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    Utilidad Vacaciones para diálogo familiar

    Humanismo Integral | Ignacio Miranda 


    Utilidad de las Vacaciones para el diálogo  familiar  
    La mayoría de los padres y madres dominicanos tienen hijos estudiantes. Las labores de unos y otros les limita la  práctica de un valor tan esencial para la comunidad familiar como es  el diálogo. A esto hay que agregar nuestra  pobreza cultural sobre el diálogo verdadero.
    Las palabras utilidad y diálogo, como también la  comunidad familiar,  constituyen valores y estructura de participación fundamentales para la convivencia social y el desarrollo integral de la sociedad.
    Por lo expresado arriba, me parece conveniente comenzar estableciendo los criterios que identifican este trabajo.

    UTILIDAD
    Con mucha frecuencia he expresado que utilidad es la capacidad que tienen las cosas para servir. Dice la sabiduría popular: “lo que no sirve se bota”. En términos positivos, podríamos decir: tratemos  adecuadamente todo lo que pueda servir para satisfacer alguna necesidad. En esto consiste  la austeridad.
    Austeridad,  componente básico de la utilidad, es el uso racional de los bienes y servicios capaces de satisfacer una necesidad real. Vale decir,  lo que sirve para elevar la calidad de vida de un ser viviente, partiendo de la dignidad de la persona humana; mientras se rechazan aquellas cosas  inútiles que  estancan o degradan. Ahí entrarían el consumismo, el juego de azar, o cualquier otro vicio.
    El Papa Francisco, en el número 223 de su encíclica LAUDATO SI, que muchos la han designado como mensaje ecológico, nos enseña una gran lección:
    “La sobriedad que se vive con libertad  y conciencia es liberadora… Se puede necesitar poco y vivir mucho, sobre todo cuando se es capaz de desarrollar otros placeres y se encuentra satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música, en el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida”.    

    DIÁLOGO
    Concibo el diálogo como una intercomunicación sobre un tema importante para una o todas las partes que dialogan.  
    Los comunicadores sociales, por la naturaleza de la profesión que ejercen, son las personas que tienen el mayor deber de promover el diálogo.
    Y no me refiero solo a los trabajadores de “medios de comunicación”,  como son los  periodistas y locutores que, lamentablemente, la pobreza educativa de muchos de ellos, los  descalifica para promover el diálogo. Comienzo por los padres, maestros o religiosos que desde el púlpito o ambón se dirigen de manera cotidiana a numerosas personas.
    Paulo Freire, eminente maestro del diálogo, en su libro “Pedagogía del Oprimido” nos enseña:
     “…el diálogo es una exigencia existencial. Y siendo el encuentro que solidariza la reflexión y la acción de sus sujetos encauzados hacia el mundo que debe ser transformado y humanizado, no puede reducirse a un mero acto ideas de un sujeto en el otro, ni convertirse tampoco en un simple cambio de ideas consumadas por sus permutantes. Tampoco es discusión guerrera, polémica, entre dos sujetos que no aspiran a comprometerse con la pronunciación del mundo ni con la búsqueda de la verdad, sino que están interesados solamente en la imposición de su verdad…No hay diálogo verdadero sino existe en sus sujetos un pensar verdadero. Siendo el amor fundamento del diálogo, es también diálogo”.
    LA COMUNIDAD FAMILIAR
    La comunidad familiar es la estructura social que promueve, fundamentalmente,  el comportamiento de los conductores de la sociedad, partiendo de los padres y madres de familia,  continuando por los cuerpos intermedios de sindicatos, cooperativas, juntas de vecinos, empresas, partidos políticos, hasta llegar a los niveles más altos del Estado y las Iglesias.
    He expresado en diversas ocasiones mi convicción de que sectores de poder pretenden destruir la familia, para masificar  la sociedad y  de esa forma manipularla  en provecho  de sus intereses particulares y contra el bien común.
    Frente a esta realidad, los  conductores de la comunidad familiar brindarían un gran servicio a la sociedad si programaran unas vacaciones que,  junto a la recreación,  incluya acciones educativas fundamentada en los valores de la ecología integral que, entiendo, como el compromiso por el respeto a todo ser viviente a partir de la dignidad de la persona humana.

    MI PROPUESTA
    Propongo  un programa que se fundamentaría en un encuentro familiar  campestre para dialogar y reflexionar sobre la ecología integral.

    FUNDAMENTO DEL ORDEN DEL DÍA:
    1) Seleccionar  un ambiente en donde estén representadas   todas las criaturas con que  Dios ha bendecido al pueblo dominicano. 
    2) Lectura Bíblica propia de una espiritualidad del ambiente que podría ser tomada del Capítulo I del Libro del Génesis: “Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya… macho y hembra… Y los bendijo Dios con estas palabras: “Sean fecundos, llenen la tierra…les entrego todas las hierbas que engendran semillas… todos los árboles frutales… todos los animales… todas las aves…Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno”
    3) Paseo por diversos senderos del ambiente escogido.
    4) Preparación participativa de una comida usando víveres propios del lugar.
    5) Diálogo musical y verbal sobre la identidad familiar y nacional: Himno a los Padres, Himno a las Madres,  Himno a la Tierra, Mi Quisqueya, Mi Árbol, etc. Aniversarios y imno a los PadresH
    Fiestas Patrias y familiares del período: Fusilamiento de  Sánchez, Embarque de las tropas anexionistas, Fin de la Ocupación Norteamericana 1916, Fallecimiento de Juan Pablo Duarte , Fundación de La Trinitaria , Saldo de la deuda externa, Día de los Padres, Proclamación de la Restauración. 

    Este encuentro sería un diálogo  modelo de  conversión de las confrontaciones  entre las categorías,  a la  armonía y cooperación  de sectores opuestos, comenzando por hombre-mujer y viejo-joven puesto que  una celebración del Día del Padre, supone madre e hijo,  en donde convergen valores familiares y las categorías de naturaleza opuestas.

    EN RESUMEN
    Un programa familiar campestre podría convertirse en una  iniciativa de economía solidaria fundamentada en la ecología integral aldeana en la cual personas y grupos podrían unirse   y compartir recursos ambientales y productos saludables.ADH 814

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