Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Yo procedo del padre y él me envía
(Viernes
20 marzo 2026, lecturas Sabiduría 2,1.12-22. Salmo 33,17-23. y San Juan
7,1-2.10.25-30)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Palabra de Dios nos invita a contemplar una verdad profunda de nuestra fe:
Jesús procede del Padre y es enviado por Él. Este mensaje recorre las lecturas
de hoy como un hilo que nos ayuda a entender quién es Cristo y qué significa
acogerlo en nuestra vida.
1.
Primera lectura (Sabiduría 2,1.12-22): El justo incomprendido y perseguido. El libro de la
Sabiduría nos presenta el pensamiento de los malvados, que se rebelan contra el
justo porque su vida les incomoda. Dicen: “Lo someteremos a prueba… veremos
si Dios lo salva”.
Aquí
aparece ya una figura profética de Jesús. El justo es perseguido no por hacer
el mal, sino precisamente por vivir en la verdad.
Elementos
importantes:
-
El justo molesta porque desenmascara el pecado.
-
Hay una resistencia humana a aceptar lo que viene
de Dios.
-
Se pone a prueba la relación del justo con Dios: “si
es hijo de Dios, Él lo defenderá”.
Esto
nos prepara para entender a Jesús: el enviado del Padre será rechazado
precisamente por ser fiel a Él.
2.
Salmo 33: Dios no abandona al justo. El salmo responde a la
primera lectura con una certeza llena de esperanza: “El Señor está cerca de
los atribulados”.
Elementos
clave:
-
Dios escucha el clamor del justo.
-
Aunque haya sufrimiento, Dios acompaña y salva.
-
La fidelidad de Dios es más fuerte que la
injusticia humana.
Esto
ilumina nuestra vida: aunque a veces seguir a Cristo implique dificultades,
nunca estamos solos; Dios camina con nosotros.
3.
Evangelio (Juan 7,1-2.10.25-30): Jesús revela su origen. En el
Evangelio, Jesús sube a Jerusalén y comienza a enseñar. La gente discute sobre
Él: creen conocerlo, saben de dónde viene, pero no logran comprender su
verdadera identidad.
Jesús
declara: “Yo
no vengo por mi cuenta; el que me envía es verdadero… yo vengo de Él y Él me ha
enviado”.
Elementos
fundamentales:
-
Hay un conocimiento superficial de Jesús: “sabemos de
dónde es”, pero no reconocen su origen divino.
-
Jesús revela su identidad: procede del
Padre y vive en total comunión con Él.
-
Su misión no es propia, sino enviada: Él actúa en
nombre del Padre.
-
A pesar del rechazo, nadie puede detener su misión: “todavía no
había llegado su hora”.
4.
Aplicación para nuestra vida
Queridos
hermanos y hermanas, esta Palabra nos interpela directamente:
-
También hoy podemos creer que conocemos a Jesús,
pero sin entrar en una relación profunda con Él.
-
Aceptar a Jesús como enviado del Padre implica
escucharlo, obedecerlo y vivir como Él.
-
El cristiano, como Cristo, muchas veces será
incomprendido, pero está llamado a mantenerse fiel.
Nuestra
vida debe reflejar que también nosotros somos enviados: en la familia, en el
trabajo, en la comunidad.
Conclusión
Hoy
Jesús nos recuerda: “Yo procedo del Padre y Él me envía”. Y esa
misma misión continúa en nosotros.
Pidamos
al Señor:
-
reconocer verdaderamente a Jesús,
-
confiar en el Padre como Él confió,
-
y vivir como enviados, siendo testigos de la
verdad, incluso en medio de las dificultades.
Que
el Señor nos conceda la gracia de no quedarnos en un conocimiento superficial,
sino de descubrir en Jesús al Enviado del Padre y seguirlo con fidelidad. Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...