La Familia | Laura Cañete
Tipos de Madres
No hay tipos de madres, hay madres. Madres que dan a luz a sus hijos,
como mi madre, Merche, que me dio la vida a mí. O como las mamás que dieron a
luz a mis hijos y también me dieron la vida a mí. Hay madres como Alicia, que
ha abrazado con fuerza durante mucho tiempo una foto y, después de esa larga
espera, hace unos días se encontró con su hija; o como Elisa, que no sabe
cuándo podrá abrazar a su hijo. Mamás como Nerea, Carmen, Laura, Leticia… que
esperan incansablemente y no saben si algún día habrá niños correteando por su
casa. Todas son madres, con un corazón enorme. Dispuestas a dar la vida por sus
hijos. No hay tipos de madres, solo hay madres conjugando el verbo amar en
todos sus tiempos y formas: pasado, presente y futuro; y, eso sí, siempre de
forma incondicional.
Desde que estamos por primera vez con nuestros hijos y los tomamos en
brazos, sin darnos cuenta, ponemos nuestro corazón en sus manos, en esas
manitas diminutas, y lo dejamos ahí expuesto de una manera que no podemos ni
imaginar. Cuando ellos sufren, nosotras también lo hacemos y cuando son
felices, rebosamos de felicidad, precisamente porque nuestro corazón está ahí,
totalmente expuesto con ellos. Al principio esto nos aterra. Poco a poco
descubrimos que a un hijo solo se le puede amar así, entregándole el corazón,
sin más.
Cuatro letras que nos cambian la vida, la mirada y hasta la identidad.
Dejamos de ser Merche, Alicia, Elisa, Nerea, Carmen, para ser mamá o «la mamá
de».
En mayo celebramos el día de la madre. Nunca me voy a olvidar de mi
primer collar de macarrones a juego con sus pendientes y anillo. Los guardo
como si fueran de oro y piedras preciosas. Cada año se levantan nerviosos con
ganas de entregar sus joyas de macarrones, papel o plastilina, de recitar
poesías que han aprendido, o de cantar canciones que han inventado, todo para
poner súpercontenta a mamá. Y mamá ahí pararía el tiempo para saborear cada
instante con ellos.
Dios también quiso tener una mamá, tan especial y tan buena que tuvo en
sus manos la salvación del mundo. Y por ello no le dedicamos solo un día, sino
todo el mes de mayo. Dios nos la entregó como madre de todos y Ella es nuestro
modelo. Ojalá todas nos parezcamos un poquito a Ella.

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