Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
El Hijo del hombre es dueño del sábado
(Sábado
5 de septiembre 2026, vigésima segunda semana tiempo ordinario, lecturas: 1
Corintios 4,6-15. Salmo 144. San Lucas 6,1-5)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios que hoy hemos escuchado nos invita a mirar nuestra vida con
humildad, gratitud y libertad. En el centro del Evangelio encontramos una
afirmación de Jesús que sigue siendo actual: "El Hijo del hombre es dueño
del sábado". Con estas palabras, el Señor nos enseña que la ley debe estar
siempre al servicio de la vida, del amor y de la salvación de las personas.
Podemos
reflexionar sobre algunos elementos siguiendo el orden de las lecturas.
1.
No presumir de lo que hemos recibido, sino vivir con humildad.
En
la primera carta a los Corintios, San Pablo exhorta a la comunidad a no dejarse
llevar por el orgullo ni por las divisiones. Les recuerda una gran verdad: "¿Qué
tienes que no hayas recibido?"
Este
mensaje nos invita a reconocer que todo lo bueno proviene de Dios: la vida,
la fe, los talentos, la salud, la familia y las oportunidades. Cuando
olvidamos esto, nace la soberbia; cuando lo recordamos, nace la gratitud.
San
Pablo también presenta el ejemplo de los apóstoles, que soportan persecuciones,
hambre, insultos y sufrimientos por amor a Cristo. No buscan aplausos, sino
permanecer fieles al Evangelio.
Para
nuestra vida:
-
Aprendamos a vivir con humildad.
-
No nos comparemos con los demás.
-
Demos gracias a Dios por los dones recibidos.
Estemos
dispuestos a servir, aunque ello implique sacrificios.
2.
El Señor sostiene a todos los que confían en Él
El
Salmo 144 proclama la bondad y la misericordia de Dios. "El Señor es
bueno con todos y es cariñoso con todas sus criaturas."
Vivimos
tiempos en los que muchas personas experimentan dificultades económicas,
enfermedades, soledad o incertidumbre. El salmista nos recuerda que Dios nunca
abandona a quienes esperan en Él.
Él
sostiene al que cae, levanta al desanimado y alimenta al que tiene hambre.
Para
nuestra vida:
-
Confiemos más en Dios que en nuestras propias
fuerzas.
-
Seamos también nosotros reflejo de esa bondad de
Dios.
Extendamos
nuestra mano al necesitado, al enfermo y al que sufre.
3.
Jesús es Señor del sábado
En
el Evangelio vemos a los discípulos arrancando espigas en sábado porque tenían
hambre. Los fariseos se escandalizan porque sólo miran el cumplimiento externo
de la ley.
Jesús
responde recordando cómo David, en una situación de necesidad, comió los panes
de la ofrenda. Con ello enseña que la misericordia está por encima del
legalismo.
Finalmente
declara: "El
Hijo del hombre es dueño del sábado."
Jesús
no elimina el descanso sagrado; le devuelve su verdadero sentido. El sábado fue
creado para que el ser humano alabara a Dios, descansara y recuperara sus
fuerzas, no para convertirse en una carga.
También
nosotros podemos caer en un legalismo que juzga a los demás mientras olvida el
amor, la compasión y la misericordia.
Para
nuestra vida:
-
Vivamos nuestra fe con amor y no sólo con normas.
-
Que nuestras prácticas religiosas nos acerquen más
a Dios y a los hermanos.
-
Nunca pongamos una ley por encima de la dignidad
de la persona.
-
Recordemos que Cristo es el centro de nuestra vida
y de nuestra fe.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, la Palabra de hoy nos deja tres grandes enseñanzas:
-
Vivamos con humildad, reconociendo que todo es un
regalo de Dios.
-
Confiemos en la bondad y misericordia del Señor,
que nunca abandona a sus hijos.
-
Sigamos a Jesús, Señor del sábado, poniendo
siempre el amor, la misericordia y la vida por encima de cualquier legalismo.
Pidamos
al Señor que nos conceda un corazón humilde, agradecido y misericordioso, capaz
de vivir una fe auténtica que transforme nuestra vida y nos haga testigos de su
amor en medio del mundo. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...