miércoles, 14 de enero de 2026

Proceso de Sanación


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Proceso de Sanación

Homilía miércoles 14 enero sobre las lecturas: 1Sam 3,1-10.19-20; Sal 39; Mc 1,29-39.

 

Aquí te propongo algunos elementos importantes para una homilía sobre el proceso de sanación, que Dios ofrece, que no es solo física, sino integral (espiritual, vocacional y de servicio).

 

1. La escucha atenta y el reconocimiento de la voz de Dios (1 Sam 3)

Samuel vive en un tiempo de sequía espiritual (“la palabra de Dios era rara” – v.1).

Dios llama insistentemente, pero Samuel necesita ayuda para reconocer esa voz (tres veces se equivoca, hasta que Elí le enseña: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”).

Elemento clave para la sanación: Muchas veces nuestra “enfermedad” más profunda es la sordera interior o la falta de discernimiento. El proceso de sanación comienza cuando aprendemos a escuchar a Dios en medio del silencio y la rutina. La sanación espiritual empieza con la disponibilidad: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (v.10).

Aplicación: ¿En qué áreas de mi vida estoy “sordo” a la llamada de Dios que quiere sanarme?

 

2. La sanación como encuentro personal y gesto de ternura (Mc 1,29-39)

Jesús entra en la casa (espacio íntimo, familiar), no en la sinagoga.

Toma de la mano a la suegra de Simón, la levanta (mismo verbo que se usa para la resurrección). No hay palabras grandiosas: solo proximidad, toque y acción. La fiebre la deja inmediatamente y ella se pone a servir

Elemento clave: La sanación de Jesús es personalizada, cercana, compasiva. No es mágica ni distante. Toca la debilidad humana.

El proceso no termina en la curación física: lleva al servicio gratuito y agradecido. La suegra no se queda “recuperada” en la cama; se levanta para servir.

 

3. La oración como condición para continuar la misión de sanación (Mc 1,35)

Jesús, después de un día intenso de curaciones y expulsiones de demonios, se retira a orar solo de madrugada.

Aunque todos lo buscan (incluso con buenas intenciones), Él prioriza la comunión con el Padre antes de seguir sanando.

Elemento clave: El sanador por excelencia (Jesús) necesita oración constante para no agotarse ni desviarse. La sanación verdadera no viene de nuestras fuerzas, sino de la unión con Dios.

 

4. La esperanza en medio de la fragilidad humana (Salmo 39/40)

El salmo expresa la espera confiada: “Puse mi esperanza en el Señor” (v.2).

Habla de un pozo de perdición, de lodo cenagoso (imagen de enfermedad, pecado, desesperanza), pero Dios inclina su oído, saca al orante y pone en su boca un cántico nuevo.

Elemento clave: La sanación no es instantánea siempre; muchas veces es un proceso de espera, de clamar desde el lodo, de confiar que Dios inclina su oído y actúa a su tiempo. El salmo une sufrimiento + esperanza + alabanza.

 

Síntesis para la homilía: El proceso de sanación según estas lecturas

- Escuchar la voz de Dios que llama en medio de la sequía espiritual (Samuel).

- Dejarse tocar por Jesús en nuestra debilidad cotidiana (suegra de Pedro).

- Levantarse no para quedarnos cómodos, sino para servir con gratitud.

- Orar constantemente para sostener la misión de llevar sanación a otros.

- Esperar con esperanza activa, sabiendo que Dios saca del lodo y pone un cántico nuevo (Salmo).

 

Pregunta final para la asamblea:

1.- ¿Cuál es mi “fiebre” actual que me impide levantarme y servir?

2.- ¿Estoy dispuesto a decir hoy: “¿Habla, Señor, que tu siervo escucha”?

3.- ¿Busco a Jesús para que me tome de la mano y me levante?

 

Estas líneas pueden servir a la vida diaria (enfermedades del alma: rencor, miedo, apatía, etc.). ¡Que el Señor te ilumine en este día!






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