lunes, 27 de abril de 2026

Yo soy la puerta, entren y se salvarán


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Yo soy la puerta, entren y se salvarán

(Lunes 27 abril 2026, Cuarto de Pascua, lecturas: Hechos de los Apóstoles 11,1-18. Salmo 41,2-4. San Juan 10,1-10).

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios que hoy escuchamos nos invita a abrir el corazón, a dejar que Dios rompa nuestras barreras, y a entrar por la única puerta que nos conduce a la vida verdadera: Jesucristo.

Siguiendo el orden de las lecturas, podemos descubrir algunos elementos sencillos que nos ayudan a comprender mejor este mensaje:

 

1. Primera lectura (Hechos 11,1-18): Dios no hace distinción de personas

Aquí vemos a Pedro explicando lo que ocurrió cuando entró en casa de Cornelio, un pagano. Para los judíos era algo impensable, pero Dios le hace entender algo muy importante:

- Nadie está excluido del amor de Dios.

- Pedro tiene una visión donde Dios le enseña que no llame impuro a lo que Él ha purificado.

- Luego presencia cómo el Espíritu Santo también desciende sobre los paganos.

La conclusión es clara: Dios abre la puerta de la salvación a todos, sin importar origen, cultura o historia.

Para la gente sencilla: A veces nosotros también cerramos puertas: juzgamos, rechazamos, excluimos. Pero Dios nos dice: “No cierres lo que yo he abierto”. Él quiere que todos entren.

 

2. Salmo (Salmo 41): El alma tiene sed de Dios. El salmista expresa un deseo profundo:

- “Como busca la cierva corriente de agua, así mi alma te busca a ti, Señor.”

- Todos tenemos sed interior: de paz, de amor, de sentido.

- Muchas veces buscamos en cosas pasajeras: dinero, placer, poder.

- Pero esa sed solo se calma en Dios.

Para la vida diaria: Si sentimos vacío, inquietud o tristeza, no es debilidad: es sed de Dios. Y esa sed nos lleva a buscar la puerta correcta.

 

3. Evangelio (Juan 10,1-10): Jesús es la puerta. Jesús nos dice claramente: “Yo soy la puerta: el que entre por mí se salvará.”

- No cualquier camino lleva a la vida.

- Hay “ladrones y salteadores”: falsas promesas, caminos fáciles que terminan en vacío.

Jesús es la puerta verdadera porque:

- Nos conduce a la salvación

- Nos da seguridad

- Nos lleva a pastos buenos, es decir, a una vida plena

Imagen sencilla: Así como una casa necesita una puerta para entrar con seguridad, nuestra vida necesita a Jesús como entrada principal.

 

4. Aplicación para nuestra vida. De estas lecturas sacamos tres enseñanzas claras:

- Abrir el corazón: como Pedro, dejar que Dios cambie nuestra mentalidad.

- Reconocer nuestra sed: no ignorar ese deseo profundo de Dios.

- Entrar por la puerta correcta: elegir a Jesús cada día en nuestras decisiones.

 

Conclusión

Queridos hermanos y hermanas, Dios ha abierto la puerta para todos. Nadie queda fuera. Pero cada uno debe decidir si entra o se queda afuera.

Hoy Jesús nos dice: “No tengas miedo. Yo soy la puerta. Entra, y encontrarás vida, paz y salvación.”

- Que no busquemos otras puertas falsas,

- que no cerremos el corazón a nadie,

- y que caminemos siempre con Cristo,

- el único que nos da vida en abundancia. Amén.






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