domingo, 20 de diciembre de 2020

Oración a María de mi niñez


Adviento | Sandy Yanilda Fermín

 


Oración a María de mi niñez

 

Cuando era pequeña, como dice la canción, visitaba mucho a mi abuela a un campito del Mamey de Puerto Plata. Cierro los ojos y me teletransporto a esos momentos hermosos que viví en cada verano y navidad junto ella. A las de la mañana, había un toque de queda para hacer el Santo Rosario. Una lámpara encendida, una luz suave y tenue, y ese olor fresco, como lo es nuestra Madre María. Tirábamos almohadas al suelo, mis primos y yo, y no bien nuestra abuela había concluido, nos quedábamos dormidos. Era como que su voz nos hipnotizaba combinada con el Ave María cantado. La gracia que recibió mi familia en esos momentos hermosos, estoy segura de que nos ha tocado grandemente. Donde quiera que estemos, ese manto santo de María nos cubrirá siempre.

 

Recuerdo también, que cuando era adolescente, en la comunidad donde crecí, salíamos por las calles a llevar el Santo Rosario en el mes de octubre. Recogíamos los niños de la catequesis a las 5 de la mañana y ellos felices de cantar y admirar a nuestra madre María, con un hágase su voluntad en nuestras vidas.

 

María nos acompaña

 

Desde ese momento al igual que yo, muchos admirábamos a nuestra madre, ya que es la protagonista del tiempo de Adviento. Ella con su sangre dio vida al mundo (LC 1, 42) y nunca presumió por ser la Madre del Salvador. Es como que el plan de Dios estaba trazado para que nuestra madre, así como intervino en el plan divino, lleve a través de su hijo nuestras súplicas, que desde siempre lo ha hecho, cuando le dijo en un susurro: ¡No tienen vino…! (Juan 2, 3). Así le pedimos a nuestra madre María que nos acompañe en las súplicas de tantos padres a quienes falta la alegría para poder compartir con sus hijos o con seres queridos que tienen tanto tiempo sin ver o perdonar. Que la gracia de nuestra madre llegue a cada embarazada con deseos de abortar o muchas madres que no encuentran el camino para solucionar inconvenientes económicos.

 

La alegría de María, así como visitó a su prima Isabel, nos visite en este tiempo de adviento y próximo a navidad, que su gracia divina la recibamos con espléndida alegría al nacer su hijo en nuestros corazones. ¡Que nuestro corazón sea el pesebre santo!

 

El Manto de maría

 

El Manto de María, es el símbolo de la gracia que nos cubre.  Por eso, el 15 de septiembre de 2016, el Papa Francisco, en la Misa que presidió en la capilla de la Casa Santa Marta, nos dice: “Bajo tu manto, bajo tu amparo, oh, Madre, estamos seguros’.  Señaló también, que la Virgen María nos cuida porque es madre de todos los cristianos y bajo su manto “no puede entrar el demonio”.

 

El entendimiento del espíritu Santo

 

Madre santa, danos la paciencia que te dio el Espíritu Santo, para entender el proyecto de Dios en tu vida. Cuántas veces sentiste que no podías y el Espíritu Santo te dio las fuerzas para continuar. Cúbrenos con tu manto, así como cubriste al niño ante las amenazas de Herodes. Cubre a cada niño enfermo de Covid19. Cubre cada joven con deseos de triunfar. Rompe las cadenas que hay en la humanidad y que la vacuna llegue a todos sin igual. Acompáñanos para que cada oración llegue al cielo a través de ti, ya que tú eres la relación perfecta e ideal con tu Hijo y nuestro Padre Celestial. Mira a cada madre que, en esta navidad, no podrá estar con sus hijos porque están fuera del país, o quizás están las cárceles.

 

De igual forma, el Papa Francisco nos dice: ¡Qué el Espíritu Santo, este amigo, este compañero de camino, este Paráclito abogado que el Señor nos ha enviado, nos haga comprender este misterio tan grande de la maternidad de María!” Que este tiempo de Adviento haya sido ese camino perfecto para entender el plan de Dios para nosotros. ¡Gracias María, gracias, madre admirable!



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