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Bolivia:
unos 50 heridos y 100 detenidos en las protestas contra el Gobierno
El país
sudamericano vuelve a enfrentarse a protestas, bloqueos de carreteras y
violentos enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, en un
contexto de crisis económica que en los últimos meses ha agravado las tensiones
sociales y la inestabilidad política. Según el gobierno, se han movilizado unos
3.500 agentes y militares para retirar piedras, escombros y barricadas que
desde hace días paralizan algunas de las principales arterias del país.
Las
autoridades bolivianas han detenido al menos a cien personas y se han
registrado varios heridos durante una amplia operación conjunta de la policía y
el ejército para despejar los bloqueos de carreteras organizados por los
manifestantes contra el gobierno entre La Paz y El Alto. Según la Defensoría
del Pueblo, en los enfrentamientos ocurridos durante la intervención de las
fuerzas de seguridad se contabilizan al menos 47 heridos, mientras que el
gobierno ha movilizado a unos 3.500 agentes y militares para intentar reabrir
las principales arterias del país, paralizadas por más de diez días de
protestas.
Los episodios más violentos
La operación,
denominada «Corredor Humanitario», tenía como objetivo permitir el paso de
cisternas, camiones y bienes esenciales hacia la capital administrativa y la
cercana ciudad de El Alto. En muchas zonas, sin embargo, los manifestantes
recuperaron el control de las barricadas pocas horas después de los desalojos.
Los episodios más violentos se produjeron precisamente en El Alto, donde grupos
de manifestantes lanzaron cartuchos de dinamita contra las fuerzas del orden.
Entre los heridos se encuentran también dos periodistas de televisiones locales
agredidos durante las protestas. Según el gobierno, al menos tres personas
habrían muerto además de manera indirecta a causa de los bloqueos, que habrían
impedido el acceso oportuno a los hospitales. Las protestas involucran a
mineros, grupos indígenas, trabajadores y estudiantes, unidos por la creciente
insatisfacción ante el deterioro de la situación económica y la escasez de
combustible y bienes esenciales.
Tensiones internas en Bolivia
Bolivia
atraviesa una de las crisis económicas y políticas más delicadas de las últimas
décadas. En el fondo de las protestas se encuentran, sobre todo, la escasez de
combustible, la falta de dólares y el aumento del costo de vida, agravados por
la caída progresiva de las exportaciones de gas natural, históricamente la
principal fuente de ingresos del país. La producción boliviana de gas ha
disminuido constantemente desde 2017 debido al agotamiento progresivo de
algunos grandes yacimientos, la reducción de las inversiones en el sector
energético y la desaceleración de las exportaciones hacia Brasil y Argentina.
En los últimos dos años, la inflación, por el contrario, ha crecido
rápidamente, llegando a superar el 20 % anual según las estimaciones del Fondo Monetario
Internacional. La situación empeoró tras la decisión de eliminar
progresivamente los subsidios a los combustibles, vigentes desde hace décadas.
Sin embargo, la medida se presentó como necesaria para reducir el déficit
público. En el plano político, el país vive además una fase de fuerte
polarización tras el fin de casi veinte años de dominio del Movimiento al
Socialismo (MAS), el partido fundado por Evo Morales. Las elecciones generales
del pasado 17 de agosto marcaron un hito histórico: ningún candidato obtuvo la
mayoría absoluta y, por primera vez desde la transición democrática de 1982,
Bolivia celebró una segunda vuelta presidencial, que ganó el 19 de octubre el
centrista Rodrigo Paz.
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