viernes, 10 de abril de 2026

Es el Señor


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Es el Señor

(Viernes 10 abril 2026, lecturas: Hechos de los Apóstoles 4,1-12. Salmo 117,2-27. San Juan 21,1-14)

 

Queridos hermanos y hermanas:

En este viernes de la Octava de Pascua, la Palabra de Dios nos invita a abrir los ojos del corazón para reconocer a Jesús vivo en medio de nosotros. El tema que ilumina estas lecturas es sencillo pero profundo: “Es el Señor”.

Siguiendo el orden de las lecturas, veamos algunos elementos que nos ayudan a entender este mensaje de manera clara y cercana:

 

1. Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 4,1-12. El valor de anunciar que Jesús está vivo.

- Pedro y Juan son perseguidos por anunciar a Jesús resucitado. Esto nos enseña que creer en Cristo no siempre será fácil.

- Pedro, lleno del Espíritu Santo, habla con valentía: Jesús es la piedra que ustedes rechazaron y ahora es la piedra angular.

Se nos recuerda algo fundamental: “No hay otro nombre que pueda salvarnos”.

Para la vida diaria:

- Ser cristiano es anunciar a Jesús, aunque haya dificultades.

- Nuestra fe no puede ser escondida; debe ser valiente.

- Jesús es el centro de nuestra vida: sin Él, todo pierde sentido.

 

2. Salmo 117 (118). La alegría del que confía en el Señor

Repetimos: “La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular”. Este salmo es un canto de victoria: Dios transforma el rechazo en bendición.

También dice: “Este es el día que hizo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”.

Para la vida diaria:

- Aunque pasemos momentos difíciles, Dios siempre tiene la última palabra.

- La Pascua es alegría: Cristo ha vencido la muerte.

- Estamos llamados a vivir con esperanza, no con tristeza.

 

3. Evangelio: Juan 21,1-14. Reconocer a Jesús en lo cotidiano. Los discípulos vuelven a pescar, pero no consiguen nada: sin Jesús, nuestros esfuerzos quedan vacíos.

- Jesús aparece, pero no lo reconocen al principio.

- Él les dice: “Echen la red a la derecha”, y todo cambia.

- Entonces, el discípulo amado dice: “Es el Señor”.

Para la vida diaria:

- Muchas veces Jesús está presente, pero no lo reconocemos.

- Él se manifiesta en lo sencillo: en el trabajo, en la familia, en los pequeños detalles.

- Cuando obedecemos su palabra, nuestra vida da fruto.

- Jesús también nos espera con amor, como preparó el pan y el pescado para sus discípulos.

Mensaje central: “Es el Señor”

Hermanos, esta expresión no es solo un reconocimiento, es una experiencia profunda:

- Es descubrir a Jesús vivo en medio de nuestras luchas.

- Es reconocer su presencia cuando todo parecía perdido.

- Es confiar en que Él guía nuestra vida.

 

Para concluir, hoy el Señor nos pregunta también a nosotros:

- ¿Lo reconocemos en nuestra vida diaria?

- ¿Escuchamos su voz?

- ¿Confiamos en Él, incluso cuando no entendemos?

Pidámosle la gracia de tener un corazón atento, como el discípulo amado, capaz de decir con fe y alegría:

“¡Es el Señor!”. Amén.





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