Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
"¡Ánimo, soy yo!
No teman" (Mc 6,50)
Lecturas 1 san juan 4,11-18. Salmo
71,1-13. y Marcos 6,45-52
9 enero 2026
Queridos hermanos y hermanas:
Las lecturas de hoy, en este tiempo
después de la Epifanía, nos revelan el rostro de un Dios que es amor
perfecto y que camina hacia nosotros en medio de las tormentas de la vida. La
primera lectura de la Carta de San Juan, el Salmo 71 y el Evangelio de
Marcos se entrelazan para invitarnos a confiar en el Señor, a refugiarnos
en Él y a vivir sin temor, porque su presencia disipa toda oscuridad.
Señalo cinco elementos clave que
emergen de estas lecturas y que pueden iluminar nuestra vida cotidiana:
1.-Dios nos ama primero y nos invita a
amarnos mutuamente (1 Jn 4,11-12).
San Juan nos recuerda: "Si Dios
nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos unos a otros". El amor
no nace de nuestro esfuerzo, sino de la iniciativa divina. Nadie ha visto a
Dios, pero cuando nos amamos, Él se hace visible en nosotros. En un mundo lleno
de divisiones, este es el gran desafío: hacer tangible el amor de Dios a través
de gestos concretos de fraternidad.
2.- El refugio seguro en medio de las
adversidades (Sal 71,1-13).
El salmista clama: "En ti, Señor, me refugio; no quede yo defraudado
para siempre". Desde la juventud hasta la vejez, Dios es nuestra roca
y fortaleza. Ante los enemigos, las dificultades o las crisis personales, Él es
el puerto seguro. Hoy, muchos sentimos "viento en contra" en la vida:
problemas familiares, económicos o de salud. El Salmo nos invita a poner
nuestra confianza total en el Señor, que nunca nos abandona.
3.- Jesús ora y ve nuestras luchas (Mc
6,45-48).
Después de la multiplicación de los
panes, Jesús obliga a los discípulos a subir a la barca y se retira al monte a
orar. Mientras tanto, los ve remar con fatiga contra el viento contrario.
Hermanos, Jesús no nos deja solos en las tormentas: desde su oración
intercede por nosotros. Él conoce nuestras luchas, aunque parezca distante.
Su oración nos sostiene, como sostiene a la Iglesia en medio del mundo agitado.
4.- Jesús camina sobre las aguas y
revela su divinidad (Mc 6,48-50).
En la cuarta vigilia de la noche, Jesús
va hacia ellos caminando sobre el mar y dice: "¡Ánimo, soy yo! ¡No
teman!". Este milagro evoca las palabras del Antiguo Testamento, donde
solo Dios domina las aguas del caos (cf. Job 9,8). Jesús se manifiesta como el
Señor del universo. En nuestras "tormentas" —miedos, dudas,
crisis de fe—, Él viene caminando sobre lo que nos aterra, diciéndonos: "Soy
yo". Su presencia calma todo.
5.- El amor perfecto echa fuera el
temor (1 Jn 4,17-18).
San Juan
culmina: "En el amor no hay temor; al contrario, el amor perfecto echa
fuera el temor". Los discípulos, al no comprender plenamente el
milagro de los panes, tenían el corazón endurecido y se asustaron como ante un
fantasma. Pero cuando Jesús sube a la barca, el viento cesa. Así, el amor
maduro en nosotros —fruto de permanecer en Dios— nos libera del miedo al
juicio, al fracaso o a la muerte. Vivamos con confianza, porque como Él es, así
somos nosotros en este mundo.
Queridos hermanos, estas lecturas nos
hablan de un Dios que nos ama incondicionalmente, que nos refugia en las
dificultades, que ora por nosotros, que domina las tormentas y que, con su amor
perfecto, disipa todo temor. No endurezcamos el corazón como los discípulos.
Abrámoslo al Señor que viene hacia nosotros.
Pidámosle hoy: Señor, aumenta nuestra fe para reconocerte en las tormentas y para amar como Tú nos amas. Que el amor eche fuera todo miedo de nuestras vidas. ¡Ánimo! ¡Es Él! ¡No teman! Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...