestas de convivencia y sanas relaciones humanas.
    ·    Invitamos a los jóvenes a encarnar los valores del Evangelio y a seguir las huellas de nuestros patricios, cumpliendo con los deberes ciudadanos, respetando las leyes, honrando a la Patria con sus símbolos, héroes y heroínas, y contribuyendo a la preservación del medio ambiente.
    ·    Sean valientes. Atrévanse a proyectar un mundo mejor.

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