viernes, 30 de enero de 2026

Pecado o Reino


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Pecado o Reino

Viernes 30 enero 2026, lecturas: (2Sam 11, 1-4ª. 5-10ª. 13-17; Sal 50; Mc 4,26-34)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios de hoy nos coloca ante una elección clara y exigente: vivir desde el pecado o abrirnos al Reino de Dios. Las lecturas nos muestran dos caminos opuestos y nos invitan a revisar con sinceridad el rumbo de nuestra vida.

 

En la primera lectura, tomada del segundo libro de Samuel, contemplamos el drama del rey David. Aquel hombre elegido por Dios, ungido y bendecido se deja llevar por el deseo, el abuso de poder y la mentira. Un pecado conduce a otro, hasta llegar a la muerte de un inocente. Esta historia nos recuerda que nadie está exento de caer y que el pecado, cuando no se reconoce ni se detiene a tiempo, va creciendo y destruyendo relaciones, conciencias y vidas.

 

El Salmo 50 es el grito del corazón arrepentido: “Misericordia, Señor, hemos pecado”. Aquí descubrimos que Dios no se complace en el castigo, sino en un corazón humillado y sincero. Frente al pecado, no hay excusas que valgan; solo la humildad abre el camino del perdón y de la restauración interior.

 

En contraste, el Evangelio según san Marcos nos habla del Reino de Dios con imágenes sencillas: la semilla que crece en silencio y el grano de mostaza que, siendo pequeño, llega a hacerse grande. El Reino no se impone con violencia ni con poder, sino que crece desde lo pequeño, desde lo escondido, desde un corazón disponible a la acción de Dios.

 

Podemos señalar algunos elementos clave para nuestra reflexión:

1.- El pecado nace cuando nos alejamos de Dios y nos colocamos en el centro, como hizo David.

2.- El pecado nunca viene solo: se encadena, se justifica y termina dañando a otros.

3.- La misericordia de Dios es más grande que el pecado, cuando hay arrepentimiento sincero.

4.- El Reino de Dios crece en lo sencillo, no en el ruido ni en la apariencia.

5.- Dios actúa incluso cuando no lo vemos, como la semilla que germina de noche.

6.- Estamos llamados a elegir cada día: alimentar el pecado o colaborar con el Reino.

7.- El Reino comienza en el corazón, con decisiones pequeñas pero fieles.

 

Hoy el Señor nos pregunta: ¿qué estamos cultivando en nuestro interior?, ¿el pecado que destruye o el Reino que da vida? No olvidemos que Dios confía en nosotros y sigue sembrando, aun sabiendo nuestra fragilidad.

 

Pidámosle al Señor un corazón humilde, capaz de reconocer el pecado y abierto a dejarse transformar por su gracia, para que nuestra vida sea tierra buena donde el Reino de Dios pueda crecer y dar fruto abundante.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...