jueves, 9 de abril de 2026

La Paz del Resucitado


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


La Paz del Resucitado

(Jueves 9 de abril 2026, lecturas: Hechos de los Apóstoles 3,11-26. Salmo 8,2-9. San Lucas 24,35-48)

 

Queridos hermanos y hermanas:

En este Jueves de la Octava de Pascua, la Palabra de Dios nos reúne en torno a un mensaje central: la paz que nos regala el Resucitado, una paz verdadera, profunda, que transforma la vida.

A la luz de las lecturas, veamos algunos elementos sencillos que nos ayudan a comprender este gran regalo, siguiendo el orden de la Palabra.

 

1. En los Hechos: anunciar a Cristo que vive y da paz. (Hechos de los Apóstoles 3,11-26). Después de la curación del paralítico, Pedro habla al pueblo sorprendido. Él deja claro algo muy importante:

- No es poder humano, es Jesucristo quien ha actuado.

- Pedro reconoce que el pueblo actuó por ignorancia.

- Pero también anuncia algo hermoso: Dios no abandona, sino que ofrece conversión y perdón.

Y ahí aparece la paz: “Para que vengan tiempos de consuelo de parte del Señor.” ¿Qué significa esto para nosotros?

Que la paz del Resucitado comienza cuando:

- reconocemos nuestras faltas

- nos convertimos de corazón

- dejamos que Dios nos perdone

La paz no es solo ausencia de problemas… es tener el corazón reconciliado con Dios.

 

2. En el Salmo: el ser humano es valioso para Dios. (Salmo 8)

El salmista se maravilla y dice: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?”

Este salmo nos recuerda algo fundamental:

- Dios nos ha creado con dignidad

- Nos ha coronado de gloria

- Nos ha puesto al cuidado de la creación

¿Dónde está la paz aquí? En descubrir que: no somos insignificantes, no estamos solos, somos amados por Dios

La paz del Resucitado también nace de saber: “Yo valgo para Dios, Él piensa en mí.”

 

3. En el Evangelio: la paz que vence el miedo. (San Lucas 24,35-48)

En el Evangelio, los discípulos están:

- asustados

- confundidos

- encerrados en su miedo

Y en medio de esa situación aparece Jesucristo y les dice: “La paz esté con ustedes.”

Este saludo no es cualquier saludo:

- es una paz que vence el miedo

- una paz que trae seguridad

- una paz que confirma que Él vive

Jesús hace tres cosas importantes:

- Les muestra sus heridas, no es un fantasma, es real

- Come con ellos, comparte la vida

- Les abre la mente, para entender la Escritura

¿Qué aprendemos?

- La paz del Resucitado no elimina las dificultades, pero sí transforma el corazón

- Jesús se acerca incluso cuando dudamos

- Él quiere que pasemos del miedo a la misión


4. La misión: ser testigos de la paz. El Evangelio termina con una tarea clara:

 “Ustedes son testigos de esto.”

Esto significa:

- llevar paz donde hay conflicto

- llevar esperanza donde hay tristeza

- anunciar que Cristo vive

La paz que recibimos no es para guardarla… es para compartirla.

 

Conclusión: Queridos hermanos y hermanas, hoy el Señor nos dice también a nosotros: “La paz esté contigo.”

Pero esa paz:

- se recibe en la conversión (Hechos)

- se fortalece al sabernos amados (Salmo)

- se experimenta en el encuentro con Cristo vivo (Evangelio)

Pidámosle al Señor que: quite nuestros miedos, sane nuestras heridas, y nos convierta en verdaderos testigos de su paz. Amén.











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