viernes, 20 de marzo de 2026

Yo procedo del padre y él me envía


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Yo procedo del padre y él me envía

(Viernes 20 marzo 2026, lecturas Sabiduría 2,1.12-22. Salmo 33,17-23. y San Juan 7,1-2.10.25-30)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la Palabra de Dios nos invita a contemplar una verdad profunda de nuestra fe: Jesús procede del Padre y es enviado por Él. Este mensaje recorre las lecturas de hoy como un hilo que nos ayuda a entender quién es Cristo y qué significa acogerlo en nuestra vida.

 

1. Primera lectura (Sabiduría 2,1.12-22): El justo incomprendido y perseguido. El libro de la Sabiduría nos presenta el pensamiento de los malvados, que se rebelan contra el justo porque su vida les incomoda. Dicen: “Lo someteremos a prueba… veremos si Dios lo salva”.

Aquí aparece ya una figura profética de Jesús. El justo es perseguido no por hacer el mal, sino precisamente por vivir en la verdad.

Elementos importantes:

-                     El justo molesta porque desenmascara el pecado.

-                     Hay una resistencia humana a aceptar lo que viene de Dios.

-                     Se pone a prueba la relación del justo con Dios: “si es hijo de Dios, Él lo defenderá”.

Esto nos prepara para entender a Jesús: el enviado del Padre será rechazado precisamente por ser fiel a Él.

 

2. Salmo 33: Dios no abandona al justo. El salmo responde a la primera lectura con una certeza llena de esperanza: “El Señor está cerca de los atribulados”.

Elementos clave:

-                     Dios escucha el clamor del justo.

-                     Aunque haya sufrimiento, Dios acompaña y salva.

-                     La fidelidad de Dios es más fuerte que la injusticia humana.

Esto ilumina nuestra vida: aunque a veces seguir a Cristo implique dificultades, nunca estamos solos; Dios camina con nosotros.

 

3. Evangelio (Juan 7,1-2.10.25-30): Jesús revela su origen. En el Evangelio, Jesús sube a Jerusalén y comienza a enseñar. La gente discute sobre Él: creen conocerlo, saben de dónde viene, pero no logran comprender su verdadera identidad.

Jesús declara: “Yo no vengo por mi cuenta; el que me envía es verdadero… yo vengo de Él y Él me ha enviado”.

 

Elementos fundamentales:

-                     Hay un conocimiento superficial de Jesús: “sabemos de dónde es”, pero no reconocen su origen divino.

-                     Jesús revela su identidad: procede del Padre y vive en total comunión con Él.

-                     Su misión no es propia, sino enviada: Él actúa en nombre del Padre.

-                     A pesar del rechazo, nadie puede detener su misión: “todavía no había llegado su hora”.

 

4. Aplicación para nuestra vida

Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra nos interpela directamente:

-                     También hoy podemos creer que conocemos a Jesús, pero sin entrar en una relación profunda con Él.

-                     Aceptar a Jesús como enviado del Padre implica escucharlo, obedecerlo y vivir como Él.

-                     El cristiano, como Cristo, muchas veces será incomprendido, pero está llamado a mantenerse fiel.

Nuestra vida debe reflejar que también nosotros somos enviados: en la familia, en el trabajo, en la comunidad.

 

Conclusión

Hoy Jesús nos recuerda: “Yo procedo del Padre y Él me envía”. Y esa misma misión continúa en nosotros.

Pidamos al Señor:

-                     reconocer verdaderamente a Jesús,

-                     confiar en el Padre como Él confió,

-                     y vivir como enviados, siendo testigos de la verdad, incluso en medio de las dificultades.

 

Que el Señor nos conceda la gracia de no quedarnos en un conocimiento superficial, sino de descubrir en Jesús al Enviado del Padre y seguirlo con fidelidad. Amén.





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