Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
“Rescatados por Cristo para servir con amor”
(Miércoles
27 mayo 2026, lecturas: 1 Pedro 1,18-25; Sal 147, 12-20; Marcos 10, 32-45)
Queridos
hermanos y hermanas:
Las
lecturas de hoy nos invitan a contemplar el gran amor con que Dios nos ha salvado
y el camino concreto que debemos recorrer como discípulos: el camino del
servicio humilde.
1.
Primera lectura: (1 Pedro 1,18-25). El apóstol Pedro nos
recuerda algo fundamental: hemos sido rescatados, no con oro ni plata, sino con
la sangre preciosa de Cristo.
Elementos
importantes:
-
No somos salvados por cosas materiales, sino por
el sacrificio de Jesús.
-
Cristo es el Cordero sin mancha, entregado por
amor.
-
Nuestra fe y esperanza están puestas en Dios.
Si
hemos sido purificados por la obediencia a la verdad, debemos amarnos
sinceramente unos a otros. Todo lo humano pasa, pero la Palabra del Señor
permanece para siempre.
Aquí
entendemos nuestra dignidad: valemos la sangre de Cristo. Y si Él dio la vida
por nosotros, estamos llamados a vivir en el amor verdadero.
2.
Salmo 147, 12-20. El salmo es un canto de alabanza:
-
Dios fortalece a su pueblo.
-
Nos colma de paz y bendiciones.
-
Nos ha dado su Palabra.
Mientras
en la primera lectura se nos habla del rescate por la sangre de Cristo, el
salmo nos recuerda que ese mismo Dios sigue cuidando y sosteniendo a su pueblo.
No estamos solos: somos un pueblo amado y protegido.
3.
Evangelio: Marcos 10, 32-45. En el Evangelio según san Marcos, Jesús
anuncia por tercera vez su pasión: será entregado, condenado, burlado y
crucificado, pero resucitará.
Mientras
Jesús habla de entrega y sufrimiento, los discípulos piensan en puestos y
honores. Santiago y Juan quieren los primeros lugares.
Elementos
importantes:
-
Jesús habla del “cáliz” y del “bautismo”, es
decir, del sufrimiento y la entrega.
-
El verdadero discípulo no busca poder, sino
servicio.
-
“El que quiera ser grande, que sea servidor.”
-
Jesús mismo no vino a ser servido, sino a servir y
dar su vida en rescate por muchos.
Aquí
se conecta todo: Pedro dice que fuimos rescatados por la sangre de Cristo;
Jesús en el Evangelio explica cómo se realiza ese rescate: entregando su vida.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas: Si hemos sido rescatados por Cristo, no podemos vivir
buscando honores, egoísmo o intereses personales. El cristiano auténtico vive
sirviendo.
Cristo
nos salvó sirviendo hasta la cruz. Nosotros respondemos a ese amor cuando:
-
Amamos sinceramente.
-
Permanecemos firmes en su Palabra.
-
Servimos con humildad.
-
Aceptamos el sacrificio por el bien de los demás.
Pidamos
hoy al Señor que nos enseñe a comprender que la verdadera grandeza no está en
mandar, sino en servir; no está en el poder, sino en el amor que se entrega.
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