Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
“El que viene a mí: El que cree en mí”
(Martes
21 abril 2026, lecturas: Hechos de los Apóstoles 6,8-15. Salmo 118,23-30. San
Juan 6,22-29)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios que hoy escuchamos nos invita a dar un paso muy concreto en
nuestra vida cristiana: venir a Jesús y creer en Él. No se trata solo de
conocerlo o admirarlo, sino de confiar plenamente en Él como el verdadero
alimento de nuestra vida.
1.
Primera lectura: (Hechos de los Apóstoles 6,8-15). Vemos a
Esteban, lleno de gracia y de poder, dando testimonio de su fe. No era un
hombre perfecto, pero sí un hombre lleno del Espíritu Santo.
¿Qué
nos enseña esto?
- Que creer en
Jesús tiene consecuencias. No siempre será fácil.
- Esteban enfrenta oposición, críticas y
persecución, pero no abandona su fe.
- Su rostro aparece como el de un ángel: es
decir, la presencia de Dios transforma incluso en medio del sufrimiento.
Aquí
entendemos algo importante: El que cree
en Jesús no vive sin problemas, pero vive con una fuerza interior que viene de
Dios.
2.
Salmo 118 (119): “Dichoso el que camina en la ley del Señor”
El
salmo es una respuesta confiada:
-
El creyente encuentra alegría en la Palabra de Dios.
- No es una carga, sino
una luz para el camino.
- Seguir al Señor es
caminar con sentido.
El
que viene a Jesús aprende a vivir según su Palabra, y eso le da dirección a su
vida.
3.
Evangelio: San Juan 6,22-29. Aquí encontramos el corazón del mensaje.
La
gente busca a Jesús, pero Él les dice algo muy claro: “No me buscan por los
signos, sino porque comieron pan y se saciaron”.
Jesús
les invita a ir más allá:
-
No buscar solo lo material.
- No quedarse en lo
pasajero.
- Trabajar por el alimento
que permanece para la vida eterna.
Y
cuando le preguntan: “¿Qué tenemos que hacer?”, Jesús responde: “La obra de Dios es que crean en el que Él ha
enviado”.
Es
decir:
-
No se trata de hacer muchas cosas externas.
- Lo primero y más
importante es creer en Jesús.
-
Confiar en Él, acercarse a Él, vivir con Él.
4.
Mensaje central. Jesús mismo nos dice en este discurso:
“El que viene a mí no tendrá hambre, y el que
cree en mí no tendrá sed”.
¿Qué
significa esto?
-
Que solo Jesús puede llenar el corazón humano.
- Podemos tener muchas
cosas, pero si no tenemos a Cristo, nos sentimos vacíos.
-
En cambio, quien cree en Él encuentra paz, sentido y esperanza.
5.
Aplicación para nuestra vida.
Hoy
el Señor nos hace una pregunta muy concreta: ¿Qué estamos buscando
realmente? - ¿Solo soluciones materiales? ¿Solo bienestar momentáneo? ¿O
estamos buscando a Jesús de verdad?
Creer
en Él implica:
-
Orar con confianza.
- Participar en la
Eucaristía.
- Vivir según su Palabra.
Mantenernos
firmes incluso en las dificultades, como Esteban.
Conclusión.
Queridos
hermanos y hermanas: Jesús hoy nos
invita a dar un paso más profundo:
Venir
a Él con fe verdadera. Que no lo busquemos solo cuando lo necesitamos, sino que
hagamos de Él el centro de nuestra vida. Pidamos al Señor la gracia de creer de
verdad, para que podamos experimentar lo que Él promete: “El que viene a
mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed”. Amén.
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