jueves, 28 de mayo de 2026

“Llamados a ver y a seguir al Señor”


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


“Llamados a ver y a seguir al Señor”

(Jueves 28 mayo 2026, lecturas: 1 Pedro 2, 2-5.9-12; Sal 99,2-5; Marcos 10, 46-52)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios hoy nos invita a crecer en la fe, a reconocer quiénes somos para Dios y a abrir los ojos como el ciego Bartimeo para seguir a Jesús con decisión.

Siguiendo el orden de las lecturas, veamos algunos elementos sencillos:

 

1. Primera lectura: 1 Pedro 2, 2-5.9-12. San Pedro nos dice que seamos como niños recién nacidos que desean la leche espiritual.  Esto significa tener hambre de Dios, buscar su Palabra, querer crecer en la fe.

Nos recuerda que somos “piedras vivas” que forman un edificio espiritual.

-              Cada uno de nosotros es importante en la Iglesia.

-              No somos cristianos aislados; formamos una comunidad.

También nos llama “raza elegida, sacerdocio real, nación santa”.

-              Somos elegidos por Dios.

-              Nuestra misión es anunciar sus maravillas con nuestra vida.

Finalmente, nos invita a dar buen testimonio con nuestras obras.

-              La fe no es solo palabras, sino ejemplo.

 

2. Salmo 99 (100). “Aclamen al Señor, sirvan al Señor con alegría”.

-              El cristiano no vive triste; sirve con gozo.

-             “Reconozcan que el Señor es Dios”.

-             Él nos hizo y somos suyos.

-             Somos su pueblo, su rebaño.

Este salmo nos recuerda que pertenecer a Dios es motivo de alegría y gratitud.

 

3. Evangelio: Marcos 10, 46-52. Aquí encontramos a Bartimeo, el ciego que gritaba:

“¡Jesús, Hijo de David, ¡ten compasión de mí!”

Aunque muchos lo mandaban a callar, él gritaba más fuerte.

-             No debemos dejar de orar, aunque haya dificultades.

-             Jesús se detiene y lo llama.

-              Cuando clamamos con fe, Jesús nos escucha.

-             Bartimeo deja su manto y se levanta.

-              Dejar el manto significa dejar seguridades, miedos, pecados.

Jesús le pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?”

-              El Señor quiere que le pidamos con claridad.

-             Recobra la vista”.

-              La fe abre los ojos del corazón.

-             Y lo más importante: lo siguió por el camino.

-              No basta recibir el milagro; hay que seguir a Jesús.

 

Mensaje final

Queridos hermanos y hermanas, hoy el Señor nos invita a:

-             Desear crecer en la fe.

-             Vivir como comunidad.

-             Dar buen testimonio.

-             Clamar con confianza.

-             Dejar lo que nos impide avanzar.

-             Y seguir a Jesús con los ojos abiertos.

Que como Bartimeo podamos decirle con fe: “Señor, que vea” … y que, viendo, lo sigamos cada día. Amén.







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