lunes, 4 de enero de 2021

Mi familia, mi proyecto más exitoso

La Familia | Maritza Josefina Coss

 


Mi familia, mi proyecto más exitoso

 

En el sector financiero, un proyecto es exitoso cuando, utilizando uno de los mecanismos de medición, los resultados son positivos y cubren el monto de la inversión, en el mediano o corto plazo. No obstante, existen proyectos de mayor magnitud que, por su naturaleza, los resultados se visualizan a largo plazo: 25, 30 y hasta 40 años después.

 

La construcción de una familia es un proyecto, con Misión, Visión de futuro y Valores a desarrollar. Desafortunadamente no existen escuelas para ello, y ante las crisis, muchos eligen desertar y/o abandonar el proyecto; sin embargo, hay patrones, modelos, vivencias, que pueden ayudarnos. Por ejemplo, aprendí a leer y a escribir guiada de la mano de mi madre, hasta alfabetizarme.  Por lo que, desarrollar un proyecto familiar cuesta mucho, física y mentalmente; pero, es de mayor satisfacción cosechar los frutos de la siembra.

 

Siendo muy joven me case y por mi mente nunca pasó construir una familia de padres separados, monoparental, y mucho menos disfuncional. Desafortunadamente el divorcio tocó la puerta de mi casa, entró y me derribó.   Pero siempre tuve la compañía de mi mamá, quien con su ejemplo y haberme criado en un ambiente matriarcal, me impulsó a continuar mi proyecto.

 

Afortunadamente soy la madre de dos estupendas mujeres, ante todo dos seres humanos de gran valía: la mayor, arquitecta de profesión y la menor, abogada. Dos carreras que dan continuidad al plan de Dios; crear, construir; conocer y respetar las leyes; defender la verdad y practicar la justicia.

 

Construir una familia con valores y principios morales toma tiempo; incluso, quizás más del que estamos acostumbrados a esperar cuando nos enfrascamos en hacer algo.

 

Estamos formateados para obtener resultados inmediatos.  La sociedad nos lleva muy rápido.  El consumismo, el desequilibrado progreso social y la voraz competencia, nos mueve a tomar el tren de mayor velocidad, olvidando los elementos esenciales de la vida.

 

Permanecer y construir, amerita discernir con sensatez, mirar con los ojos abiertos, escuchar con atención y detenimiento la voz de la conciencia y mantener el corazón sereno pero firme en lo que queremos.

 

“Todo lo que está debajo del sol, es vanidad y aflicción de espíritu…” “Vanidad de Vanidades, todo es Vanidad”, dice el predicador o Eclesiastés 1.

 

Si queremos vivir en un mundo más justo y más humano, debemos empezar por la construcción de nuestra familia.

 

Por más recursos que usted crea tener, por más inteligente y sabio que se sienta ser, a solas, y sin Dios, son pequeñeces ante lo que pueda obtener si se dejara llevar de su mano.

 

Solo en Dios, encontramos una fuente inagotable de recursos para el desarrollo exitoso de un proyecto familiar.



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