martes, 23 de junio de 2026

¿A quién das las perlas?


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


¿A quién das las perlas?

(Martes 23junio 2026. Duodécima semana tiempo ordinario, lecturas: 2Reyes 19,9-11.14-21.31-35.36. Salmo 47,2-3.4,10-11. Mateo 7,6.12-14)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios de hoy nos invita a reflexionar sobre un tema muy importante para nuestra vida cristiana: ¿A quién das las perlas? Jesús nos habla de las perlas como símbolo de aquello que es valioso, santo y precioso: nuestra fe, la Palabra de Dios, los sacramentos, nuestros dones y la gracia que hemos recibido. Veamos algunos elementos que nos ayudan para nuestra vida, siguiendo el orden de las lecturas.

 

1. En la primera lectura: Dios protege lo que le pertenece

En el libro de los Reyes vemos cómo el rey Ezequías recibe amenazas del poderoso Senaquerib. Humanamente parecía imposible vencer a aquel enemigo, pero Ezequías no pone su confianza en las armas sino en Dios. Lleva la carta al templo y la presenta ante el Señor.

-                     Ezequías reconoce que Dios es el verdadero dueño de su vida.

-                     No entrega su confianza a los poderosos de este mundo, sino al Señor.

-                     Dios escucha la oración humilde y actúa en favor de su pueblo.

Aquí encontramos una primera enseñanza: una de las perlas más valiosas que poseemos es nuestra confianza en Dios. No debemos entregarla a los ídolos del dinero, del poder o del orgullo. La confianza pertenece al Señor.

 

2. El Salmo: Dios es nuestra fortaleza.

El salmista proclama: "Grande es el Señor y muy digno de alabanza".

-                     Jerusalén aparece como la ciudad protegida por Dios.

-                     Los enemigos se llenan de temor porque descubren que Dios está en medio de su pueblo.

-                     El pueblo recuerda constantemente el amor y la fidelidad del Señor.

También nosotros debemos cuidar la perla de nuestra fe. Cuando la alimentamos con la oración, la Eucaristía y la vida comunitaria, permanecemos firmes en medio de las dificultades.

 

3. En el Evangelio: No den lo santo a los perros ni las perlas a los cerdos.

Jesús utiliza una imagen fuerte para enseñarnos el valor de las cosas sagradas.

¿Qué significa?

-                     Que debemos valorar los dones que Dios nos ha dado.

-                     Que no debemos despreciar ni banalizar la fe.

-                     Que es necesaria la prudencia para compartir los tesoros espirituales.

Las perlas son la Palabra de Dios, la gracia, la verdad del Evangelio y nuestra relación con el Señor. Hay personas que las reciben con alegría y las hacen fructificar; otras las rechazan y las desprecian.

Esto no significa despreciar a nadie, sino aprender a evangelizar con sabiduría, respetando los tiempos y la libertad de cada persona.

 

4. La regla de oro: una perla para todas las relaciones humanas

Jesús añade: "Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes."

-                     Si queremos respeto, respetemos.

-                     Si queremos comprensión, comprendamos.

-                     Si queremos perdón, perdonemos.

-                     Si queremos amor, amemos.

Esta enseñanza es una verdadera perla del Evangelio que transforma nuestras familias, comunidades y relaciones.

 

5. Entrar por la puerta estrecha

Finalmente, Jesús nos invita a entrar por la puerta estrecha.

-                     La puerta ancha es la del egoísmo, la comodidad y la indiferencia.

-                     La puerta estrecha es la de la fidelidad, el sacrificio y el amor verdadero.

-                     Seguir a Cristo exige decisiones concretas y perseverancia.

Quien valora las perlas del Reino está dispuesto a pasar por la puerta estrecha, porque sabe que conduce a la vida.

 

Conclusión

Queridos hermanos y hermanas, hoy el Señor nos pregunta: ¿A quién das las perlas?

-                     No entreguemos nuestra confianza a los falsos ídolos.

-                     Conservemos la perla preciosa de la fe.

-                     Compartamos el Evangelio con prudencia y amor.

-                     Vivamos la regla de oro tratando a los demás como queremos ser tratados.

-                     Entremos cada día por la puerta estrecha que conduce a la vida eterna.

Que la Santísima Virgen María nos enseñe a custodiar las perlas que Dios ha puesto en nuestras manos y a emplearlas para la gloria de Dios y el bien de nuestros hermanos. Amén.






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