viernes, 9 de enero de 2026

"¡Ánimo, soy yo! No teman" (Mc 6,50)


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


"¡Ánimo, soy yo! No teman" (Mc 6,50)

Lecturas 1 san juan 4,11-18. Salmo 71,1-13. y Marcos 6,45-52

9 enero 2026

 

Queridos hermanos y hermanas:

Las lecturas de hoy, en este tiempo después de la Epifanía, nos revelan el rostro de un Dios que es amor perfecto y que camina hacia nosotros en medio de las tormentas de la vida. La primera lectura de la Carta de San Juan, el Salmo 71 y el Evangelio de Marcos se entrelazan para invitarnos a confiar en el Señor, a refugiarnos en Él y a vivir sin temor, porque su presencia disipa toda oscuridad.

 

Señalo cinco elementos clave que emergen de estas lecturas y que pueden iluminar nuestra vida cotidiana:


1.-Dios nos ama primero y nos invita a amarnos mutuamente (1 Jn 4,11-12).

San Juan nos recuerda: "Si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos unos a otros". El amor no nace de nuestro esfuerzo, sino de la iniciativa divina. Nadie ha visto a Dios, pero cuando nos amamos, Él se hace visible en nosotros. En un mundo lleno de divisiones, este es el gran desafío: hacer tangible el amor de Dios a través de gestos concretos de fraternidad.

 

2.- El refugio seguro en medio de las adversidades (Sal 71,1-13).

El salmista clama: "En ti, Señor, me refugio; no quede yo defraudado para siempre". Desde la juventud hasta la vejez, Dios es nuestra roca y fortaleza. Ante los enemigos, las dificultades o las crisis personales, Él es el puerto seguro. Hoy, muchos sentimos "viento en contra" en la vida: problemas familiares, económicos o de salud. El Salmo nos invita a poner nuestra confianza total en el Señor, que nunca nos abandona.


3.- Jesús ora y ve nuestras luchas (Mc 6,45-48).

Después de la multiplicación de los panes, Jesús obliga a los discípulos a subir a la barca y se retira al monte a orar. Mientras tanto, los ve remar con fatiga contra el viento contrario. Hermanos, Jesús no nos deja solos en las tormentas: desde su oración intercede por nosotros. Él conoce nuestras luchas, aunque parezca distante. Su oración nos sostiene, como sostiene a la Iglesia en medio del mundo agitado.

 

4.- Jesús camina sobre las aguas y revela su divinidad (Mc 6,48-50).

En la cuarta vigilia de la noche, Jesús va hacia ellos caminando sobre el mar y dice: "¡Ánimo, soy yo! ¡No teman!". Este milagro evoca las palabras del Antiguo Testamento, donde solo Dios domina las aguas del caos (cf. Job 9,8). Jesús se manifiesta como el Señor del universo. En nuestras "tormentas"miedos, dudas, crisis de fe—, Él viene caminando sobre lo que nos aterra, diciéndonos: "Soy yo". Su presencia calma todo.

 

5.- El amor perfecto echa fuera el temor (1 Jn 4,17-18).

San Juan culmina: "En el amor no hay temor; al contrario, el amor perfecto echa fuera el temor". Los discípulos, al no comprender plenamente el milagro de los panes, tenían el corazón endurecido y se asustaron como ante un fantasma. Pero cuando Jesús sube a la barca, el viento cesa. Así, el amor maduro en nosotros —fruto de permanecer en Dios— nos libera del miedo al juicio, al fracaso o a la muerte. Vivamos con confianza, porque como Él es, así somos nosotros en este mundo.

 

Queridos hermanos, estas lecturas nos hablan de un Dios que nos ama incondicionalmente, que nos refugia en las dificultades, que ora por nosotros, que domina las tormentas y que, con su amor perfecto, disipa todo temor. No endurezcamos el corazón como los discípulos. Abrámoslo al Señor que viene hacia nosotros.

 

Pidámosle hoy: Señor, aumenta nuestra fe para reconocerte en las tormentas y para amar como Tú nos amas. Que el amor eche fuera todo miedo de nuestras vidas. ¡Ánimo! ¡Es Él! ¡No teman! Amén.










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