martes, 17 de febrero de 2026

Los Siete Santos Fundadores


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Los Siete Santos Fundadores

(Martes 17 febrero 2026, lecturas: Stgo 1,12-18; Sal 93; Mc 8,14-21)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La liturgia nos invita hoy a contemplar la Palabra de Dios a la luz del testimonio de los Siete Santos Fundadores, hombres de Dios que en 1233 fundaron la Orden de los Siervos de María, que debe su nacimiento a la acción directa de la Santísima Virgen, que se apareció a los siete el 15 de agosto y el 8 de septiembre de ese año. Una firme tradición muestra como fue Ella la que inspiró tanto la regla como el hábito de la orden. Estos hombres dejaron riqueza, prestigio y seguridades para buscar a Dios en la fraternidad, la penitencia y el servicio. Las lecturas iluminan profundamente su camino espiritual.

 

1. Primera lectura (Santiago 1,12-18): La prueba que conduce a la corona de la vida

Santiago nos habla de la bienaventuranza del que resiste la tentación, del que permanece firme en medio de la prueba.

Elementos clave:

La prueba no viene de Dios, sino que nace del desorden del corazón humano.

Esto nos recuerda que los Fundadores comprendieron que el verdadero combate está dentro del corazón: contra el orgullo, la ambición y la búsqueda de honores.

La perseverancia conduce a la corona de la vida. Ellos dejaron comodidades y prestigio social para abrazar la vida penitencial y comunitaria. No huyeron del mundo por desprecio, sino por amor a Dios.

Todo don perfecto viene de lo alto. Su vocación nació como un don de Dios, no como un proyecto humano. Descubrieron que la felicidad no está en poseer, sino en recibir la vida como regalo.

Primera enseñanza: La santidad comienza cuando dejamos de culpar a Dios de nuestras luchas y empezamos a confiar en Él en medio de ellas.

 

2. Salmo 93: Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor. El salmo resuena como la experiencia interior de los Fundadores.

Elementos clave:

La corrección de Dios es bendición. La disciplina espiritual, la penitencia y la vida austera no son castigo, sino camino de libertad.

Dios no abandona a su pueblo. Cuando dejaron todo para retirarse a la vida común, confiaron en que Dios sostendría su camino.

El Señor es roca y refugio. En un mundo lleno de inestabilidad, encontraron en Dios su seguridad.

Segunda enseñanza: La verdadera felicidad nace cuando dejamos que Dios eduque nuestro corazón.

 

3. Evangelio (Marcos 8,14-21): La incomprensión de los discípulos

El Evangelio muestra a los discípulos preocupados por el pan, mientras Jesús les habla de algo mucho más profundo.

Elementos clave: Los discípulos se preocupan por lo material, Jesús los invita a mirar lo espiritual.

Jesús pregunta: “¿Aún no comprenden? ¿Tienen el corazón endurecido?”

Esta escena refleja la conversión de los Fundadores:

Ellos también vivían preocupados por negocios, riquezas y responsabilidades sociales.

Pero un día comprendieron que el verdadero pan es Cristo.

Dejaron el “pan material” para buscar el “pan de vida”.

Tercera enseñanza: La santidad comienza cuando dejamos de preocuparnos solo por el pan que perece y buscamos el pan que permanece.

 

4. El tema: Los Siete Santos Fundadores

A la luz de las lecturas, su vida nos deja cuatro grandes mensajes:

1) Pasaron de la tentación a la perseverancia. Vivieron la palabra de Santiago: resistieron la tentación del poder y la riqueza.

2) Permitieron que Dios educara su corazón. Aceptaron la disciplina espiritual del salmo: oración, penitencia, fraternidad.

3) Comprendieron el verdadero pan. Vivieron el Evangelio: dejaron lo material para buscar lo esencial.

4) Descubrieron la santidad en comunidad. No caminaron solos: la fraternidad fue su camino hacia Dios.

 

Conclusión

Queridos hermanos y hermanas, Hoy el Señor nos hace una pregunta directa: ¿Seguimos preocupados solo por el pan material o buscamos el pan de la vida?

 

Los Siete Santos Fundadores nos enseñan que:

- la prueba puede convertirse en bendición,

- la corrección en camino de felicidad,

- y la renuncia en verdadera libertad.

 

Pidamos la gracia de comprender lo que ellos comprendieron: que Dios es el único pan que sacia el corazón humano. Amén.






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