Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Nacer de nuevo
(Martes
14 abril 2026, lecturas Hechos de los Apóstoles 4,32-37. Salmo 92,1-5. y Juan
3,11-15)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre un tema muy profundo, pero al
mismo tiempo muy cercano a nuestra vida: nacer de nuevo.
Siguiendo
el orden de las lecturas, podemos descubrir algunos elementos sencillos que nos
ayudan a entender este mensaje.
1.
En la primera lectura (Hechos de los Apóstoles 4,32-37). Se nos
presenta la vida de la primera comunidad cristiana. Dice que “tenían un solo
corazón y una sola alma”. Esto significa que vivían en unidad, compartían lo
que tenían y nadie pasaba necesidad.
Aquí
vemos un primer signo de “nacer de nuevo”:
- Cuando una
persona nace de Dios, cambia su manera de vivir.
- Deja el egoísmo y aprende a compartir.
- Ya no piensa solo en sí mismo, sino en
los demás.
La
gente sencilla puede entender esto con algo muy concreto: una persona
que ha nacido de nuevo es una persona que ayuda, que comparte, que no se queda
con todo para sí.
2.
En el Salmo 92. Se nos recuerda que Dios reina, que Dios es firme
y su Palabra es verdadera.
Esto
nos enseña que “nacer de nuevo” también significa:
- Confiar en
Dios.
- Apoyarnos en Él, aunque haya
dificultades.
- Creer que su amor es más fuerte que
cualquier problema.
Es
como decir: cuando Dios reina en mi corazón, yo comienzo una vida nueva.
3.
En el Evangelio (Juan 3,11-15). Jesús habla con claridad sobre las cosas
del cielo y nos invita a creer en Él. También recuerda el signo de la serpiente
levantada en el desierto, que salvaba a los que la miraban.
Aquí
encontramos el centro del mensaje:
- Nacer de
nuevo es creer en Jesús.
- Es levantar la mirada hacia Él,
especialmente en la cruz.
- Es confiar en que Él nos salva.
Para
la gente sencilla podemos decirlo así: nacer de nuevo no es
empezar otra vida fuera de este mundo, sino dejar que Jesús transforme nuestro
corazón desde dentro.
Algunos
elementos concretos para vivir este “nacer de nuevo”:
- Cambiar el
corazón:
dejar el rencor, la envidia, el egoísmo.
- Aprender a compartir, como la primera
comunidad.
- Confiar más en Dios que en nuestras
propias fuerzas.
- Mirar a Jesús y acercarnos a Él en la
oración y los sacramentos.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, nacer de nuevo no es algo complicado. Es permitir que Dios
entre en nuestra vida y la transforme poco a poco.
Pidamos
hoy al Señor que nos conceda un corazón nuevo, para vivir en unidad, confiar en
Él y seguir a Jesús con fe. Amén.
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