viernes, 16 de enero de 2026

Tus pecados quedan perdonados


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Tus pecados quedan perdonados

(Viernes 16 enero 2026, lecturas: 1Samuel 8,4-7.10-22. Salmo 88,16-19 y Marcos 2,1-12)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre un tema central en nuestra fe: “Tus pecados quedan perdonados”. Este anuncio resuena con fuerza en el Evangelio de Marcos 2,1-12, donde Jesús sana al paralítico, pero primero libera su alma del peso del pecado. Las otras lecturas nos ayudan a entender este perdón desde ángulos complementarios: el rechazo del pueblo a Dios como Rey en 1 Samuel 8, y la fidelidad amorosa del Señor en el Salmo 88 (89).

 

A partir del tema y de estas lecturas, les señalo 7 elementos clave para meditar y vivir:

1.- El rechazo a Dios como Rey lleva al pecado y a la esclavitud

En 1 Samuel 8, el pueblo pide un rey “como las demás naciones”, rechazando al Señor que los había guiado directamente (v. 7: “no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado”). Este deseo humano de estructuras terrenas sin Dios trae opresión y cargas (vv. 10-18). El pecado comienza cuando ponemos nuestra confianza en lo visible y olvidamos que solo Dios reina con justicia y libertad verdadera.

 

2.- El pecado paraliza el alma antes que el cuerpo

El paralítico de Marcos 2 no solo está inmovilizado físicamente; su mayor carga es espiritual. Jesús ve más allá de lo evidente y va a la raíz: “Hijo, tus pecados te son perdonados” (v. 5). Muchas veces nuestras “parálisis”resentimientos, adicciones, culpas— provienen del pecado no confesado que nos impide caminar en libertad.

 

3.- La fe intercesora abre caminos al perdón

Los cuatro amigos del paralítico rompen el techo y lo bajan ante Jesús (v. 4). Su fe colectiva mueve el corazón de Cristo: “al ver Jesús la fe de ellos” (v. 5). Esto nos enseña que podemos llevar a otros a Jesús con nuestra oración, perseverancia y amor. ¡Cuántas personas necesitan que “rompamos techos” por ellas para que reciban el perdón!

 

4.- Solo Dios tiene autoridad para perdonar pecados

Los escribas piensan correctamente: “¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?” (v. 7). Pero se equivocan al no reconocer que Jesús es Dios hecho hombre. Él demuestra su divinidad perdonando primero y luego sanando (vv. 9-10). El perdón no es un acto humano; es un don divino que solo el Hijo del Hombre tiene potestad para otorgar en la tierra.

 

5.- El perdón de Jesús es integral: sana el alma y el cuerpo

Jesús no separa lo espiritual de lo físico. Primero libera del pecado, luego ordena: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” (v. 11). El milagro visible confirma el perdón invisible. Así, el Señor nos ofrece una salvación completa: perdón que restaura la relación con Dios y fuerza para caminar en su camino.

 

6.- El perdón genera admiración y alabanza a Dios

Al ver al paralítico caminar, “todos se asombraron y glorificaban a Dios” (v. 12). El verdadero perdón no pasa desapercibido: transforma vidas, familias y comunidades, llevando a la alabanza. Cuando experimentamos el perdón, no podemos callar; se convierte en testimonio vivo.

 

7.- La misericordia de Dios es eterna, a pesar de nuestro rechazo

El Salmo 88 proclama: “Tu fidelidad está firme para siempre” (v. 3 en algunas versiones, pero en el salmo responsorial 16-19 resalta la alianza y la misericordia). Aunque el pueblo rechazó a Dios como Rey (1 Samuel), Él no abandona; envía a su Hijo para perdonar. Esta fidelidad nos asegura que, si nos volvemos a Él con fe, “tus pecados quedan perdonados” siempre está disponible.

 

Hermanos y hermanas, hoy Jesús nos dice a cada uno: “Hijo, hija, tus pecados te son perdonados”. No endurezcamos el corazón como el pueblo en tiempos de Samuel. Aceptemos su perdón en el sacramento de la Reconciliación, dejemos que su gracia nos levante y caminemos en libertad, alabando a Dios por su misericordia infinita.

 

Que María, Madre del Perdón, nos ayude a llevar a otros a Jesús. Amén.





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