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    Teología de lo Dominicano

    Biblia | P. William Arias

    Se hace necesario repensar en Dios desde lo dominicano, vivir una pastoral e ir construyendo un quehacer litúrgico que traduzca la vivencia de nuestro ser propio y del espacio que ocupamos en el universo.

    Teología de la Dominicano
    De las primeras lecciones que se recibían en el Seminario Mayor, del P. Mateo Andrés, en ´´Introducción a la Filosofía´´, era que todo hombre es filósofo, todos nos preguntamos por la razón de las cosas y somos unos eternos buscadores de la verdad y la felicidad, y por qué no, también todos, de una u otra forma andamos detrás de Dios.

    Gustavo Gutíerres, insigne teólogo peruano, en su obra: ´´Teología de la liberación´´, afirmará lo del P, Mateo Andrés y dirá, de que así como todo hombre es filósofo por que busca la verdad de las cosas, también todo creyente es teólogo, por qué no solo se pregunta por Dios, sino porque busca dar respuesta a la presencia de Dios en su vida y busca responder en base a la misma revelación en el momento presente de su existencia.

    Esa fe del creyente llega un momento que se sistematiza, y es ahí la labor del teólogo, dando origen a diversas formulaciones de la teología que se nos han presentado a lo largo de la historia, y sirven de sostén, o dejan ver la base teológica, de la acción pastoral de cualquier comunidad eclesial en el mundo y en cualquier época.

    La fe cristiana lleva ya entre nosotros unos 500 años, aquí se ha dado todo un quehacer pastoral que ha pasado por momentos maravillosos y de mucha madurez en la fe, como también por momentos de mucha pobreza pastoral y espiritual, y todo eso ha ido conformando una manera muy propia de vivir nuestra fe, pero lamentablemente somos muy tímidos para aceptar y reconocer esa realidad, y de ahí uno se pregunta:  cuándo es que vamos a repensar en Dios y a vivir nuestra fe desde el espacio que se nos ha dado para interpretar la revelación de Dios, espacio que es la República Dominicana.


    Una Iglesia no deja entrever su madurez por el espacio social, de influencia o de poder que pueda exhibir en tal o cual sociedad donde se desenvuelve, o los edificios o posesiones que pueda mostrar, su madurez estará en una buena y propia articulación teológica, fruto de esa interiorización y práctica de la fe que pueda realizar de cara al Dios revelado y en respuesta a la realidad en que le toca desenvolverse, mientras no se de este hecho,  estará atenta a otras manifestaciones de pensamiento teológico, los cuales serán ecos de otras realidades en medio de la nuestra que es muy distinta.

    Se hace necesario repensar en Dios desde lo dominicano, vivir una pastoral e ir construyendo un quehacer litúrgico que traduzca la vivencia de nuestro ser propio y del espacio que ocupamos en el universo. En el hoy nuestro, hay mucha preocupación por lo pastoral y lo litúrgico, pero la solución para muchos es la mera repetición de lo que hemos recibido, no ver eso con conciencia crítica y tomarlo  como base para nosotros articular una pastoral y una liturgia con carácter más propio, que sea respuesta nuestra al dato revelado, en otras palabras, que sea fruto de un quehacer teológico desde lo dominicano, de ir comunicando y sistematizando, cómo el Dios encarnado se ha ido y se va adentrando en el ser del dominicano y de cómo va transformando o nos invita a transformar nuestra realidad social y espacial. ADH 814.

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