Salud | Daniele Piccini
León XIV advierte sobre la
tecno-sanidad y los datos de pacientes
El Papa envió un mensaje, firmado por el secretario de
Estado, el cardenal Parolin, al arzobispo Pegoraro, presidente de la Pontificia
Academia para la Vida, que estuvo reunida ayer y hoy, 2 de junio, en Roma, en
un encuentro dedicado a la revisión de la Declaración de Taipéi sobre la
conservación de la información sanitaria. El evento fue promovido por la propia
Pontificia Academia para la Vida, la Asociación Médica Mundial y la Asociación
Médica Israelí.
"La mejora y la evolución
constantes de la tecnología hacen que la actualización de las políticas
existentes de seguridad y privacidad se haya convertido en una cuestión urgente
y fundamental", especialmente cuando se trata de información relacionada
con las "bases de datos sanitarias" y los biobancos. Así lo subraya
León XIV en un mensaje en inglés, firmado por el secretario de Estado, el
cardenal Pietro Parolin, dirigido al arzobispo Renzo Pegoraro, presidente de la
Pontificia Academia para la Vida (PAV).
La ocasión es el tercer encuentro
dedicado a la revisión de la Declaración de Taipéi de la Asociación Médica
Mundial (WMA, por sus siglas en inglés), un documento de ética médica que
establece los principios fundamentales para la recopilación, conservación y
utilización de datos sanitarios y muestras biológicas en la investigación
científica.
El evento, promovido por la Pontificia
Academia para la Vida, la Asociación Médica Mundial y la Asociación Médica
Israelí, comenzó ayer, 1 de junio, en la Sala Pío X de Roma, y concluye hoy, 2
de junio.
Como prueba de la importancia crucial que ha adquirido la protección de los datos personales sanitarios y biológicos, el cardenal recuerda un pasaje de la reciente carta encíclica del Papa, Magnifica humanitas, en la que, en el párrafo 178, se subraya que ha surgido "una nueva forma de colonialismo que busca transformar las vidas personales en datos explotables".
Sin embargo, este imperialismo de la
información confidencial, que en el fondo cosifica la existencia de los
pacientes, contradice la dignidad de toda persona humana, tal como la reconocen
las Sagradas Escrituras.
"Creada a imagen y semejanza de
Dios —afirma el cardenal Parolin citando el libro del Génesis—, cada persona
humana es un individuo irreductible y único, de valor incalculable, y por lo
tanto debe ser protegida de las diversas formas de explotación y
comercialización que intentan reducirla a un conjunto de datos".
Al concluir su mensaje, el Pontífice
alienta "la importante labor" de los participantes y, al impartirles
su bendición, expresa su confianza en que "sus deliberaciones buscarán
promover la dignidad humana y el conocimiento compartido como fundamento de un
auténtico bien común".
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