jueves, 26 de febrero de 2026

Pidan, busquen, llamen: tres actitudes para la Cuaresma


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Pidan, busquen, llamen: tres actitudes para la Cuaresma

(Jueves 26 febrero 2026, Lecturas: Est 14.1.3-5.12-14; Sal 137; Mt 7,7-12)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios hoy nos invita a vivir tres actitudes fundamentales: pedir, buscar y llamar. Tres verbos que resumen el camino de la Cuaresma, tres pasos concretos para renovar nuestra vida cristiana.

 

1. En el libro de Ester (Est 14,1.3-5.12-14): pedir con humildad.

Vemos a la reina Ester en un momento de angustia. Su pueblo está en peligro y ella se postra ante Dios. No confía en su poder ni en su posición, sino que pide con humildad y corazón sincero.

Aquí encontramos el primer elemento para nuestra Cuaresma:

- Reconocer nuestra fragilidad.

- Ponernos en oración confiada.

- Pedir no solo cosas materiales, sino salvación, fortaleza y conversión.

- Pedir es aceptar que necesitamos a Dios. La soberbia nos aleja; la humildad nos acerca.

 

2. En el Salmo 137: Buscar a Dios con Confianza

El salmista proclama: “Te doy gracias, Señor, de todo corazón”. Él ha experimentado que cuando clamó, el Señor lo escuchó.

Buscar a Dios implica:

- Agradecer lo que ya hemos recibido.

- Reconocer su fidelidad en nuestra historia.

- Confiar en que nunca abandona la obra de sus manos.

Buscar no es algo superficial. Es orientar el corazón, el tiempo y las decisiones hacia el Señor. En Cuaresma buscamos a Dios en la oración más intensa, en la Palabra, en la Eucaristía, en el hermano necesitado.

 

3. En el Evangelio según San Mateo (Mt 7,7-12): Llamar con perseverancia.

En el Evangelio, Jesús nos dice claramente: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”. Jesús nos revela el rostro del Padre: un Padre bueno que sabe dar cosas buenas a sus hijos.

Llamar significa:

- Perseverar cuando parece que Dios tarda.

- No desanimarnos en la oración.

- Confiar en que Dios responde, aunque no siempre como esperamos.

Además, el Evangelio termina con la regla de oro: “Traten a los demás como quieren que ellos los traten”. Es decir, la verdadera oración transforma nuestro comportamiento.

 

Tres actitudes para vivir hoy en Cuaresma

- Pedir: hacer cada día un momento sincero de oración humilde.

- Buscar: dedicar más tiempo a Dios y menos a lo superficial.

- Llamar: perseverar en el bien, aunque cueste, tocando también el corazón del hermano con obras de caridad.

 

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma no es solo un tiempo de sacrificios externos, sino de corazón abierto. Si pedimos con fe, buscamos con sinceridad y llamamos con perseverancia, el Señor abrirá puertas de gracia en nuestra vida.

Que este tiempo sea una oportunidad para acercarnos más a Dios y experimentar que Él nunca deja de escucharnos. Amén.





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