lunes, 23 de marzo de 2026

Yo soy la luz del mundo


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


Yo soy la luz del mundo

(Lunes 23 marzo 2026, lecturas Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62. Salmo 22,1-6. y San Juan 8,12-30)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la Palabra de Dios nos ilumina con un mensaje muy claro y profundo: “Yo soy la luz del mundo”. Y lo hacemos en la memoria de Toribio de Mogrovejo, un pastor que dejó que esa luz de Cristo guiara toda su vida.

Siguiendo el orden de las lecturas, veamos algunos elementos sencillos que nos ayuden a comprender mejor este mensaje.

 

1. Primera lectura: la historia de Susana (Daniel 13). Aquí encontramos una historia muy humana: una mujer justa, Susana, es acusada falsamente por dos ancianos que querían aprovecharse de ella.

Elementos sencillos:

-                     La injusticia existe: Susana sufre una mentira. Esto nos pasa también hoy: chismes, juicios, calumnias.

-                     Dios no abandona al inocente: aunque todo parecía perdido, Dios actúa a través del joven Daniel.

-                     La verdad siempre sale a la luz: lo que estaba oculto se revela.

 Mensaje claro: aunque el mundo se oscurezca con mentiras, Dios siempre hace brillar la verdad.

 

2. Salmo 22 (23): “El Señor es mi pastor”. Este salmo es una oración de confianza.

Elementos sencillos:

-                     Dios cuida como un pastor: nos guía, nos alimenta, nos protege.

-                     Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo: incluso en momentos difíciles, Dios está conmigo.

-                     La luz de Dios vence el miedo: no estamos solos.

Es como decir: aunque haya oscuridad, hay una luz que me acompaña siempre.

 

3. Evangelio: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8,12-30). Aquí Jesús se presenta con una frase muy fuerte: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en tinieblas.”

Elementos sencillos:

-                     Jesús es la luz verdadera: no una luz cualquiera, sino la que ilumina el corazón.

-                     Seguir a Jesús es caminar con claridad: cuando vivimos su palabra, sabemos por dónde ir.

-                     El pecado es oscuridad: nos confunde, nos hace perder el rumbo.

-                     Jesús revela la verdad de Dios: quien lo escucha, encuentra sentido a su vida.

 En pocas palabras: sin Cristo hay oscuridad; con Cristo hay dirección, paz y verdad.

 

4. A la luz de San Toribio de Mogrovejo. Recordamos hoy a Toribio de Mogrovejo, un obispo que llevó la luz de Cristo a América.

Elementos sencillos de su vida:

-                     Fue luz para los demás: evangelizó, enseñó, defendió a los pobres.

-                     Caminó largas distancias para llevar la fe, sin comodidades.

-                     Vivió lo que predicaba: no solo habló de Cristo, sino que lo mostró con su vida. Él entendió que ser cristiano es ser luz para otros.

 

Conclusión

Queridos hermanos y hermanas:

-                     Como Susana, podemos pasar momentos de oscuridad.

-                     Como el salmista, confiamos en que Dios nos guía.

-                     Y como nos dice Jesús, Él es la luz que no falla.

 

Hoy el Señor nos hace una pregunta sencilla pero profunda: ¿Estoy caminando en la luz de Cristo o en mis propias oscuridades?

Pidámosle al Señor que ilumine nuestra vida, que nos ayude a vivir en la verdad, y que, como San Toribio, también nosotros seamos luz para los demás. Amén.






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