miércoles, 25 de febrero de 2026

Signos de Conversión


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Signos de Conversión

(Miércoles 25 febrero 2026, Homilía sobre las lecturas: Jo 3,1-10; Sal 50; Lc 11,29-32)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios hoy nos habla de un tema muy claro: los signos de conversión. No se trata solo de palabras bonitas o de sentimientos pasajeros, sino de señales concretas que muestran que nuestro corazón está cambiando.

 

1. Libro de Jonás 3,1-10: La conversión comienza escuchando y obedeciendo

En la primera lectura vemos cómo Dios envía al profeta a anunciar su mensaje a Nínive. Jonás proclama una palabra sencilla pero fuerte: la ciudad será destruida si no cambia.

¿Y qué sucede? El pueblo escucha, cree en Dios, ayuna y se convierte. Desde el rey hasta el más pequeño se visten de saco y hacen penitencia.

Aquí encontramos el primer signo de conversión:

- Escuchar la Palabra de Dios.

- Reconocer que estamos mal.

- Cambiar de conducta.

La conversión verdadera no es solo decir “perdón”, sino cambiar el rumbo de la vida. Cuando hay conversión, se nota en las decisiones.

 

2. Salmo 51 (50): Un corazón contrito y humillado. El salmo nos pone en actitud de humildad:

Ten piedad de mí, Señor… crea en mí un corazón puro”.

El segundo signo de conversión es:

- El arrepentimiento sincero.

- Reconocer el pecado sin excusas.

- Pedir a Dios un corazón nuevo.

Dios no desprecia un corazón humillado. A veces creemos que convertirnos es hacer cosas extraordinarias, pero comienza en algo muy sencillo: aceptar que necesitamos la misericordia de Dios.

 

3. Evangelio según San Lucas 11,29-32: No pedir más signos, sino responder al signo

En el Evangelio, Jesús dice que esta generación pide un signo, pero no se le dará otro signo que el de Jonás. Jesús es el verdadero signo.

Su presencia, su palabra, su vida, su cruz y su resurrección son el gran llamado a la conversión.

Aquí encontramos el tercer signo de conversión:

- No endurecer el corazón.

- No esperar milagros para creer.

- Aceptar a Jesús como el mayor signo de Dios.

La gente de Nínive se convirtió con la predicación de Jonás. Y aquí hay uno más grande que Jonás: Jesús mismo. Si escuchamos su palabra y no cambiamos, entonces el problema no es falta de signos, sino falta de apertura.

 

Algunos signos concretos de conversión en nuestra vida

- Cambiar actitudes de orgullo por humildad.

- Perdonar de corazón.

- Abandonar el pecado que sabemos que nos hace daño.

- Buscar el sacramento de la reconciliación.

- Practicar obras de caridad.

 

Queridos hermanos y hermanas, la conversión no es un sentimiento momentáneo, es un proceso diario. Dios siempre está dispuesto a perdonar, pero espera una respuesta sincera.

Que hoy no pidamos más señales, sino que sepamos reconocer que el mayor signo ya está entre nosotros: Cristo, que nos llama a una vida nueva. Amén.





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