martes, 26 de mayo de 2026

“Llamados a la santidad y recompensados por la fidelidad”


Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

 


“Llamados a la santidad y recompensados por la fidelidad”

(Martes 26 mayo 2026, lecturas: (1 Pedro 1,10-16; Sal 97, 1-4; Marcos 10,28-31)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Las lecturas de hoy nos invitan a mirar el llamado grande que Dios nos hace: vivir en santidad y confiar en que todo sacrificio por Él tiene su recompensa.

Siguiendo el orden de las lecturas, señalemos algunos elementos importantes:

 

1. Primera lectura: 1 Pedro 1,10-16. El apóstol San Pedro nos recuerda que la salvación que hoy disfrutamos fue anunciada y esperada por los profetas. Ellos buscaban comprender el misterio de Cristo, que ahora se nos ha revelado plenamente.

Elementos clave:

-                     La salvación es un regalo preparado desde antiguo.

-                     Nosotros somos privilegiados: conocemos a Cristo.

-                     “Sean santos, porque yo soy santo”: la santidad no es solo para algunos, es para todos.

-                     La santidad se vive en la vida diaria: en la familia, en el trabajo, en nuestras decisiones.

Aquí se nos hace un llamado claro: no vivir como antes, sino como hijos obedientes, con una conducta nueva.

 

2. Salmo 97 (96): “El Señor da a conocer su salvación”. El salmista nos invita a cantar al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Elementos clave:

-                     Dios actúa en la historia.

-                     Su victoria es para todos los pueblos.

-                     La alegría es consecuencia de reconocer lo que Dios ha hecho.

Si hemos sido llamados a la santidad, no es con tristeza, sino con alegría. El cristiano santo es una persona agradecida.

 

3. Evangelio: Marcos 10,28-31. En el Evangelio según San Marcos, Pedro le dice a Jesús: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.

Jesús responde con una promesa clara: nadie que haya dejado casa, hermanos o bienes por Él quedará sin recompensa.

Elementos clave:

-                     Seguir a Cristo implica renuncia.

-                     Dios no se deja ganar en generosidad.

-     La recompensa comienza ya en esta vida (nueva familia, comunidad, paz interior).

-                     Y culmina en la vida eterna.

Jesús también advierte: “Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros”. Es una llamada a la humildad y a no buscar reconocimientos humanos.

 

Conclusión 

Queridos hermanos y hermanas:

-                     Dios nos ha llamado a ser santos.

-                     La santidad exige dejar cosas que nos apartan de Él.

-                     Todo sacrificio por Cristo tiene recompensa.

-                     La verdadera ganancia no es material, es la vida eterna.

Pidamos hoy la gracia de vivir con esperanza, generosidad y confianza, sabiendo que, si dejamos algo por Cristo, Él nos dará mucho más. Amén.







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