viernes, 12 de junio de 2026

Fiesta de Corpus Christi en la Capilla Santísimo Sacramento


Nuestra Fe | Sandy Yanilda Fermín

 


Fiesta de Corpus Christi en la Capilla Santísimo Sacramento

 

Con alegría, unidad y un espíritu de adoración, la Capilla Santísimo Sacramento, perteneciente a la Parroquia San José, celebró sus fiestas patronales del 1 al 4 de junio, culminando con la Solemnidad de Corpus Christi. Esta celebración tiene un significado especial para nuestra comunidad, ya que nuestro patrono es el Santísimo Sacramento del Altar, presencia viva y real de Jesucristo entre nosotros.

 

Durante estos días de gracia, la comunidad se congregó para exaltar y adorar a Cristo Eucaristía, Pan de Vida y alimento de nuestra fe, renovando su amor por aquel que permanece con nosotros en el misterio de su Cuerpo y de su Sangre.

 

Desde los días de preparación y durante todo el triduo, se percibió de manera especial la acción de Dios en medio de nuestra comunidad. Cada celebración, cada canto, cada momento de oración y adoración estuvo marcado por una armonía espiritual, que no se puede expresar con palabras. Muchos coincidían en expresar que el Señor se manifestó de una manera sorprendente, derramando abundante gracia sobre la comunidad y llenando los corazones de paz, alegría y esperanza.

 


El triduo contó con la participación de varios sacerdotes que enriquecieron la celebración con profundas reflexiones sobre el misterio de la Eucaristía, entre ellos: Padre Federico Marcial Sánchez, Padre Alix Jean, Padre Aylwin Figuero. Sus homilías recordaron que Jesús permanece verdaderamente presente en el pan y el vino consagrados, alimentando nuestra vida espiritual, fortaleciendo nuestra fe y uniéndonos como una sola familia en Cristo.

  


Uno de los momentos más conmovedores fue la procesión con el Santísimo Sacramento. Mientras Jesús Eucaristía recorría las calles de la comunidad, muchas personas salían de sus hogares para recibir su bendición; algunas se arrodillaban con profunda reverencia y otras se iban incorporando espontáneamente al recorrido, deseosas de caminar junto al Rey del Cielo. La procesión fue creciendo paso a paso, convirtiéndose en una verdadera manifestación de fe del pueblo de Dios.  

 

Resultó especialmente emotivo ver cómo los niños que jugaban en el play de la comunidad dejaron sus actividades para acompañar al Señor, gracias a su entrenador Pedro Joel Espinola Alcántara. Era como si cada corazón hubiera reconocido la presencia de Aquel que todo lo transforma. La custodia, signo visible de la presencia real de Cristo, avanzaba entre alabanzas, oraciones y cantos, mientras la comunidad caminaba unida en adoración.  

 


Al concluir la Eucaristía, las niñas de la comunidad ofrecieron una hermosa danza en honor a Jesús Eucaristía, con una canción: Ángeles cantando, se unen a adorar a Jesús eucaristía, a Jesús el pan de vida, la presencia real, ¡Las niñas alababan a Jesús, con su alegría y su adoración al señor! Con su inocencia y amor, parecían pequeños ángeles que descendían para adorar al Señor, recordándonos que la verdadera alabanza nace de un corazón sencillo y entregado.  

 

Durante toda la semana, la capilla se llenó de fieles y de comunidades invitadas que respondieron con entusiasmo a la convocatoria. La participación fue constante y fervorosa, reflejando cómo el amor a Jesús Sacramentado sigue congregando y fortaleciendo a su pueblo.  

 

La alegría, la armonía y la abundancia estuvieron presentes en cada detalle. Los servidores, coordinadores, ministerios y colaboradores trabajaron con generosidad y unidad, ofreciendo lo mejor de sí para la gloria de Dios. La comida compartida fue abundante, pero más abundante aún fue la gracia derramada por el Señor sobre todos los presentes.  

 

Nuestra Capilla Santísimo Sacramento rebosó del amor de Dios. Parecía que toda la creación se unía a la fiesta, los cantos elevaban el alma, las alabanzas llenaban el ambiente y hasta los árboles parecían cantar y glorificar al Señor junto con nosotros. Fue una semana vivida como un auténtico encuentro con Cristo Eucaristía, que renovó la fe, fortaleció la esperanza y reafirmó nuestro compromiso de seguir caminando junto a Él.  

 

Al concluir estas fiestas patronales, queda en nuestros corazones la alegría de que Jesús sigue vivo y presente en medio de su comunidad. Su paso por nuestras calles, su presencia en el altar y su amor derramado en cada celebración nos recuerdan que la Eucaristía es el mayor tesoro de la Iglesia y la fuente de toda vida cristiana.

 


¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar! ¡Sea por siempre bendito y alabado!







 

 


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