Humanismo Integral | VN
Repole: en Italia, la
producción de armas impulsada por una "industria” bélica que siembra
muerte
En un mensaje
por el Día del Trabajador, memoria litúrgica de San José Obrero, el cardenal
arzobispo de Turín y obispo de Susa reflexiona sobre la fabricación de
suministros militares por parte de las empresas del territorio, que se
presentan como “motor de reactivación del empleo”: “Nadie puede pretender que
quien no tiene trabajo rechace oportunidades de empleo. Sin embargo, debemos
detenernos y preguntarnos si es humano comprometerse a atraer y desarrollar
fábricas de armamento".
“¿Nos parece
bien esto?” Detenerse y reflexionar sobre la humanidad de destinar recursos al
“gran negocio económico” de la guerra, que, presentándose como “motor de
reactivación del empleo”, impulsa y sostiene la producción de armas
“probablemente más allá de lo necesario para la defensa” en el Piamonte y en
toda Italia. Este es el llamado del cardenal Roberto Repole, arzobispo de Turín
y obispo de Susa, con motivo de la Fiesta del Trabajo, en la memoria litúrgica
de San José Obrero que se celebra mañana, 1 de mayo.
El beneficio económico de los conflictos
En un mensaje
dirigido a los empresarios y a sus familias, el purpurado italiano exhorta a
“no acostumbrarse” a los horrores de la guerra, dejándose inspirar por el
ejemplo “manso” del padre putativo de Jesús. Comparte además su inquietud
personal por las repercusiones que los conflictos en el mundo tienen en Turín,
en Susa y en todo el Piamonte: “representan una ventaja económica para las
empresas que producen suministros militares y se presentan como motor de
reactivación del empleo”.
“¿Aceptamos cualquier tipo de trabajo?”
“¿Nos parece
bien esto?”, se pregunta el cardenal. “¿Aceptamos cualquier tipo de trabajo,
con tal de que sea trabajo?” Son preguntas que interpelan a toda la comunidad,
corresponsable de la construcción de sus ciudades y regiones. En el caso del
Piamonte, recuerda Repole, décadas de crisis industrial han dejado bolsas de
desempleo que aún deben ser atendidas. No se puede, por tanto, exigir que una
persona sin trabajo, en cuanto “eslabón más frágil de la cadena laboral”, que
rechace oportunidades de empleo.
No hablar de “industria de la defensa”
Sin embargo,
añade, “debemos detenernos y preguntarnos si es humano comprometernos tanto en
atraer y desarrollar fábricas de armas”. Hablar de “industria de la defensa”,
según el cardenal, es engañoso: “el mercado de los artefactos de muerte está en
expansión y genera importantes beneficios para los accionistas solo porque las
armas se utilizan en otras partes del mundo para matar y devastar”. No se puede
separar la paz del trabajo: “buscar la vida con una mano y quitarla con la
otra”. “¿Queremos confiar a la guerra las esperanzas de nuestro territorio?”,
se pregunta el arzobispo de Turín, recordando también las palabras del Papa
León XIV: no basta con hablar de paz, “es necesaria la voluntad de dejar de
producir instrumentos de destrucción y de muerte”.
De la ciudad del automóvil a la “ciudad de las armas”
Los
conflictos, señala además, tienen raíces en el odio y las injusticias, pero
también constituyen un “gran negocio económico” que impulsa la producción de
armas, probablemente más allá de lo necesario para la defensa de un país como
Italia. El llamado final de Repole es a reflexionar sobre el futuro, personal y
colectivo, con una referencia al Piamonte: “éramos la ciudad del automóvil,
¿queremos convertirnos en la ciudad de las armas?”.


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