Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Santa Catalina de Siena
(Miércoles
29 abril 2026, Cuarto de Pascua, lecturas: Hechos de los Apóstoles 12,24-13,5.
Salmo 66,2-8. San Juan 12,44-50)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Palabra de Dios, iluminada también por el testimonio de Santa Catalina de
Siena, nos invita a contemplar nuestra verdadera naturaleza: somos llamados
a vivir en la luz de Dios, a dejarnos transformar por su amor y a ser enviados
como misioneros.
1.
Primera lectura: Hechos de los Apóstoles (12,24–13,5). La Palabra de
Dios crece y se multiplica: Cuando dejamos que Dios actúe, su obra da fruto,
incluso en medio de dificultades.
- La comunidad ora y
discierne:
No actúan solos; buscan la voluntad de Dios en comunidad.
- El EspÃritu Santo envÃa: No es
iniciativa humana, es Dios quien llama y envÃa a la misión.
- Desprendimiento y
obediencia: Pablo y Bernabé dejan su seguridad para anunciar el
Evangelio.
Para
nosotros:
Nuestra naturaleza cristiana es misionera; no podemos quedarnos encerrados,
estamos llamados a salir.
2.
Salmo 66 (67). “Que todos los pueblos te alaben”: La salvación no es solo
para unos pocos, es para todos.
- Dios bendice para que se
le conozca: La bendición que recibimos no es para guardarla, sino para
compartirla.
- AlegrÃa universal: Cuando Dios
reina, hay justicia, paz y alegrÃa.
Para
nosotros:
Nuestra naturaleza es ser bendición para otros, no vivir egoÃstamente.
3.
Evangelio: San Juan (12,44-50). Jesús es la luz: Quien cree en Él no
permanece en tinieblas.
- Ver a Jesús es ver al
Padre:
En Él conocemos el verdadero rostro de Dios.
- Jesús no vino a
condenar, sino a salvar: Dios no quiere perder a nadie.
- La Palabra juzga: Aceptarla o
rechazarla define nuestra vida.
Para nosotros: Nuestra
naturaleza es vivir en la luz, no en la oscuridad del pecado, la mentira o el
egoÃsmo.
4.
A la luz de Santa Catalina de Siena
- Ella decÃa:
“Sé quién debes ser y prenderás fuego al mundo”.
- Comprendió que nuestra naturaleza más
profunda viene de Dios: fuimos creados por amor y para amar.
- Vivió con valentÃa, iluminando a la
Iglesia y a la sociedad con la verdad.
Para
nosotros:
Cuando descubrimos quiénes somos en Dios, nuestra vida cambia y también cambia
nuestro entorno.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, hoy el Señor nos recuerda:
- Somos
enviados (Hechos).
- Somos bendición para todos (Salmo).
- Somos hijos de la luz (Evangelio).
Que,
siguiendo el ejemplo de Santa Catalina de Siena, descubramos nuestra verdadera
naturaleza en Dios y vivamos con coherencia, llevando su luz a todos. Amén.


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