lunes, 20 de abril de 2026

Alimento de Vida Eterna


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Alimento de Vida Eterna

(Lunes 20 abril 2026, lecturas: Hechos de los Apóstoles 6,8-15. Salmo 118,23-30. San Juan 6,22-29)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre un tema muy profundo y necesario para nuestra vida: el alimento que da la vida eterna. No se trata solo del pan material que sostiene nuestro cuerpo, sino de ese alimento espiritual que sostiene el alma y nos conduce a Dios.

 

1. Primera lectura: (Hechos de los Apóstoles 6,8-15). Vemos a Esteban, un hombre lleno de gracia y del Espíritu Santo. Él realizaba grandes signos y hablaba con sabiduría, pero también encontró oposición y persecución.

¿Qué nos enseña esto?

- Que quien se alimenta de Dios, quien vive lleno del Espíritu, no vive una vida fácil, pero sí una vida firme.

- Esteban no se deja vencer por las dificultades, porque su alimento es más profundo: es la presencia de Dios en su vida.

- Su rostro, dice la Escritura, parecía el de un ángel. Es decir, quien se alimenta de Dios refleja a Dios.

Para la gente sencilla: cuando una persona ora, confía y vive en gracia, aunque tenga problemas, se le nota la paz. Ese es el alimento que fortalece por dentro.

 

2. Salmo 118,23-30. El salmista dice: “Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes”. Aquí encontramos el deseo de aprender a vivir según Dios.

Elementos clave:

- La Palabra de Dios es alimento para el corazón.

- No basta comer pan físico; también necesitamos alimentarnos de la enseñanza del Señor.

- Pedirle a Dios que nos enseñe su camino es reconocer que solos nos perdemos.

Para la vida diaria: así como buscamos comida todos los días, también debemos buscar un momento para escuchar a Dios: en la Biblia, en la oración, en la misa.

 

3. Evangelio: (San Juan 6,22-29). El pueblo busca a Jesús, pero Él les hace ver una verdad importante: lo buscan porque comieron pan y se saciaron, no porque entendieron el signo.

Jesús les dice: “Trabajen no por el alimento que perece, sino por el que dura para la vida eterna”.

Aquí está el centro del mensaje: Hay alimentos que se acaban (dinero, comida, cosas materiales).

- Y hay un alimento que permanece: creer en Jesucristo.

- La obra de Dios es esta: que crean en Aquel que Él ha enviado.

Para entenderlo mejor:

Muchas veces nos preocupamos solo por el trabajo, el dinero, la comida… y todo eso es necesario. Pero si descuidamos el alma, nos quedamos vacíos.

El verdadero alimento es Cristo mismo: su Palabra, su presencia, la Eucaristía.

 

Conclusión

Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita a preguntarnos:

- ¿De qué me estoy alimentando?

- ¿Solo de lo material o también de lo espiritual?

Pidámosle al Señor:

- Hambre de su Palabra

- Deseo de la Eucaristía

- Y un corazón que busque lo que no se acaba

Que aprendamos a trabajar, sí, pero sobre todo por ese alimento que nos da la vida eterna. Amén.






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