lunes, 30 de marzo de 2026

Lunes Santo: Mi perfume para el Señor


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Mi perfume para el Señor

(Lunes Santo 30 marzo 2026, lecturas: Isaías 42,1-7. Salmo 26,1-14. y San Juan 12,1-11)

 

Queridos hermanos y hermanas:

En este Lunes Santo, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre un gesto sencillo pero lleno de amor: ofrecer nuestro “perfume” al Señor. Veamos algunos elementos, siguiendo el orden de las lecturas, para entender este mensaje de manera clara y cercana:

 

1-- Dios nos elige con amor y misión (Isaías 42,1-7). El profeta nos presenta al Siervo de Dios:

- Humilde, manso, que no grita ni rompe la caña débil.

- Dios también nos ha elegido a cada uno de nosotros.

- No nos pide cosas extraordinarias, sino ser luz en medio de los demás.

Nuestro “perfume” comienza cuando vivimos con paciencia, justicia y bondad en lo pequeño de cada día.

 

2- El Señor es nuestra luz y salvación (Salmo 26). El salmo nos recuerda:

- El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?”

- Cuando confiamos en Dios, nuestro corazón se llena de paz.

- El perfume que agrada a Dios es un corazón confiado, que no se desespera.

Esperar en el Señor, incluso en momentos difíciles, es una ofrenda muy valiosa.

 

3. María derrama el perfume: amor sin medida (Juan 12,1-11). En el Evangelio vemos a María que unge los pies de Jesús con un perfume muy caro.

- Ella no calcula, no mide, no se guarda nada: da lo mejor que tiene.

- Ese perfume representa el amor verdadero: generoso, gratuito, sincero.

- Mientras algunos critican (como Judas), Jesús valora ese gesto porque nace del corazón.

 

4. ¿Cuál es nuestro perfume hoy?

Hermanos, no todos tenemos perfumes costosos, pero todos tenemos algo que ofrecer:

- Nuestro tiempo para ayudar a otros.

- Nuestra paciencia en la familia.

- Nuestro perdón hacia quien nos ha herido.

- Nuestra oración sencilla y constante.

 

5. Cuidado con el corazón que critica y no ama

El Evangelio también nos advierte:

- Judas habla de ayudar a los pobres, pero su corazón está lejos del amor.

- A veces podemos hablar bien, pero no amar de verdad.

- El verdadero perfume no está en las palabras, sino en las obras hechas con amor.

 

6. El perfume llena la casa

Dice el Evangelio que el aroma llenó toda la casa:

- Cuando hacemos el bien, eso se nota, se siente, se contagia.

- Un pequeño gesto de amor puede cambiar el ambiente de un hogar, de una comunidad.

 

Conclusión

Queridos hermanos y hermanas, en este Lunes Santo preguntémonos:

- ¿Qué perfume le estoy ofreciendo al Señor?

- Que no sea un amor a medias, sino un amor generoso como el de María.

- Que nuestra vida entera sea ese perfume agradable que sube hasta Dios. Amén.






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