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    Madres en la Biblia

    En Familia / Mariely Maxwell. Madres de la Biblia
    Ser madre es una bendición que lleva consigo una gran responsabilidad. Desde la antigüedad la mayoría de las mujeres anhelaba ser madre. Para algunas resultaba difícil concebir, mientras para otras era extremadamente fácil.

    El primer caso que encontramos es el de Sara. Deseaba con todo su corazón tener un hijo y había recibido una promesa del Señor. La esposa de Abraham el padre de la fe. Como ella veía que llegaba a una edad avanzada sin tener descendencia le pidió a su esposo que se uniera a su esclava para darle un hijo. Así nació Ismael y el pueblo árabe. Pueblo indómito que ha vivido en conflicto con todos sus hermanos, tal como le predijo el ángel a Agar, su madre. Luego, Sara dio a luz a Isaac el hijo de la promesa. De quién desciende el pueblo de Israel.

    El segundo caso que encontramos, de una mujer que deseó con todo su corazón ser madre y que lo logró luego de mucho esfuerzo, es el de Raquel. La esposa más amada por Jacob, hijo de Isaac. Raquel era tenida al menos por su hermana, porque ella era sumamente fértil. Al final de sus días Raquel logró concebir dos hijos. Lo que la hizo sumamente feliz.

    Por otra parte, Ana era una mujer de la tribu de Efraím. Su esposo tenía dos esposas. La otra había podido darle descendencia mientras que ella no. El milagro de Ana fue quedar embarazada de Samuel. Lo logró luego de derramar lágrimas en el santuario, para que Dios se apiadara de ella y pudiera se bendecida con un hijo. El cual llegó a ser un gran profeta del señor.

    Podemos seguir y mencionar a todas las madres que aparecen en la Biblia. Mujeres que marcaron la diferencia y que lucharon por sus vástagos. Podemos llegar hasta María Madre. Quién siendo una joven inocente aceptó la responsabilidad de llevar en su vientre a nuestro Señor Jesús. Quién lo crió bajo estricta educación. Y, según podemos apreciar en sus intervenciones, siempre estuvo al lado de su hijo. Dándole el soporte que necesitaba aún al momento de morir.

    Siendo mayo el mes de las madres he querido reflexionar un poco sobre lo que nos enseña la escritura sobre la dicha de ser madre. Esta bendición llega con una enorme responsabilidad. Responsabilidad que debe ser asumida con amor. Muchas mujeres en la actualidad luchan por concebir. Se realizan procesos de fertilización. Sin mencionar los vientres de alquiler. Se realizan adopciones sin que los niños lleguen a saber que han sido adoptados. Todo para vivir la experiencia de ser madre.

    Sin embargo, muchas mujeres que conciben no desean tener sus hijos. Algunas porque no se creen capaces de asumir la responsabilidad. Otras porque entienden que su bebé es un error. Existen algunas que han sido objeto de agresión o de engaños. Pero en estos casos yo me pregunto que si para algunas mujeres es tan difícil procrear y si el tiempo en el mes que una mujer es fértil se reduce a 24 horas. ¿puede ser casualidad un embarazo? ¿Podemos ver la belleza de la maternidad como un milagro?

    Entiendo que, por lo menos en nuestro lado del hemisferio, ninguna mujer se enfrenta a la posibilidad de ser asesinada por quedar embarazada. Aún no existe un límite de hijos, ni es lapidada la madre soltera. Y la Virgen María aceptó ser madre a pesar del riesgo que le suponía su decisión.

    Cada vez que nace un bebé es un milagro. Yo espero que cada día más las mujeres seamos conscientes de que somos madres desde que concebimos. Es importante conocer cuanto lucharon las mujeres en la biblia para ser bendecidas con su prole. Felicitemos a todas las madres que le han dicho Sí a la vida y que día a día asumen la responsabilidad de cuidar y guiar a sus hijos. ADH 768.