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    Biblia y Literatura

    Biblia | P. William Arias 
    Biblia y Literatura 


    La Biblia es un libro religioso, es base escriturística de dos religiones: la Judía y la Cristiana, aunque para la Judía solo la primera parte, que es el Antiguo Testamento. Es un escrito de fe, sus contenidos son de índole teológico, están referidos a Dios, a la revelación suya ante la humanidad, en un primer momento ante un pueblo a través de Moisés y los profetas y un segundo y definitivo, por medio de la persona del Hijo de Dios, Jesús el Señor.

    Pero por encima de todo lo específico que caracteriza la Biblia, ella también es literatura, está escrita por caracteres a los cuales se les denomina letras, en este caso, caracteres del idioma hebreo y del griego, pero griego de la koiné, el que hablaba la gente común, no el clásico que empleaban los escritores antiguos; pero además las formulaciones de fe y las narraciones sobre los hechos reveladores de Dios, nos llegan a través de un género literario o forma de expresión escrita, que en algunos casos son propios y exclusivo del mundo bíblico y otros han sido tomados de otras literaturas o que estaban insertos en la cultura judía y griega de la época, en que se comenzaron a componer los libros sagrados.

    Por eso lo primero que nos llega a nosotros es la letra, el libro en sí y de ahí que es lo primero que tenemos que ver y es el punto de partida hoy día para la interpretación bíblica. Se hace necesario una lectura literaria primero de la Biblia para llegar hasta sus contenidos básicos, que es muy contrario a una lectura fundamentalista que se queda solo en la letra, pero no ahonda hasta llegar al significado propio del texto; en otras palabras, leemos y a partir de ahí vemos hacia donde nos remite la lectura, qué aspecto hay que aclarar, qué cosas están oscuras o hay que investigar y de qué elementos nos podemos auxiliar, mientras que la lectura fundamentalista antes aludida, no pasa de la mera lectura y no se atreve a llegar a ese nivel crítico que la lectura literaria nos conduce.

    Años atrás, los estudios bíblico se fijaban más en el aspecto de la historia del texto y a partir de su historicidad tanto en el origen, como en la redacciones sucesivas del mismo, junto al momento que narraba y que acontecía al escribirse, lo que se llamaba el ´´siz in leben´´, volver atrás, para luego volver a la letra, al escrito, pero de una forma crítica con la base histórica que se tenía; hoy día, no se reniega de ese método, pero se ve insuficiente e inconexo, pues si lo que tenemos por delante es el texto, la letra, la literatura entonces de ahí es que tenemos que partir, de ahí es que tenemos que ir hacia atrás, no dar vuelta.

    Todo esto se hace para como ya dije, poder extraer lo que el autor sagrado, inspirado por el Espíritu nos quiere comunicar. El peligro hoy día, es el no reconocimiento de este tipo de lectura literaria a la hora de interpretar, algunos dicen que se maquilla el texto con tantos estudios, pero si no se hace así el texto se empobrece y lo ponemos a decir algo distinto de lo que en realidad quiere expresar; nunca se debe olvidar que la Biblia es un libro situado en una época histórica distinta a nosotros y en una cultura muy diferente a la nuestra y más importante aún, en una literatura o formas escriturísticas o géneros literarios  antiguos, que hay que conocer y descifrar, para así poder llegar al mensaje  religioso, teológico o de fe que el mismo Dios revelado en la Escritura nos quiere revelar. ADH 811.

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