viernes, 7 de agosto de 2026

El que quiera venir conmigo, cargue con su cruz y me siga


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


El que quiera venir conmigo, cargue con su cruz y me siga

(Viernes 7 de agosto 2026. Décima Octava Semana Tiempo Ordinario, lecturas: Nahúm 1,15;2,2;3,1-3.6-7. Salmo Dt.32,35-36,39.41. San Mateo 16,24-28)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios que hoy hemos escuchado nos invita a mirar el camino del discípulo de Jesús. No existe cristianismo sin compromiso, no hay seguimiento de Cristo sin renuncia, y no hay resurrección sin cruz. El tema que ilumina esta celebración es: "El que quiera venir conmigo, que cargue con su cruz y me siga."

 

A la luz de las lecturas, reflexionemos sobre algunos elementos que pueden orientar nuestra vida cristiana.

 

1. La primera lectura (Nahúm 1,15; 2,2; 3,1-3.6-7): Dios hace justicia y derrota el mal.

El profeta Nahúm anuncia la caída de Nínive, una ciudad poderosa, violenta e injusta. Parecía invencible, pero el Señor demuestra que ningún poder construido sobre la mentira, la violencia y la opresión puede permanecer para siempre.

De esta lectura aprendemos:

-                     Dios no es indiferente ante la injusticia.

-                     El mal puede parecer fuerte por un tiempo, pero no tiene la última palabra.

-                     Toda persona que construye su vida sobre el orgullo y el pecado termina experimentando las consecuencias de sus decisiones.

-                     Dios siempre abre un camino de esperanza para quienes permanecen fieles.

También nosotros debemos preguntarnos:

-                     ¿Sobre qué estoy edificando mi vida? ¿Sobre el egoísmo o sobre el Evangelio?

 

2. El Salmo (Dt 32): El Señor es el único dueño de la vida. El cántico de Moisés nos recuerda una verdad fundamental: "Yo doy la muerte y la vida."

Estas palabras nos enseñan que:

-                     Dios tiene el control de la historia.

-                     Él juzga con justicia.

-                     Nunca abandona a quienes confían en Él.

-                     Nuestra seguridad no está en las riquezas ni en el poder, sino en el Señor.

Cuando atravesamos momentos difíciles, este salmo nos invita a poner nuestra confianza en Dios, porque Él sigue conduciendo nuestra historia.

 

3. El Evangelio (Mateo 16,24-28): El verdadero discípulo carga su cruz. Después de anunciar su pasión, Jesús dirige una invitación muy exigente: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga."

Jesús no obliga a nadie. Dice: "El que quiera...". Seguir a Cristo es una decisión libre, pero también es una decisión seria.

¿Qué significa cargar la cruz?

No significa buscar sufrimientos innecesarios.

Significa:

-                     aceptar con fe las pruebas de la vida;

-                     permanecer fieles cuando resulta difícil;

-                     perdonar cuando cuesta hacerlo;

-                     servir sin esperar recompensa;

-                     cumplir el deber de cada día con amor;

-                     mantener la esperanza aun en medio del dolor.

La cruz del cristiano siempre está unida al amor y nunca al resentimiento.

 

4. Renunciar para ganar. Jesús continúa diciendo: "El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará."

El mundo enseña:

-                     acumular,

-                     dominar,

-                     sobresalir,

-                     buscar solo el propio beneficio.

Jesús enseña exactamente lo contrario:

-                     servir,

-                     compartir,

-                     amar,

-                     entregar la vida.

La verdadera felicidad no nace del egoísmo, sino del amor que sabe darse a los demás.

 

5. ¿De qué sirve ganar el mundo entero? Jesús hace una pregunta que sigue siendo actual: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?"

Hoy muchas personas viven preocupadas por tener más dinero, más prestigio o más poder, pero descuidan su familia, su fe y su relación con Dios.

Podemos tener muchas cosas y, sin embargo, sentir un gran vacío interior.

Lo único que permanece para siempre es el amor vivido y las obras realizadas por el Reino de Dios.

 

6. Seguir a Cristo con esperanza. Finalmente, Jesús recuerda que el Hijo del Hombre vendrá con gloria para dar a cada uno según sus obras.

-                     Nuestra fe no termina en la cruz.

-                     La cruz conduce a la resurrección.

-                     El sacrificio conduce a la vida.

-                     La entrega conduce a la gloria.

Por eso, ningún esfuerzo hecho por amor a Cristo será inútil.

 

Conclusión

Queridos hermanos y hermanas, la Palabra de Dios nos invita hoy a revisar nuestro seguimiento de Jesús.

Preguntémonos:

-                     ¿Estoy dispuesto a cargar con la cruz de cada día con paciencia y confianza?

-                     ¿Estoy siguiendo a Cristo o solamente cuando todo marcha bien?

-                     ¿Qué ocupa el primer lugar en mi vida: ¿el Evangelio o mis propios intereses?

-                     ¿Estoy construyendo mi vida sobre el amor, la justicia y la fidelidad al Señor?

Pidamos al Señor la gracia de ser discípulos valientes, capaces de renunciar al egoísmo, abrazar nuestra cruz con fe y caminar cada día detrás de Jesús, con la certeza de que quien pierde su vida por Él, la encontrará para siempre. Amén.







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