jueves, 30 de abril de 2026

El precio más barato es el que usted puede pagar


La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)


 

El precio más barato es el que usted puede pagar

 

En las actividades comerciales, de compra y venta de un producto, hay una elevada incidencia de las emociones de las personas, por lo que, no se trata de una acción meramente económica; también es psicológica, incluso, con un alto componente.

 

De ahí las “ofertas”, muchas veces engañosas o con alto componente de confusión. Te ofrecen un producto con un precio alto tachado y al lado la oferta de descuento con un precio más bajo. Pero resulta que el precio alto tachado tal vez nunca existió, es solo una señal para que sientas que lo estás comprando en oferta.

 

También ocurre cuando te ofrecen el famoso llévese tres y pague dos (3 por 2). Suponga que un artículo cuesta 500 pesos y que el propietario está en la disposición de rebajarle un 10%, es decir, que está dispuesto a venderlo en 450. Pero, además, desea salir rápido de esa mercancía, por lo que no está dispuesto a esperar a venderlo uno a uno con una rebaja de un 10%.

 

En su lugar, lo que hace el comerciante es ofrece un 3 por 2, lo que implicaría para el consumidor un descuento de un 33.3%, es decir, un tercio más barato. Así, la salida de la mercancía sería más rápida, porque los consumidores se llevarían paquetes de a tres y no uno a uno.

 

Sin embargo, antes de poner ese “especial”, el comerciante aumentó un 10% al precio inicial, es decir, de 500 pesos a 550 pesos. Lo que hizo fue poner el precio a 550 pesos y luego agregar: si me compras dos, te llevas tres. Eso es, 1,650 pesos menos un 33.3%, por lo que estarías pagando alrededor de 1,100 pesos por los tres artículos.

 

Pero resulta que, inicialmente, el comercio estaba dispuesto a vender esos tres artículos por 1,350 pesos, es decir, a 450 cada uno. Si se aplicara la rebaja de 1,350 a 1,100, el descuento real es de un 18.5%, no de un 33.3%, como usted piensa que lo consiguió. Y, el comerciante, en cambio, en lugar de sacrificar un 33.3%, como aparenta, lo que está sacrificando es un 8.5%, pues el 10% adicional, ya dijimos que estaba previamente dispuesto a aplicarlo.

 

También está el truco de la competencia mental que se hace con personas cuando van a comprar un artículo y el vendedor les dice: “es que ese es el único que nos queda” o “tiene que decirme pronto, porque hay dos personas que vienen esta tarde también interesadas por ese producto”. Esas frases hacen que el potencial comprador se sienta presionado a tomar la decisión, para evitar que otro se le adelante y adquiera el bien.

 

Sin embargo, es posible que esas frases sean solo para infringir presión sicológica en el comprador, y no porque se trate de una situación real. En todo caso, el comprador lo que debe hacer es pensar con calma y analizar si puede comprar el producto y si es el que realmente quiere, considerando, incluso, que esté en las condiciones que desea.

 

Las compras no se hacen de forma compulsiva. No se adquiere un bien o servicio de manera apresurada ni por la pasión del momento. A la hora de comprar, lo primero que debe primar es la calma, la paciencia, la observación con detenimiento y la firme decisión de saber diferenciar entre “lo que se desea y lo que se necesita”; dos aspectos que pueden estar relacionados, pero que no son lo mismo.

 

Y, relacionado con todo esto está el precio. Uno se pregunta, ¿cuál es el mejor precio? Puede que se piense en el que está más barato, el que está en oferta. Pero no es del todo así. Puede que un producto esté en oferta en un momento en que usted no tiene el dinero para comprarlo. Si es así, y usted se endeuda para adquirirlo, entonces, al final, a usted le está saliendo más caro, pues deberá pagar los intereses de financiamiento, ya sea con un préstamo o con tarjeta de crédito.

 

Sin embargo, puede que el producto no esté en oferta, pero que usted cuenta con el dinero suficiente para pagarlo al precio que está. En ese caso, usted lo compró en su valor más elevado, pero le resultó barato, porque pudo pagarlo sin endeudarse ni asumir mayores compromisos. Entonces, ¿cuál es el precio más barato, el que está más bajo y usted no puede pagar, o el que, aun estando más caro, usted tiene el dinero para comprarlo?









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