martes, 14 de julio de 2026

Vigilancia y calma, corazón endurecido…


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Vigilancia y calma, corazón endurecido…

(Martes 14 de julio 2026. Decima quinta semana del tiempo ordinario, lecturas: Isaías 7,1-9. Salmo 47,2-8. San Mateo 11,20-24)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios de este día nos invita a vivir con vigilancia y calma, pero también nos pone en guardia contra un gran peligro espiritual: la dureza del corazón, que nos impide escuchar a Dios y responder a su gracia.

 

Veamos algunos elementos que pueden iluminar nuestra vida siguiendo el orden de las lecturas.

 

1. Primera lectura: Isaías 7,1-9. "Si ustedes no creen, no permanecerán."

El rey Acaz vive momentos de miedo. Dos reinos enemigos amenazan a Jerusalén. Humanamente todo parece perdido, pero Dios envía al profeta Isaías para decirle: "Mantén la calma, no temas."

De aquí aprendemos:

-                     Dios está presente en medio de nuestras crisis. Él nunca abandona a quienes confían en Él.

-                     La fe vence el miedo. Cuando dejamos que el temor domine nuestra vida, comenzamos a tomar decisiones equivocadas.

-                     La vigilancia espiritual consiste en confiar más en Dios que en nuestras propias fuerzas.

Muchas veces nuestros problemas familiares, económicos o de salud nos hacen perder la paz. El Señor hoy nos dice: "Mantente firme; yo estoy contigo."

 

2. Salmo 47. "Grande es el Señor y muy digno de alabanza."

El salmista proclama que Dios es el verdadero refugio de su pueblo.

Esto nos enseña que:

-                     Cuando ponemos nuestra confianza en Dios, encontramos seguridad.

-                     La oración fortalece el corazón en los momentos difíciles.

-                     Dios sigue siendo el Rey de nuestra historia, aunque el mundo parezca lleno de incertidumbre.

-                     Quien alaba a Dios aprende a mirar la realidad con esperanza y no con desesperación.

 

3. Evangelio: Mateo 11,20-24. Jesús reprocha a Corozaín, Betsaida y Cafarnaún por su dureza de corazón.

Estas ciudades habían visto numerosos milagros, pero no cambiaron de vida.

Aquí encontramos una fuerte llamada de atención:

-                     No basta escuchar la Palabra; hay que ponerla en práctica.

-                     Podemos asistir a la Misa, rezar, participar en grupos parroquiales y, sin embargo, mantener un corazón cerrado al cambio.

-                     La mayor tragedia no es cometer errores, sino dejar de convertirse.

-                     La dureza del corazón aparece cuando dejamos de escuchar la voz de Dios, cuando justificamos nuestros pecados o permanecemos indiferentes ante el sufrimiento de los demás.

Jesús nos recuerda que quien recibe más gracias también tiene una mayor responsabilidad.

 

4. ¿Qué nos dice hoy el Señor? Nos invita a revisar nuestra vida:

-                     ¿Estoy viviendo con paz o dominado por el miedo?

-                     ¿Confío verdaderamente en Dios cuando llegan las dificultades?

-                     ¿Mi corazón permanece abierto a la conversión?

-                     ¿Estoy respondiendo a las gracias que Dios me concede cada día?

 

Conclusión

Queridos hermanos y hermanas, la Palabra de hoy nos deja tres grandes enseñanzas:

-                     Vigilancia, para no dejar que el miedo nos aleje de Dios.

-                     Calma, porque el Señor gobierna nuestra historia y nunca abandona a sus hijos.

-                     Conversión, para que nuestro corazón no se vuelva duro e insensible a la voz del Señor.

Pidámosle a Dios la gracia de tener un corazón humilde, confiado y siempre dispuesto a cambiar. Que cada Eucaristía nos ayude a crecer en la fe, a vivir en paz y a responder con generosidad al amor que Cristo nos ofrece cada día. Amén.





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