viernes, 17 de julio de 2026

Oriente Medio: otros 23 millones de niños en riesgo a causa de la guerra


Actualidad Mundial | Stefano Leszczynski

 


Oriente Medio: otros 23 millones de niños en riesgo a causa de la guerra

 

Un informe de la Agencia de las Naciones Unidas para la Infancia estima que, de aquí a finales de 2026, el conflicto y sus repercusiones sobre la economía mundial podrían empujar a más de veintitrés millones de niños adicionales a la pobreza. La ONU hace un llamamiento a los gobiernos para reforzar la protección social y garantizar la salud, la educación y la nutrición.

 

La guerra en Oriente Medio corre el riesgo de dejar un legado desastroso mucho más allá de las fronteras de la región. No solo en el plano humanitario y de la seguridad, sino también en el económico y social, con efectos que golpearán sobre todo a los niños más vulnerables. Según un nuevo informe difundido por la Agencia de las Naciones Unidas para la Infancia, de aquí a finales de 2026 otros 23,4 millones de menores podrían caer en la pobreza debido al aumento del costo de la vida provocado por los conflictos y sus repercusiones en los mercados internacionales.

 

Una economía maligna

El análisis, que examina datos procedentes de más de 167 países, pone de manifiesto que el encarecimiento de los alimentos y de la energía, junto con las dificultades del comercio marítimo —agravadas por el cierre del estrecho de Ormuz—, está reduciendo el poder adquisitivo de las familias, con consecuencias especialmente graves para quienes ya viven en condiciones de vulnerabilidad económica.

 

El estudio plantea dos posibles escenarios. En el primero, caracterizado por un impacto económico moderado, otros 18,3 millones de niños caerían en la pobreza monetaria. En el segundo, que contempla una crisis más profunda y prolongada, la cifra ascendería a 23,4 millones. En ambos casos, advierte el informe, se trataría de un importante retroceso respecto a los avances logrados en los últimos años en la lucha contra la pobreza infantil.

 

Salud y alimentación en riesgo

«Los niños están pagando el precio de la escalada del conflicto en Oriente Medio, incluidos aquellos que viven mucho más allá de las fronteras de la región», afirma Catherine Russell, directora ejecutiva de la organización. «Cuanto más tiempo continúe esta situación, más graves serán las consecuencias».

 

El aumento de los precios, observa, hace cada vez más difícil para muchas familias garantizar a sus hijos una alimentación adecuada, educación y otros servicios esenciales, con el riesgo de comprometer su desarrollo físico y cognitivo.

 

Las repercusiones en otras regiones

La mayor parte del aumento previsto de la pobreza infantil corresponde a Asia y África, que juntas representan alrededor del 80 % del total. Se trata de dos continentes donde los niveles de pobreza ya son elevados y cuyas economías están más expuestas a las perturbaciones externas.

 

Las consecuencias ya son visibles en varios países. En Somalia, el precio del combustible en Mogadiscio se duplicó con creces en los días posteriores a la intensificación del conflicto, incrementando el costo de los alimentos, el agua y el transporte, y dificultando la distribución de ayuda humanitaria en un contexto marcado por una grave crisis alimentaria.

 

En Etiopía, el precio del diésel aumentó un 31 %, mientras que el costo del combustible utilizado para las operaciones humanitarias se incrementó entre un 50% y un 70%.


En Nigeria, donde las familias más pobres destinan hasta el 70 % de sus ingresos a alimentos y transporte, incluso aumentos moderados de los precios tienen un fuerte impacto sobre el consumo.

 

Por último, en Bangladesh, el aumento de los precios de los alimentos básicos podría empujar a otros 1,2 millones de personas a la pobreza.

 

El llamamiento a los gobiernos

Ante este panorama, el informe insta a los gobiernos, a los países donantes y a las instituciones financieras internacionales a actuar con rapidez para evitar que la crisis económica se convierta en una emergencia social de largo plazo.

 

Entre las prioridades señaladas figuran la financiación de los servicios esenciales para la infancia —desde la salud y la nutrición hasta la educación y la protección social—, el fortalecimiento del apoyo económico a las familias más vulnerables, el mantenimiento del acceso a bienes y servicios esenciales y la ampliación del margen fiscal de los países más expuestos, incluso mediante la suspensión o la reestructuración de la deuda cuando sea necesario.

 

Vaticannews.va







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