Nuestra
Fe | Sandy Yanilda Fermín
Fiesta
de Corpus Christi en la Capilla Santísimo Sacramento
Con alegría,
unidad y un espíritu de adoración, la Capilla Santísimo Sacramento,
perteneciente a la Parroquia San José, celebró sus fiestas patronales del 1 al
4 de junio, culminando con la Solemnidad de Corpus Christi. Esta celebración
tiene un significado especial para nuestra comunidad, ya que nuestro patrono
es el Santísimo Sacramento del Altar, presencia viva y real de Jesucristo entre
nosotros.
Durante
estos días de gracia, la comunidad se congregó para exaltar y adorar a Cristo
Eucaristía, Pan de Vida y alimento de nuestra fe, renovando su amor por aquel
que permanece con nosotros en el misterio de su Cuerpo y de su Sangre.
Desde los
días de preparación y durante todo el triduo, se percibió de manera especial la
acción de Dios en medio de nuestra comunidad. Cada celebración, cada canto,
cada momento de oración y adoración estuvo marcado por una armonía espiritual,
que no se puede expresar con palabras. Muchos coincidían en expresar que el
Señor se manifestó de una manera sorprendente, derramando abundante gracia
sobre la comunidad y llenando los corazones de paz, alegría y esperanza.
El triduo
contó con la participación de varios sacerdotes que enriquecieron la
celebración con profundas reflexiones sobre el misterio de la Eucaristía, entre
ellos: Padre Federico Marcial Sánchez, Padre Alix Jean, Padre Aylwin Figuero.
Sus homilías recordaron que Jesús permanece verdaderamente presente en el pan y
el vino consagrados, alimentando nuestra vida espiritual, fortaleciendo nuestra
fe y uniéndonos como una sola familia en Cristo.
Uno de los
momentos más conmovedores fue la procesión con el Santísimo Sacramento.
Mientras Jesús Eucaristía recorría las calles de la comunidad, muchas personas
salían de sus hogares para recibir su bendición; algunas se arrodillaban con
profunda reverencia y otras se iban incorporando espontáneamente al recorrido,
deseosas de caminar junto al Rey del Cielo. La procesión fue creciendo paso a
paso, convirtiéndose en una verdadera manifestación de fe del pueblo de Dios.
Resultó
especialmente emotivo ver cómo los niños que jugaban en el play de la comunidad
dejaron sus actividades para acompañar al Señor, gracias a su entrenador Pedro Joel Espinola Alcántara.
Era como si cada corazón hubiera reconocido la presencia de Aquel que todo lo
transforma. La custodia, signo visible de la presencia real de Cristo, avanzaba
entre alabanzas, oraciones y cantos, mientras la comunidad caminaba unida en
adoración.
Al concluir
la Eucaristía, las niñas de la comunidad ofrecieron una hermosa danza en honor
a Jesús Eucaristía, con una canción: Ángeles cantando, se unen a adorar a Jesús
eucaristía, a Jesús el pan de vida, la presencia real, ¡Las niñas alababan a
Jesús, con su alegría y su adoración al señor! Con su inocencia y amor,
parecían pequeños ángeles que descendían para adorar al Señor, recordándonos
que la verdadera alabanza nace de un corazón sencillo y entregado.
Durante toda
la semana, la capilla se llenó de fieles y de comunidades invitadas que
respondieron con entusiasmo a la convocatoria. La participación fue constante y
fervorosa, reflejando cómo el amor a Jesús Sacramentado sigue congregando y
fortaleciendo a su pueblo.
La alegría,
la armonía y la abundancia estuvieron presentes en cada detalle. Los
servidores, coordinadores, ministerios y colaboradores trabajaron con
generosidad y unidad, ofreciendo lo mejor de sí para la gloria de Dios. La
comida compartida fue abundante, pero más abundante aún fue la gracia derramada
por el Señor sobre todos los presentes.
Nuestra
Capilla Santísimo Sacramento rebosó del amor de Dios. Parecía que toda la
creación se unía a la fiesta, los cantos elevaban el alma, las alabanzas
llenaban el ambiente y hasta los árboles parecían cantar y glorificar al Señor
junto con nosotros. Fue una semana vivida como un auténtico encuentro con
Cristo Eucaristía, que renovó la fe, fortaleció la esperanza y reafirmó nuestro
compromiso de seguir caminando junto a Él.
Al concluir
estas fiestas patronales, queda en nuestros corazones la alegría de que Jesús
sigue vivo y presente en medio de su comunidad. Su paso por nuestras calles, su
presencia en el altar y su amor derramado en cada celebración nos recuerdan que
la Eucaristía es el mayor tesoro de la Iglesia y la fuente de toda vida
cristiana.
¡Alabado
sea el Santísimo Sacramento del Altar! ¡Sea por siempre bendito y alabado!
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