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    El Nuevo Camino

    Apuntes Misioneros | Pedro   RUQUOY, cicm 


    El Nuevo Camino  
    En el inicio de este año 2017, tuvimos una asamblea formal con representantes de las comunidades que apoyan a nuestro centro de "Las Flores de Sol". En esta reunión, se eligieron los nuevos miembros del Consejo de administración y se discutieron algunos temas importantes para el futuro de nuestra gran familia. Uno de esos temas fue la identidad de nuestra institución. En este momento, por un error de nuestro abogado, estamos asimilados a una compañía o una empresa que invierte dinero y saca beneficios. Las autoridades del Ministerio de Asuntos Sociales nos hicieron tomar conciencia del error y nos aconsejaron cambiar nuestra situación legal y transformarnos en una organización no gubernamental (Ong). En la asamblea todos estuvimos de acuerdo con la propuesta pero discutimos intensamente qué tipo de Ong debíamos ser: ¿Una organización dependiente de la iglesia católica (concretamente la diócesis de Kabwe), una organización dependiente de la Congregación del Inmaculado Corazón de María (CICM) o una Ong independiente? Los argumentos en favor y en contra de cada una de las tres opciones se multiplicaron; después de un tiempo de reflexión, la asamblea expresó su opinión por medio de una votación: 10 personas se mostraron a favor de la Ong independiente y sólo 4 expresaron que la dependencia con la iglesia católica fuese mejor.

    Hace ya varios años que este tema vuelve en el tapete y nunca se ha llegado a una conclusión clara. La idea de que una institución fundada por un sacerdote tenga la etiqueta "católica" es absolutamente lógica y normal. Y de hecho, la pertenencia a la prestigiosa Iglesia católica daría a nuestro centro mayores posibilidades de conseguir el personal y los recursos económicos necesarios para seguir acogiendo huérfanos. Todos estos intercambios de ideas me hicieron reflexionar una vez más sobre la Iglesia Católica y el Cristianismo. En esta página, les invito a entrar conmigo en ese tema vital. En primer lugar, revisemos algunas cifras sobre las religiones en el mundo y en este rincón de África. Después focalicemos a Jesús y sus primeros seguidores y por fin, compartamos algunas reflexiones finales.

    Las grandes religiones
    Según una investigación realizada en 2010 por el centro independiente "Pew Research Centre" situado en los Estados Unidos, en el mundo entero, los cristianos son mayoritarios y representan 32% de la población. Siguen los musulmanes (23%), las personas sin religión (16%), los hinduistas (15%), los budistas (7%), los miembros de las religiones tradicionales  (6.8%) y los judíos (0.2%).  Según la misma agencia de investigación, en 2050, los musulmanes serán caí tan numerosos como los cristianos. Aquí en la diócesis de Kabwe, en la provincia central de Zambia, los cristianos representan más o menos 50 % de la población pero, según el Obispo Clement Mulenga, los católicos alcanzan sólo el 12% y, por lo tanto, los protestantes de las distintas corrientes son más numerosos. Hace siglos, cuando los misioneros llegaban a un país por primera vez, tenían en la cabeza que "fuera de la iglesia católica no había salvación".  Por lo tanto se esforzaban por construir la Iglesia, convencidos de que, algún día lejano. el mundo entero sería católico y por lo tanto a salvo de las llamas del infierno. Pero parece que poco a poco los católicos están perdiendo terreno.

    El proyecto de Jesús
    Los cristianos, nos decimos miembros de una religión inspirada por Jesús Cristo, el cual proclamamos como Hijo de Dios. Pero, durante su vida, ¿fundó Jesús alguna religión? El nació judío (como todos los judíos él fue circuncidado a los ocho días de nacer (Lc 2, 21) ) y él murió Judío (en la cruz un letrero puesto por las autoridades romanas confirmaba la pertenencia de Jesús a la religión judía (Mc 15, 26)). Como buen judío, Jesús tenía la costumbre de visitar las sinagogas y de leer la Torah (Lc 4, 16). El respetaba los mandamientos y el día del Sabbat aunque él consideraba a la persona humana más sagrada que cualquier ley o prescripción.  El no construyó ninguna iglesia sino que pasó su tiempo a caminar con los pobres y a proclamar la buena nueva con sus palabras y sus acciones: Somos todos hermanos y hermanas, hijos e hijas del mismo padre, Dio mismo. Somos todos llamados a vivir en una sociedad de Paz, Justicia e Igualdad; esa nueva sociedad. él la llamaba "Reino de Dios"- Después de su muerte y resurrección, sus amigos y amigas siguieron sus pasos. Pedro, Pablo y los demás primeros seguidores de Jesús seguían yendo a la sinagoga y al templo. Eran considerados como una secta dentro del judaísmo y se les llamaba "los del camino" (Hch 9,2; 19,23; 22,4; 24, 14.22).  Trataban de vivir como hermanos y de compartir todo. El Nuevo Camino que ellos seguían tenía un nombre: ¡Jesús Cristo! De hecho, Este había proclamado "yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14, 6). Todos ellos estaban convencidos de que el mensaje de Jesús era como un fuego que tenía la fuerza de purificar todas las religiones del mundo.  Pensaban que las llamas del amor y del compartir iban a abrasar al universo entero  y darle Vida para siempre. Muchos años después, el cristianismo se transformó en una religión que, por desgracia, se dividió escandalosamente. Pero más allá de la religión, el cristianismo sigue siendo La Buena Noticia que puede ser adoptada por todas las religiones y por todos los hombres y mujeres del mundo entero: Para ser felices, basta con amarnos los unos a los otros (Jn 15, 12). Amar supone tumbar todas las murallas (incluyendo religiosas) que nos separan, respetarnos profundamente y compartirlo todo.

    Formar comunidades de amor: ¡tal es la misión de todos los que quieren seguir el Nuevo Camino, el Camino "Jesús"! Creo que este trabajo puede ser asumido por todas las religiones y todas las personas de buena voluntad. Obviamente los católicos, tendríamos que ser una luz en este Nuevo Camino. Aquí en nuestro centro, los niños, los adolescentes y los educadores no pertenecen todos a la religión católica pero todos y todas, tratan de respetarse y de formar una gran familia  donde se comparte todo. Católicos y no católicos, tratamos de caminar en "El Nuevo Camino" con el fin de construir en este rincón de tierra africana un pedacito del Reino de Dios proclamado por este Jesús de Nazaret. Adh 810

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