Reflexión | P.
Ciprián Hilario, msc
“Llamados a la santidad y recompensados por la fidelidad”
(Martes
26 mayo 2026, lecturas: (1 Pedro 1,10-16; Sal 97, 1-4; Marcos 10,28-31)
Queridos
hermanos y hermanas:
Las
lecturas de hoy nos invitan a mirar el llamado grande que Dios nos hace: vivir
en santidad y confiar en que todo sacrificio por Él tiene su recompensa.
Siguiendo
el orden de las lecturas, señalemos algunos elementos importantes:
1.
Primera lectura: 1 Pedro 1,10-16. El apóstol San Pedro nos
recuerda que la salvación que hoy disfrutamos fue anunciada y esperada por los
profetas. Ellos buscaban comprender el misterio de Cristo, que ahora se nos ha
revelado plenamente.
Elementos
clave:
-
La salvación es un regalo preparado desde antiguo.
-
Nosotros somos privilegiados: conocemos a Cristo.
-
“Sean santos, porque yo soy santo”: la santidad no
es solo para algunos, es para todos.
-
La santidad se vive en la vida diaria: en la
familia, en el trabajo, en nuestras decisiones.
Aquí
se nos hace un llamado claro: no vivir como antes, sino como hijos obedientes,
con una conducta nueva.
2.
Salmo 97 (96): “El Señor da a conocer su salvación”. El salmista
nos invita a cantar al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
Elementos
clave:
-
Dios actúa en la historia.
-
Su victoria es para todos los pueblos.
-
La alegría es consecuencia de reconocer lo que
Dios ha hecho.
Si
hemos sido llamados a la santidad, no es con tristeza, sino con alegría. El
cristiano santo es una persona agradecida.
3.
Evangelio: Marcos 10,28-31. En el Evangelio según San Marcos, Pedro le dice a
Jesús: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.
Jesús
responde con una promesa clara: nadie que haya dejado casa, hermanos o bienes
por Él quedará sin recompensa.
Elementos
clave:
-
Seguir a Cristo implica renuncia.
-
Dios no se deja ganar en generosidad.
- La recompensa comienza ya en esta vida (nueva
familia, comunidad, paz interior).
-
Y culmina en la vida eterna.
Jesús
también advierte: “Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán
primeros”. Es una llamada a la humildad y a no buscar reconocimientos humanos.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas:
-
Dios nos ha llamado a ser santos.
-
La santidad exige dejar cosas que nos apartan de
Él.
-
Todo sacrificio por Cristo tiene recompensa.
-
La verdadera ganancia no es material, es la vida
eterna.
Pidamos
hoy la gracia de vivir con esperanza, generosidad y confianza, sabiendo que, si
dejamos algo por Cristo, Él nos dará mucho más. Amén.


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