jueves, 26 de febrero de 2026

Día de la Independencia Nacional


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 



Día de la Independencia Nacional

(Viernes 27 de febrero 2026, lecturas: Ezequiel 18,21-28. Salmo 129,1-8. Mateo 5,20-26)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la Palabra de Dios ilumina nuestra vida en un día muy especial para nuestra patria: celebramos la Independencia Nacional. En esta fecha damos gracias a Dios por el don de la libertad y recordamos el sacrificio de nuestros héroes, especialmente a Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, quienes soñaron una nación libre y digna en la República Dominicana.

 

Pero la Palabra de hoy nos invita a ir más profundo: no solo a una independencia política, sino a una independencia del pecado, una libertad interior que nace de la conversión.

 

Veamos los elementos fundamentales según el orden de las lecturas:

1. Libro de Ezequiel 18,21-28: La verdadera libertad es convertirse

El profeta nos dice algo muy claro: “Si el malvado se convierte de los pecados cometidos, vivirá y no morirá.”

Primer elemento:

-              Dios nos da la posibilidad de comenzar de nuevo.

-              La libertad verdadera es apartarse del mal.

-              Cada uno es responsable de sus actos.

La independencia de una nación significa romper cadenas externas. Pero la Palabra nos recuerda que hay cadenas más peligrosas: el egoísmo, el odio, la injusticia.

Una patria será verdaderamente libre cuando sus hijos elijan el bien, cuando haya justicia y rectitud en el corazón.

 

2. Salmos 129 (130): Desde lo hondo clamamos al Señor

El salmo dice: “Desde lo hondo a ti grito, Señor.”

Segundo elemento:

-              Reconocer nuestras faltas.

-              Clamar a Dios con humildad.

-              Confiar en su misericordia.

Un pueblo que reconoce sus errores puede crecer. Una persona que reconoce su pecado puede cambiar.

Hoy, en esta fiesta patria, también podemos preguntarnos:

-             ¿Somos ciudadanos responsables?

-             ¿Construimos unidad o división?

La verdadera independencia comienza en el corazón que se deja perdonar por Dios.

 

3. Evangelio según san Mateo 5,20-26: Una justicia superior

En el Evangelio, Jesús dice: “Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos.” Y luego nos habla del perdón, de la reconciliación, de no guardar rencor.

Tercer elemento:

-              No basta cumplir leyes externas.

-              Hay que limpiar el corazón.

-              La reconciliación es base de una sociedad justa.

Jesús nos enseña que la violencia, el insulto y el odio también destruyen. Una nación no se sostiene solo con leyes y símbolos patrios, sino con corazones reconciliados.

 

Aplicación a nuestra realidad

Queridos hermanos y hermanas: En este día de Independencia damos gracias por nuestra historia y nuestra identidad. Pero también recordamos que:

-             No hay verdadera libertad sin conversión.

-             No hay verdadera patria sin justicia.

-             No hay verdadera independencia sin reconciliación.

Así como nuestros héroes lucharon por la libertad exterior, nosotros estamos llamados a luchar por la libertad interior: libertad del pecado, del resentimiento, de la corrupción, de la indiferencia.

 

Conclusión, Hoy el Señor nos invita a:

-             Convertirnos (como enseña Ezequiel).

-             Clamar y confiar en su misericordia (como dice el salmo).

-             Vivir una justicia más profunda basada en el amor y la reconciliación (como enseña Jesús).

 

Que, en esta celebración de nuestra Independencia, Dios haga de nosotros hombres y mujeres verdaderamente libres, constructores de una patria más justa, más fraterna y más solidaria. Amén.






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